Investigadores de Australia, Estados Unidos y China desarrollaron una plataforma de nanopartículas activadas por luz que podría mejorar el tratamiento del glioblastoma, una de las formas más agresivas de cáncer cerebral. El sistema fue diseñado para ayudar a los cirujanos a identificar el tejido tumoral durante la operación y destruir células cancerosas residuales posteriormente, mediante el uso de luz infrarroja cercana.
El desarrollo estuvo a cargo de científicos de la Universidad de Tecnología de Sídney (UTS), la Universidad de Harvard y la Universidad de Henan, quienes crearon una plataforma de nanoenzimas denominada de “doble efecto resolver”. El trabajo fue publicado en la revista Science Translational Medicine.
“Se trata de un avance significativo para reducir la recurrencia, que sigue siendo uno de los mayores retos para los pacientes con glioblastoma”, afirmó Shi Bingyang, catedrático de nanomedicina de la UTS.

El investigador explicó que el sistema funciona como una herramienta de asistencia durante la cirugía y como un tratamiento localizado después de la intervención. La propuesta busca abordar uno de los principales problemas del glioblastoma: la dificultad para eliminar todas las células tumorales sin afectar el tejido cerebral sano.
Las células de este tipo de tumor pueden infiltrarse en zonas cercanas al tejido cerebral, lo que complica una extirpación completa. A esto se suma la barrera hematoencefálica, que limita la llegada de determinados medicamentos al cerebro y dificulta el tratamiento mediante terapias convencionales.
La plataforma incorpora una lámina ultrafina desarrollada mediante ingeniería atómica que permite combinar funciones de diagnóstico y tratamiento. Durante la operación, un colorante fluorescente ayuda a localizar agrupaciones de células tumorales de apenas 44 micrómetros, mientras que una molécula de direccionamiento favorece la llegada de las nanopartículas hasta las células del glioma.

Una vez concluida la cirugía, las mismas partículas pueden ser activadas nuevamente mediante luz infrarroja cercana para generar una fototerapia dirigida contra las células cancerosas que hayan quedado en el área intervenida.
Los primeros resultados fueron obtenidos en ensayos realizados con ratones de laboratorio. Los investigadores señalaron que todavía serán necesarios estudios adicionales para determinar si la plataforma puede ofrecer resultados similares en el cerebro humano y evaluar tanto su capacidad para detectar tejido tumoral como su potencial terapéutico.
El glioblastoma continúa siendo una enfermedad de difícil tratamiento y presenta una supervivencia a cinco años cercana al 7 %, según los datos citados en la investigación. La posibilidad de combinar la identificación del tumor y el tratamiento de las células residuales en una misma plataforma es, por ahora, una estrategia experimental que deberá superar nuevas etapas de investigación antes de llegar a la práctica clínica.



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