Misiones volvió a sobresalir en el mapa ambiental argentino. La incorporación de nuevas Áreas Clave para la Biodiversidad (KBA) reafirma la posición estratégica de la provincia como líder en conservación, ciencia y políticas públicas. En conversación con Radio Up, Andrés Bosso subrayó que Misiones “siempre pica en punta” cuando se trata de información ambiental y valoración de su patrimonio natural.
El especialista aclaró que estas áreas no constituyen automáticamente zonas protegidas, sino territorios estratégicos, definidos por criterios científicos internacionales, donde es necesario priorizar acciones y fortalecer la protección. Destacó que Misiones fue la primera provincia del país en completar este proceso, lo que impulsó a otras jurisdicciones a seguir el camino.

Un mapa que revela potencial y deudas
Bosso explicó que el nuevo relevamiento permitió identificar más de un millón de hectáreas esenciales para conservar especies amenazadas, endémicas o de distribución restringida. Sin embargo, advirtió que, aunque Misiones posee uno de los sistemas más amplios de áreas naturales, el 50% de los sitios valiosos aún requiere mayor protección efectiva.
La comparación nacional acentúa esta preocupación: si una provincia pionera muestra este nivel de vacíos, la situación en otras regiones resulta todavía más crítica. Aun así, celebró la sólida infraestructura de conservación existente y el rol de las reservas públicas y privadas que durante décadas fueron marcando el camino.
Un trabajo científico multidisciplinario
Para alcanzar esta validación internacional, se conformó un equipo de investigadores, guardaparques, naturalistas y organizaciones que aportaron décadas de conocimiento sobre fauna y flora. Participaron el Ministerio de Ecología, la UNaM, el Instituto Nacional de Limnología, entidades de Corrientes, Patagonia y grupos locales como Fundación Maykén y Vida Silvestre.
Ese aporte consolidó un mapa robusto que hoy puede descargarse desde la web de Aves Argentinas, donde se detallan especies, ambientes y niveles de protección. Bosso destacó que ese insumo permite analizar no solo dónde están los sitios sensibles, sino también qué grado de resguardo tienen, algo clave para orientar políticas públicas y decisiones de inversión.

El sur también existe: desafíos territoriales
El estudio reveló que el norte misionero continúa siendo la zona mejor conservada, mientras que el sur, históricamente más presionado, requiere una estrategia más intensa. Por eso, Bosso destacó el trabajo conjunto con los municipios para impulsar reservas urbanas y reservas municipales, que aunque pequeñas, permiten generar conciencia, educar y sumar aliados comunitarios en la defensa del ambiente.
Recordó que el propio sistema de reservas privadas y públicas de Misiones comenzó así: con ejemplos concretos que luego inspiraron a otros actores. Según Bosso, la provincia tiene una particularidad cultural: “todos los medios tienen color verde”, un reflejo del fuerte sentimiento de identidad ambiental.
Entre los riesgos vigentes, el especialista mencionó la cacería ilegal, los incendios y la presión que ejerce la frontera con Brasil en áreas como la Reserva de Biosfera Yabotí y el Parque Provincial Esmeralda. Recordó incendios recientes que afectaron ambientes sensibles en la zona de San Pedro y remarcó la importancia de reforzar controles, fiscalización y educación ambiental para evitar episodios similares.
Los peces se suman al mapa: un avance histórico
Una novedad del estudio es la incorporación de peces y ambientes acuáticos, gracias al aporte del investigador Jorge Casciotta (UNLP). Este trabajo permitió identificar mojarras endémicas y cursos de agua únicos a nivel mundial. Para Bosso, esto convierte el mapa en una herramienta integral, ya que ayuda a advertir a organismos financieros y agencias de cooperación sobre los riesgos ambientales de proyectos que pretendan instalarse en zonas sensibles.
Bosso recalcó que este mapa no solo simboliza un logro científico. También funciona como una herramienta estratégica para orientar el desarrollo de manera sostenible. Aseguró que cualquier proyecto —económico, social o productivo— debe considerar la dimensión ambiental “como un pilar equivalente, no accesorio”.
El trabajo de las KBA permite alertar sobre sitios que, aunque atractivos para obras o inversiones, poseen un valor ecológico internacional que exige una evaluación profunda antes de cualquier intervención.

Un cierre de año con una noticia alentadora
Sobre el final, Bosso celebró el avance como “una maravillosa noticia para cerrar el año”. Destacó el compromiso de los equipos técnicos y voluntarios que integran Aves Argentinas, organización que desde hace más de un siglo trabaja en la protección de la naturaleza.
Reafirmó que el desafío continúa, pero que Misiones mantiene la bandera en alto con políticas sostenidas, innovación territorial y una sociedad cada vez más comprometida con su patrimonio natural.
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