El ajuste aplicado en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) sigue generando un fuerte impacto social y político en Misiones. Tras el despido de 21 trabajadores, dos de las empleadas desvinculadas, Pamela Vigo y Sabine Netter, rompieron el silencio en Radio Up, durante su paso por el gremio ATE Misiones, y brindaron testimonios contundentes sobre la forma, el fondo y las consecuencias de la decisión adoptada por el actual Directorio del organismo.
Ambas coincidieron en que los despidos no constituyen una reestructuración real, sino una medida “cruel” que debilita al INYM, afecta a familias enteras y no aporta ninguna mejora al sector yerbatero.

“El sector yerbatero no va a mejorar despidiendo trabajadores”
Pamela Vigo cuestionó de plano el argumento oficial de la “reestructuración” y sostuvo que la eliminación de puestos de trabajo no resuelve ninguno de los problemas estructurales de la actividad. “La realidad es que se está hablando de reestructuración, de una supuesta reestructuración en el instituto, pero hay que ser muy conscientes de que el sector yerbatero no va a mejorar por la eliminación de 21 puestos de trabajo”, afirmó.
En ese sentido, fue categórica al señalar que la medida no tiene impacto positivo alguno sobre la cadena productiva: “El sector yerbatero no va a mejorar con esta medida que tomó, esta cruel medida que adoptó este Directorio que está hoy”.
“No somos ñoquis”: el perfil profesional de los despedidos
Uno de los ejes centrales del testimonio de Vigo fue la defensa del perfil técnico y profesional de los trabajadores despedidos, frente a las acusaciones que circularon en redes sociales. “Se estuvo hablando de que éramos ñoquis. Somos abogados, contadores, ingenieros, abogados con maestrías, abogados escribanos, contadores con postítulo en auditoría. Acá no hay ñoquis”, remarcó.
La trabajadora subrayó que se trata de personal altamente capacitado, con años de experiencia dentro del organismo: “Acá hay eliminación de puestos de trabajo con una medida sumamente cruel que adoptó este Directorio”.

Despidos en plena previa de Año Nuevo
Vigo también puso el foco en la fecha elegida para las desvinculaciones, que profundizó el impacto emocional de la decisión. “¿Con qué cara salimos el 30 de diciembre a decirles a nuestras familias que quedamos desempleados? Padres y madres de familia, un 30 de diciembre, cuando tendríamos que estar brindando”, expresó.
En ese marco, sostuvo que lejos de una decisión administrativa neutra, se trató de una medida con alto costo humano: “No hay ningún tipo de alegría, esto es necesario que se sepa y lo queremos denunciar”.
Cuestionamientos a asociaciones que avalaron el recorte
La trabajadora despedida también apuntó contra las asociaciones de productores y cooperativas que votaron a favor del ajuste dentro del Directorio del INYM. “Queremos llamar a la reflexión a esas asociaciones que dieron el aval para que estos despidos sucedan. ¿Entienden que lo que avalaron es el desmantelamiento del INYM?”, cuestionó.
Vigo recordó que el instituto nació para cuidar al productor, especialmente al pequeño y mediano: “El INYM es misionero por esencia. El 70% de la yerba está en Misiones y este instituto nació para cuidar al productor”.
“¿Cómo se va a cuidar al productor con menos personal?”
Otro de los ejes del reclamo fue la contradicción entre el discurso oficial y la realidad operativa del organismo. “¿Cómo se va a cuidar al productor disminuyendo la cantidad de personas que trabajamos para más de 12.000 productores y entre 30.000 y 40.000 operadores en total?”, planteó.
Para Vigo, el recorte implica menos control, menos asistencia y menos presencia del Estado en una cadena estratégica: “¿Cómo se va a mejorar la actividad del instituto con menos personal, con reducción de personal altamente capacitado?”.

Antigüedad, sindicalización y presiones
La trabajadora remarcó que la mayoría de los despedidos tenía entre 15 y 20 años de antigüedad, y vinculó la situación con el proceso de sindicalización en ATE. “Desde que llegó la notificación de que nos íbamos a sindicalizar, muchos recibimos llamados y amenazas diciendo que si seguíamos ese camino iba a haber repercusiones que no tendrían vuelta atrás”, denunció.
Si bien aclaró que no todos los despedidos estaban afiliados, fue clara: “No descarto que esto tenga relación con la asociación gremial”.
Notificación sin explicaciones ni documentación
Vigo describió además el procedimiento irregular mediante el cual fueron notificados los despidos. “Nos llamaron a presidencia, estaba el escribano y la abogada externa, nos pidieron los documentos y después nos dijeron que por la resolución 152/2025 estábamos desvinculados sin causa”, relató.
Según indicó, no se entregó copia de la resolución ni se brindaron precisiones sobre indemnizaciones: “No nos hicieron firmar nada, se negaron a darnos copia y no nos dijeron cuándo ni cómo se iba a pagar”.
“21 años con la camiseta puesta”: el relato de Sabine Netter
Por su parte, Sabine Netter, con 21 años de servicio ininterrumpido en el INYM, expresó su profundo dolor por la forma en que se produjo su despido. “Siempre con la camiseta puesta, creyendo en el INYM porque es una muy buena herramienta si está bien manejada”, sostuvo.
Netter remarcó que su tarea fue históricamente de atención directa al sector: “La mayoría de los productores, secaderos y molinos los atendí yo. En 21 años, todo el sector me conoce”.
“Nunca tuve un llamado de atención”
La trabajadora rechazó de plano cualquier cuestionamiento a su desempeño: “En 21 años no tuve ningún llamado de atención. Nuestro legajo no tiene ninguna mancha”.
Relató que ese 30 de diciembre había organizado una pequeña comida con sus compañeros para despedir el año, cuando recibió el mensaje que cambiaría todo. “A las 10:30 me dicen que suba al tercer piso. Esperamos 40 minutos, empezaron a llegar otros compañeros y no entendíamos nada”, recordó.

“Nos despidió un X, ningún director dio la cara”
Netter también cuestionó la ausencia de los directores al momento de comunicar la decisión. “Nos despidió un X, ningún director vino. Muchos de los directores los inscribí yo, con varios tengo historia”, señaló.
Y agregó una reflexión que resonó con fuerza: “No son dueños de estancias los que firmaron mi despido. Son empleados de la yerba. Esto también les puede pasar a ellos”.
“Se echó a los que trabajaban, no a los que viajaban”
En uno de los tramos más duros de su testimonio, Netter comparó el ajuste con prácticas del pasado: “Se criticaron siempre los viajes del Directorio al exterior, pero acá no se echó a ninguno de los que viajaba. Se echó a los que laboraban”.
La trabajadora subrayó que su tarea siempre fue en territorio: “Lo más lejos que llegué fue San Pedro a hacer inscripciones. Nunca salí de la zona productora”.
“21 despidos, 21 familias”
Finalmente, Netter resumió el impacto humano del ajuste con una imagen que conmovió incluso a sus compañeros.
“Ver a padres de familia llorando, uno de mis compañeros se iba con la caja de Navidad en la mano y el despido en la otra. Es inhumano por donde se lo mire”, concluyó.
Los testimonios de Pamela Vigo y Sabine Netter refuerzan el reclamo sindical y social contra los despidos en el INYM, y exponen con crudeza el costado humano del ajuste, en un organismo clave para la economía y la identidad productiva de Misiones.



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