El Día del Músico Misionero se conmemora cada 16 de abril en honor al cantautor Alcibíades Alarcón, una de las figuras más representativas de la identidad cultural de la provincia. La fecha recuerda su fallecimiento en 1985 y fue instituida oficialmente en 2015 a través de la Ley provincial 182/15, consolidando un reconocimiento a quienes construyen y difunden la música regional.
Nacido el 9 de septiembre de 1940 en Posadas, Alcibíades Alarcón dejó un legado invaluable dentro del cancionero popular misionero. Entre sus obras más destacadas se encuentran “La Leyenda del Yasy-Yateré”, “El Indómito Hachador”, “Adiós sin palabras” y su pieza más emblemática, “Misionero y Guaraní”, considerada un verdadero himno de la identidad provincial.
El músico falleció el 16 de abril de 1985, a los 44 años, pero su obra continúa vigente en cada escenario, en cada aula y en cada intérprete que retoma su mensaje. Como símbolo de este legado, el escenario mayor del anfiteatro Manuel Antonio Ramírez de Posadas lleva su nombre, reafirmando su lugar en la historia cultural de Misiones.
En este contexto, el músico y docente misionero Franco Weber, en diálogo con Radio Up, destacó el valor de esta fecha y el rol de la música en la construcción de identidad: “Estamos celebrando de la mejor manera, que es haciendo música, construyendo cultura y llevando todo nuestro bagaje misionero a los alumnos”, expresó.
Weber subrayó además la importancia de la enseñanza musical como herramienta de transmisión cultural: “Primero se trata de captar conocimientos para después desparramarlos con los chicos. Es una cadena que no se puede cortar”, afirmó, poniendo en valor el rol de los docentes como multiplicadores de la tradición.
El artista también recordó a sus referentes y maestros, quienes marcaron su camino: “Yo tuve un maestro que es José Luis Larzábal, un gran cultor de esta música, que me enseñó a amar la poesía misionera, a entenderla. También lo que hicieron Ramón, Alcibíades y Miguel Villarejo, tantos músicos importantes para nosotros”, contó.
En esa línea, Weber sostuvo que continuar con ese legado implica un compromiso diario: “Seguir con esa pasión y ese amor por la música es lo que hace que tengamos el mismo entusiasmo para renovarlo con los alumnos”, señaló.
Para el músico, la música ocupa un lugar central en la vida humana: “Es el medio de expresión más grande que tiene el ser humano. Hay algo en la música que ni siquiera se puede explicar con palabras”, reflexionó, destacando su dimensión emocional y espiritual.
En cuanto al vínculo con las nuevas generaciones, Weber fue claro al afirmar que el interés existe, pero depende de cómo se transmita: “Todo tiene que ver con cómo uno muestra la música. Si uno ama lo que hace, transmite entusiasmo, juega, propone, los chicos se enganchan. Son esponjas, absorben todo”, explicó.
Además, destacó la sinceridad de niños y adolescentes frente a las propuestas culturales: “Si algo no les gusta, también te lo van a hacer saber. Por eso es clave generar un vínculo genuino desde el disfrute”, agregó.
El Día del Músico Misionero no solo invita a recordar a figuras como Alcibíades Alarcón, sino también a reconocer el trabajo cotidiano de quienes mantienen viva la cultura a través de la enseñanza, la creación y la interpretación.
En cada acorde, en cada letra y en cada aula, la música misionera sigue construyendo identidad, conectando generaciones y reafirmando su lugar como uno de los pilares culturales más importantes de la provincia.
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Leé la nota completa: Día del Músico Misionero: Misiones honra el legado de Alcibíades Alarcón y reafirma su identidad cultural



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