El director de la Oficina de Prevención Ante Desastres Naturales (OPAD), Fabio Cabello, confirmó en diálogo con “La Última Rosca” de Radio Up, que Misiones ya se encuentra bajo una configuración asociada al fenómeno climático de “El Niño” y advirtió que los indicadores actuales muestran condiciones compatibles con un evento fuerte o severo, similar a los registrados en 1982-1983 y 1997-1998.
“El fenómeno del Niño lo venimos anunciando desde el mes de enero”, explicó Cabello, al detallar que inicialmente existía la posibilidad de que el evento comenzara durante la primavera de 2026, aunque posteriormente los indicadores se adelantaron.
“En febrero, esta posibilidad prácticamente confirmó de que el niño iba a comenzar en la primavera 2026 y en marzo ya se habla de que el niño ya ha comenzado”, sostuvo.
El especialista explicó que este fenómeno climático genera un incremento de precipitaciones y una mayor intensidad de fenómenos meteorológicos en gran parte de Sudamérica.

“El fenómeno del niño tiene que ver con más precipitaciones que lo normal y más fenómenos fuertes que lo normal. Tenemos mayor presencia de energía en la atmósfera y eso redunda en más fenómenos meteorológicos”, indicó.
Cabello comparó el escenario actual con los eventos más intensos registrados históricamente. “Los indicadores son similares a los niños del 82-83 y 97-98, que fueron los dos eventos más fuertes desde que tenemos registro”, afirmó.
En esos períodos, recordó, se registraron graves inundaciones en todo el litoral argentino, Paraguay y el sur de Brasil, además de eventos severos asociados a tornados y tormentas intensas.
Un fenómeno que ya comenzó a manifestarse

El titular de la OPAD explicó que el calentamiento del Pacífico ecuatorial, principal indicador utilizado para monitorear el fenómeno, ya presenta valores extremadamente elevados.
Según precisó, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) detectó un incremento de hasta ocho grados en la temperatura del agua del Pacífico ecuatorial.
“Toda esta información que la NOAA está registrando ya da indicios desde fines de abril y se ha acentuado en mayo de que el calentamiento del Pacífico ecuatorial se ha incrementado hasta 8 grados. Y eso es muchísimo”, remarcó.
Cabello aclaró que el fenómeno no tiene una fecha exacta de inicio, sino que se trata de un proceso gradual que ya comenzó a desarrollarse.
“Ya estamos con energía. Debería ahora en junio o julio tener algún evento fuerte asociado muy probablemente”, señaló.
No obstante, explicó que el período de mayor intensidad podría darse entre agosto y marzo del próximo año.
“Yo creo que va a estar muy bien potenciado ya para agosto, septiembre, octubre, noviembre, porque el niño comienza ahora en otoño e invierno y va a finalizar aproximadamente entre marzo y abril del año que viene”, sostuvo.
Más tormentas, granizo y daños urbanos

Cabello detalló que la población podría enfrentarse a un aumento de tormentas severas, caída de granizo, fuertes ráfagas de viento y mayores daños tanto en zonas urbanas como rurales.
“Vamos a tener días más lluviosos, más eventos de granizo, más eventos de viento fuerte, más eventos de caída de rayos y esas cosas, que son fenómenos asociados al fenómeno del niño”, explicó.
Además, describió los efectos que podrían registrarse en distintos sectores de la provincia.
“Van a caer más ramas, más postes de luz, se va a cortar más la energía, los autos pueden quedar dañados por el granizo y habrá cultivos que se van a perder”, advirtió.
También señaló que los caminos terrados en las colonias suelen deteriorarse gravemente durante este tipo de eventos.
“Es tanta agua que los caminos quedan prácticamente intransitables”, indicó.
En el ámbito agropecuario, explicó que si bien el fenómeno reduce el riesgo de sequía, también genera pérdidas por exceso de lluvias y vientos intensos.
“No vamos a tener sequías, pero sí puede haber pérdidas producidas por viento fuerte, donde se rompen los invernaderos y los cultivos a cielo abierto también se destruyen por mucha lluvia, viento y granizo”, expresó.
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La importancia de la prevención
Cabello remarcó que una de las principales herramientas para enfrentar este escenario es la prevención y el acceso a información anticipada sobre las condiciones meteorológicas.
“Una cosa es que te toque la tormenta sabiendo que va a haber tormenta y otra cosa es que te toque la tormenta sin saberlo”, sostuvo.
En ese sentido, recomendó prestar atención a los sistemas de alerta y evitar actividades de riesgo durante jornadas con advertencias meteorológicas.
“Si se está anunciando una advertencia naranja o amarilla por tormentas, hay que estar atentos y vigilantes a lo que está por pasar”, señaló.
El especialista ejemplificó además algunas situaciones cotidianas que deberían evitarse ante pronósticos adversos.
“Si yo sé que viene una tormenta, no voy a planificar salir de pesca, ni hacer el casamiento o el cumpleaños de mi hijo al aire libre, o destechar para cambiar el techo”, comentó.
Finalmente, reiteró que el período más complejo podría coincidir con la primavera, estación que históricamente concentra las tormentas más fuertes en la región.
“La primavera es la estación tormentosa por excelencia en nuestra región y cuando tenemos el niño estas tormentas duplican su energía, se duplican en cantidad y en calidad. Lo peor lo podríamos tener justamente a partir de la primavera”, concluyó.
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