La industria argentina atraviesa una de sus etapas más críticas de los últimos años. Así lo aseguró Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), quien alertó sobre el deterioro de la actividad y la necesidad urgente de intervención estatal para evitar un colapso productivo.
En ese sentido, Rosato propuso que el Gobierno nacional utilice parte de los recursos disponibles en el Tesoro Nacional para inyectar liquidez en el sistema financiero. “El Estado cuenta con cerca de 10 billones de pesos en bonos, de los cuales proponemos destinar al menos 3 billones para sostener la actividad”, señaló.
El dirigente explicó que esta medida permitiría a los bancos acceder a financiamiento y, de esa manera, asistir a las empresas endeudadas. “Esto es clave para garantizar la supervivencia no solo de miles de trabajadores, sino también de las pymes que hoy están en una situación límite”, afirmó Rosato en diálogo con La Última Rosca, programa que se emite por Radio Up.

Las pymes y el mercado interno
Además, remarcó que esta inyección de fondos no tendría un impacto inflacionario significativo. “Está orientada exclusivamente a sostener la producción. Si no se actúa, lo que va a seguir creciendo es la morosidad y la caída de la recaudación”, advirtió.
El titular de IPA también puso el foco en la falta de dinamismo del mercado interno. Según explicó, sectores como el agro o la energía muestran buen desempeño, pero no generan el volumen de empleo necesario. “El petróleo, el gas o la minería no van a resolver el problema del empleo en el corto plazo”, sostuvo.
En contraste, subrayó que la industria es el principal motor de generación de trabajo. “Representamos a más de 150 cámaras empresarias y cerca de 150.000 puestos de trabajo que hoy están en riesgo”, afirmó Rosato, en referencia a la movilización realizada frente al Congreso Nacional.

El dirigente industrial alertó que, de no tomarse medidas urgentes, el país podría enfrentar una crisis social de gran magnitud. “Ya vivimos procesos similares en Argentina. Recuperar empresas lleva años, pero perderlas puede suceder en cuestión de meses”, señaló.
En esa línea, recordó que más de 30.000 empresas cerraron en los últimos años, de las cuales unas 9.000 pertenecían al sector productivo. “Estamos destruyendo un capital fundamental que es la mano de obra calificada argentina”, enfatizó.
Otro de los puntos críticos mencionados por Rosato fue el aumento de costos. “No somos formadores de precios. Pagamos tarifas, impuestos y materias primas que no controlamos”, explicó.
Como ejemplo, mencionó subas recientes en insumos clave. “El polietileno aumentó un 60% y se prevé otro 40% adicional. Además, productos como la nafta también registraron incrementos superiores al 20% en marzo”, detalló.
Esta situación, combinada con la caída del consumo, agrava el panorama. “Hoy el mercado está retraído. No hay demanda, entonces la pregunta es a quién le vendemos”, planteó.
Finalmente, Rosato insistió en la necesidad de una política industrial activa, similar a la de países como Brasil, Estados Unidos o China. “En esos países, las tasas de financiamiento para la industria oscilan entre el 2,5% y el 4%. En Argentina ocurre todo lo contrario”, concluyó.
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