Dos episodios conmocionantes marcaron la celebración de la Navidad en el país, cuando dos niñas resultaron heridas por balas perdidas en distintos puntos de Argentina, en hechos ocurridos durante los festejos de la madrugada del 25 de diciembre.
Uno de los casos más graves se registró en Villa Sarmiento, partido de Morón, donde una nena de 12 años, identificada como Angelina, recibió un disparo en la nuca pocos minutos después del brindis de Nochebuena. La menor había salido al patio de su casa junto a su familia con la ilusión de ver fuegos artificiales, cuando un proyectil impactó en su cabeza.
Antes de desvanecerse, la niña alcanzó a advertir a sus familiares lo ocurrido, con una frase que reflejó la gravedad del momento: “Me quema, me quema la cabeza”.

Fue trasladada de urgencia al Hospital San Juan de Dios, aunque debido a la complejidad del cuadro fue derivada al Sanatorio de la Trinidad de Ramos Mejía, donde quedó internada en terapia intensiva.
Según la información oficial, la menor se mantuvo estable pero en estado crítico, ya que la bala quedó alojada en la fosa posterior del cráneo, sin orificio de salida. En el lugar del hecho intervino personal de la Comisaría 5ª de Villa Sarmiento, y la investigación quedó a cargo de los fiscales Mario Ferrario y Valeria Curtade, de la UFI N.º 3 de Morón. Además, la Policía Científica realizó pericias en la zona para intentar determinar el origen del disparo.
La tía de Angelina confirmó horas después que la niña continuó estable, y expresó que la prioridad de la familia fue la salud de la menor: “No nos interesa saber quién disparó, queremos que Angelina esté bien”, sostuvo.
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El segundo hecho ocurrió en la ciudad de Orán, Salta, donde una nena de 8 años resultó herida por una bala perdida que atravesó el techo de chapa de su vivienda en el barrio Patrón Costas, mientras jugaba en una de las habitaciones.
El disparo ingresó desde el exterior y rozó a la niña detrás de la oreja y en uno de sus brazos. En un primer momento, la familia no comprendió qué había sucedido, hasta que la menor apareció llorando y muy asustada, con visibles lesiones. Recién con el paso de las horas se estableció que había sido alcanzada por un proyectil.
A la mañana siguiente, al limpiar la habitación, los familiares hallaron la bala en el interior de la casa y detectaron un orificio en el techo, cuya trayectoria coincidió con el lugar donde se encontraba la niña, lo que reforzó la hipótesis de que el disparo se efectuó desde un punto aún no determinado.
Afortunadamente, la menor no sufrió heridas de gravedad, aunque el episodio generó un fuerte impacto emocional en la familia.
Oberá: un hombre llevó a un conocido a cuidar a su familia y terminó con la casa vacía https://t.co/L1CfihOrnR
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