En un escenario nacional atravesado por desafíos sociales, económicos y ambientales que impactan de manera directa en las infancias y adolescencias, un total de 160 municipios argentinos de diez provincias asumieron un compromiso activo con la garantía de derechos de niñas, niños y adolescentes. Lo hacen a través de MUNA, una iniciativa impulsada por UNICEF Argentina que desde 2021 trabaja para fortalecer las capacidades de gestión de los gobiernos locales y consolidar políticas públicas sostenidas en el territorio.
El alcance del programa es significativo: cerca de cinco millones de chicas y chicos, casi la mitad de la población infantil y adolescente del país, se encuentran hoy en el centro de las agendas municipales de Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Salta, Chubut, Santa Fe y Tucumán. Desde una perspectiva integral, MUNA promueve el trabajo articulado entre áreas del Estado, niveles de gobierno y actores comunitarios, con el objetivo de transformar realidades concretas desde el ámbito más cercano a la ciudadanía.

Los municipios como espacio clave para garantizar derechos
Desde UNICEF, se sostiene que es en los municipios donde se expresan con mayor claridad las problemáticas que atraviesan las chicas y los chicos, pero también donde existen mayores oportunidades de respuesta por la cercanía con las familias y las comunidades. “Es en el nivel local donde se despliegan las políticas públicas como forma de dar respuestas concretas y oportunas”, explica Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de UNICEF Argentina.
En ese marco, la gestión de políticas orientadas a la niñez y la adolescencia enfrenta desafíos estructurales, entre ellos impulsar procesos de gestión intersectorial, fortalecer la planificación basada en datos, involucrar a la comunidad y promover la participación adolescente, garantizando que sus voces sean escuchadas e incorporadas en la toma de decisiones públicas.
Avances en primera infancia y fortalecimiento de entornos saludables
Durante 2025, MUNA registró avances sustantivos en todas sus líneas de acción. En el eje de primera infancia, decenas de municipios conformaron mesas locales y avanzaron en estrategias integrales que fortalecen el acompañamiento a niñas y niños en sus primeros años de vida. Este trabajo se tradujo en la capacitación de miles de trabajadoras y trabajadores de servicios esenciales y en acciones formativas destinadas a madres, padres y personas cuidadoras, reforzando prácticas de crianza, cuidado y desarrollo temprano.
La línea de entornos saludables consolidó acciones orientadas a mejorar la alimentación, promover hábitos de vida activa y garantizar derechos vinculados a la lactancia y la soberanía alimentaria. A través de capacitaciones a cuidadores, docentes y personal de comedores, se generó un impacto indirecto en decenas de miles de niñas, niños y adolescentes, junto con la creación de espacios comunitarios, huertas y normativas locales.

Salud adolescente e inclusión educativa: estrategias para no dejar a nadie afuera
El abordaje de la salud adolescente avanzó con la implementación de estrategias intersectoriales que permitieron fortalecer consejerías y asesorías municipales, ampliando el acceso a información y acompañamiento en salud integral. La capacitación de los equipos de salud locales fue clave para consolidar dispositivos de atención cercanos y adecuados a las necesidades de las adolescencias.
En paralelo, la inclusión educativa se convirtió en una prioridad para numerosos municipios que trabajan activamente en la identificación de adolescentes que habían quedado fuera del sistema escolar. Gracias a este trabajo territorial, miles de jóvenes fueron detectados y acompañados en procesos de revinculación educativa, logrando que muchos regresaran a las aulas y que otros continúen transitando trayectorias con apoyo sostenido.
Prevención de la violencia y fortalecimiento institucional
La construcción de entornos libres de violencia fue otro de los ejes centrales del programa. Municipios de distintas provincias fortalecieron programas y dispositivos de prevención de la violencia, al tiempo que avanzaron en la creación, consolidación y jerarquización de áreas de niñez y adolescencia, reforzando la capacidad institucional del Estado local para garantizar la protección integral de derechos.

Discapacidad, medio ambiente y participación adolescente
El trabajo en discapacidad se orientó a consolidar una mirada basada en el Modelo Social de la Discapacidad, promoviendo la capacitación de empleados municipales, la actualización de datos y la elaboración de protocolos interdisciplinarios. Paralelamente, campañas de sensibilización alcanzaron a cientos de miles de personas, fortaleciendo una perspectiva inclusiva.
En materia de medio ambiente, MUNA impulsó acciones vinculadas a mapas de riesgo, acceso a agua potable y saneamiento, gestión de residuos sólidos urbanos y educación ambiental, con la participación activa de miles de niñas, niños y adolescentes.
La participación adolescente se consolidó como una dimensión transversal del programa, con municipios que institucionalizaron espacios de diálogo y consulta. En algunos casos, este proceso se profundizó a través del presupuesto participativo joven, permitiendo que adolescentes y jóvenes influyan directamente en la asignación de recursos municipales.
Gestión menstrual, empleo joven y transparencia fiscal
Otras líneas estratégicas incluyeron la gestión menstrual desde una perspectiva de derechos, calidad y sustentabilidad, la articulación con el sector privado y la promoción de iniciativas para fortalecer la transición de la escuela al trabajo, ampliando oportunidades de empleo joven.
En el plano de la gestión fiscal, algunos municipios avanzaron en la identificación del gasto público destinado a la niñez, fortaleciendo la transparencia, la planificación presupuestaria y la toma de decisiones basada en evidencia.

Un compromiso sostenido con las infancias y adolescencias
“El camino recorrido por MUNA durante los últimos cinco años demuestra que cuando los municipios se comprometen, las transformaciones son posibles y sostenibles”, concluye Sebastián Waisgrais. De cara a los próximos años, UNICEF reafirma su compromiso de seguir acompañando a los gobiernos locales para fortalecer capacidades y garantizar que cada niña, niño y adolescente crezca en entornos que promuevan su bienestar, su desarrollo integral y la igualdad de oportunidades.
Refuerzan la asistencia alimentaria en barrios vulnerables de Posadashttps://t.co/NIuLrKjvft pic.twitter.com/IegP2cBRAh
— Radio Up 95.5 (@radioup955) January 22, 2026



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