La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revisó a la baja sus perspectivas para la economía argentina y proyectó que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá un 2,8% durante 2026, una cifra que representa un recorte de 1,6 puntos porcentuales respecto de su estimación anterior.
De acuerdo con el informe difundido este martes, el organismo mantiene una visión positiva sobre la evolución de la actividad económica en el mediano plazo, aunque advirtió que el escenario internacional presenta mayores desafíos que podrían afectar el ritmo de recuperación. Para 2027, la OCDE prevé una expansión más robusta del 3,5%.
Exportaciones y sectores estratégicos como motores del crecimiento

El reporte destacó que el crecimiento económico continuará apoyándose principalmente en las exportaciones energéticas, la minería y el sector agroindustrial, actividades que el organismo considera fundamentales para impulsar la generación de divisas y fortalecer la economía argentina.
Sin embargo, la OCDE señaló que la consolidación de esa mejora dependerá también de la capacidad del país para reforzar su posición externa mediante la acumulación de reservas internacionales y la preservación de un esquema cambiario con suficiente flexibilidad para enfrentar eventuales turbulencias globales.
En ese sentido, advirtió que las reservas netas continúan en terreno negativo, por lo que consideró necesario avanzar en medidas que permitan fortalecer la estabilidad financiera.
La inflación continúa como principal preocupación
A pesar de las expectativas de crecimiento, la OCDE identificó a la inflación como uno de los principales desafíos económicos para los próximos años.
Según las proyecciones del organismo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) finalizará 2026 en torno al 31%, un nivel que seguirá condicionando el poder adquisitivo y las decisiones de inversión.
El informe atribuyó parte de esa presión inflacionaria al incremento internacional de los precios del petróleo, impulsado por los conflictos geopolíticos en Medio Oriente. De acuerdo con el análisis, ese encarecimiento podría trasladarse al valor de los combustibles y repercutir sobre distintos costos de la economía.
No obstante, la OCDE estimó que la desaceleración inflacionaria retomará fuerza durante la segunda mitad del próximo año, favorecida por una política monetaria restrictiva y el sostenimiento de la disciplina fiscal.
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Reformas estructurales y cambios tributarios
Entre las recomendaciones incluidas en el informe, el organismo insistió en la necesidad de profundizar las reformas estructurales para consolidar el crecimiento económico.
La OCDE propuso avanzar en la reducción de subsidios que considera ineficientes, mejorar la eficiencia del sector público y reformar el sistema tributario para disminuir el peso de los impuestos distorsivos.
Asimismo, sugirió reemplazar parte de esos tributos por gravámenes más amplios vinculados a los ingresos y al consumo, con el objetivo de fortalecer la sostenibilidad fiscal, generar mejores condiciones para la inversión y favorecer el crecimiento de largo plazo.
De esta manera, el organismo internacional mantuvo una perspectiva de recuperación para la economía argentina, aunque advirtió que el control de la inflación, la acumulación de reservas y la continuidad de las reformas serán factores determinantes para sostener ese proceso en los próximos años.
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