La industria de Misiones atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Un informe elaborado por el Instituto Provincial de Estadísticas y Censos reveló que el empleo industrial provincial sufrió una fuerte retracción entre 2022 y 2025, con una pérdida acumulada del 35,5% de los puestos de trabajo, en un contexto marcado por la desaceleración económica nacional, la caída de la actividad y el deterioro del consumo interno.
Según los datos oficiales, el sector había alcanzado en 2022 un máximo histórico de 41.122 trabajadores ocupados, pero para 2025 esa cifra descendió abruptamente hasta 26.522 empleados. El estudio sostiene que el retroceso no responde únicamente a una coyuntura temporal, sino que exhibe señales de una problemática estructural.
Desde el organismo explicaron que la actividad industrial tuvo tres etapas bien marcadas durante los últimos años: una caída entre 2018 y 2020 por la crisis macroeconómica y el impacto de la pandemia; una recuperación fuerte durante 2021 y 2022; y finalmente una nueva desaceleración en 2023 y 2024 producto de la crisis nacional.
El informe detalla que el desplome más severo se produjo en el empleo informal y cuentapropista. Mientras el núcleo de empleo privado registrado se mantuvo relativamente estable, con alrededor de 21 mil puestos formales, el segmento periférico sufrió el mayor ajuste. Entre 2022 y 2025, el trabajo no registrado perdió 13.924 ocupaciones, mientras que el empleo formal apenas redujo 676 puestos.
Los investigadores señalaron que la industria misionera funciona bajo un “régimen dualista persistente”, donde conviven trabajadores asalariados registrados con una amplia base de empleo informal que varía según el ciclo económico. En ese sentido, remarcaron que la tasa de registración asalariada industrial se mantiene históricamente cerca del 50%, muy por debajo del promedio manufacturero nacional, que oscila entre el 70% y el 75%.
Además, el estudio sostiene que la informalidad en Misiones no responde a la legislación laboral, sino a la propia estructura productiva provincial, dominada por microempresas, talleres familiares y pequeños emprendimientos distribuidos en el interior.
Otro dato que encendió alertas fue la dinámica del período 2023-2025. A diferencia de la crisis pandémica de 2020, que mostró una recuperación rápida, el escenario actual presenta dos caídas consecutivas sin rebote sostenido. Durante 2023 el empleo industrial cayó 19,3%, en 2024 apenas se estabilizó con un leve crecimiento de 1,2%, y en 2025 volvió a desplomarse un 21%.
Pese al escenario adverso, el informe destaca que la industria misionera mostró una mayor resistencia que el promedio nacional. Entre 2018 y 2024, el producto industrial real provincial cayó apenas 1,2%, manteniendo una diferencia favorable respecto al promedio argentino. Según el análisis, esto se explica por el peso de sectores como la agroindustria y la forestoindustria, menos expuestos a la volatilidad macroeconómica.
En cuanto a la composición del empleo industrial, cuatro ramas concentran entre el 75% y el 85% de los trabajadores del sector: alimentos, madera, muebles y productos metálicos.
La industria alimenticia sigue siendo la principal generadora de empleo, aunque registró una fuerte caída: pasó de 17.328 ocupados en 2019 a 6.974 en 2025. La actividad maderera también mostró retrocesos, mientras que el sector de muebles fue la excepción, con un crecimiento sostenido que lo llevó a alcanzar 6.734 trabajadores en 2025.
El informe plantea que este fenómeno podría reflejar una transformación dentro de la cadena forestoindustrial. Mientras las etapas primarias vinculadas al aserrado y extracción pierden empleo, los segmentos de mayor valor agregado vinculados a la fabricación de mobiliario muestran expansión.
A nivel geográfico, el empleo industrial continúa concentrándose mayormente en ciudades del interior misionero como Eldorado, Oberá, Puerto Rico y Montecarlo, históricamente ligadas al desarrollo forestoindustrial. Sin embargo, durante 2025 se produjo un cambio significativo: Posadas pasó a concentrar el 45% del empleo industrial provincial, alterando la distribución histórica del sector.



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