Este lunes, la comunidad de Santo Pipó protagonizó una movilización sobre la Ruta Nacional Nº 12, impulsada por el dolor, la indignación y la exigencia de medidas concretas tras el trágico accidente ocurrido días atrás, que dejó tres personas fallecidas.
Vecinos, familiares de las víctimas y autoconvocados se concentraron frente a la ex terminal de ómnibus y marcharon hacia la Municipalidad de Santo Pipó, portando carteles con frases que marcaron el hartazgo.
Reclamaron reductores de velocidad, mejor señalización y controles efectivos en el tramo urbano de la ruta, señalado como históricamente peligroso.

Petitorio y asambleas vecinales
Durante la protesta, se adelantó que representantes de los manifestantes entregarían un petitorio en el edificio municipal, con tres ejes principales:
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Mejoras en la infraestructura vial
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Revisión de las políticas locales de tránsito
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Respuesta inmediata de parte del Ejecutivo y el Concejo Deliberante
La movilización continuará durante la jornada con asambleas ciudadanas y posibles nuevas medidas, en una clara señal de que la comunidad no está dispuesta a dejar que la tragedia quede impune.

Acciones del municipio tras el siniestro
Frente al reclamo social, la intendenta de Santo Pipó, Claudia Acuña, presentó este lunes un pedido urgente ante la Dirección de Vialidad Nacional solicitando:
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Reparación de calzada en la Ruta 12
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Mejoras en la señalización
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Colocación de iluminación integral
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Además, el municipio iniciará con fondos propios la construcción de una calle lateral, que conectará el barrio Apepú con el centro de la localidad, brindando una alternativa de circulación más segura, sin necesidad de transitar por la ruta nacional.
En el mismo contexto, trascendió que la intendenta Claudia Acuña se reunió con la presidenta de Electricidad de Misiones S.A. (EMSA), Virginia Kluka, quien comprometió la instalación de nueva iluminación sobre la traza urbana de la ruta y en sectores críticos, con el objetivo de mejorar la visibilidad nocturna y reducir riesgos.
Un reclamo que unifica a toda la comunidad
Santo Pipó se encuentra en estado de alerta y movilización. El trágico siniestro vial se convirtió en un símbolo del abandono y la falta de respuestas concretas, y la ciudadanía busca transformar el dolor en acción colectiva y compromiso político.
La ruta nacional Nº 12 atraviesa el casco urbano del municipio y ha sido señalada en varias oportunidades como zona de alto riesgo, lo que suma presión a las autoridades nacionales y provinciales para dar respuestas inmediatas.



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