Fue en 1812 cuando el Primer Triunvirato firmó un decreto que otorgaba protección y los mismos derechos civiles a todas las personas que decidieran habitar el territorio, sin importar su origen. En 1949, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, se instituyó oficialmente la jornada a través del decreto Nº 21.430, con el fin de rendir homenaje a quienes llegaron a estas tierras en busca de un futuro mejor.
En Misiones, este día tiene un valor particular, porque coincide con el inicio de la Fiesta Nacional del Inmigrante en Oberá, una profunda y rica celebración cultural y una de las más relevantes del calendario cultural argentino. Este 2025, la fiesta alcanza su 45ª edición, reafirmando a Oberá como la Capital Nacional del Inmigrante, título otorgado por decreto presidencial en 1992.
Inmigración en la historia argentina: pasado y presente
La inmigración marcó de manera profunda la historia de la Argentina. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, el país recibió grandes oleadas migratorias que cambiaron su demografía y cultura. En 1904 se registraron más de 125.000 ingresos, cifra que se duplicó en 1906. En 1913, en tanto, se alcanzó el máximo histórico, con más de 302.000 arribos. Para el censo de 1914, la población total era de casi 8 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 2 millones eran extranjeros.

Según el último informe del INDEC con los resultados definitivos del Censo 2022, en Argentina viven 1.933.463 personas nacidas en otro país en viviendas particulares, lo que representa el 4,2% del total de la población. De esa cifra, 1.061.421 eran mujeres y 872.042 varones, lo que confirmó la tendencia de feminización de la migración internacional. Mientras en 1869 solo el 28,5% de los inmigrantes eran mujeres, en 2022 esa proporción trepó al 54,9%.
En cuanto a los países de origen, Paraguay, Bolivia y Venezuela son actualmente los de mayor representación inmigrante en la Argentina. De hecho, de cada 100 inmigrantes, poco más de 44 nacieron en alguno de los dos países limítrofes (Paraguay o Bolivia), mientras que en los últimos años se consolidó el ingreso de venezolanos, que hoy integran el podio.

El Censo también mostró una fuerte concentración territorial: más del 73% de la población extranjera reside en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego aparecen en porcentaje Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Río Negro, Misiones y Neuquén.
Dentro de CABA, la Comuna 1 (Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, Monserrat y Constitución) es la de mayor presencia extranjera, con el 24,5% de su población. Le siguen la Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano) y la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal), ambas con algo más del 20%.
El Censo 2022 también aportó datos sobre la migración interna, es decir, argentinos que viven en una provincia distinta a la de su nacimiento. Se contabilizaron 6.912.603 personas en esa condición, equivalente al 15,8% de la población nativa.
Las provincias con mayor proporción de habitantes oriundos de otras jurisdicciones son Tierra del Fuego (54,5%), Santa Cruz (41,8%), Neuquén (28,1%) y San Luis (28%)
En contraste, las migraciones internas más bajas se dieron en Misiones, Formosa, San Juan y Chaco, todas con menos del 10%.
Los departamentos con más residentes nacidos en otra provincia fueron Caleu Caleu (La Pampa) con el 69,3%, Lago Argentino (Santa Cruz) con 56,4%, Los Lagos (Neuquén) con 54,8%, y en Tierra del Fuego Tolhuin (54,6%) y Ushuaia (52,8%).

De inmigración europea los más representados son Italia (68.169) y España (48.492), a los que se suman 29.147 ciudadanos de distintos países del continente. También hay presencia de 37.342 asiáticos, 3.243 africanos y 721 de Oceanía.
Los primeros inmigrantes en la tierra colorada
En el caso de Misiones, los primeros inmigrantes en llegar a la selva y asentarse en las colonias fueron polacos y ucranianos provenientes de Galitzia, cuyos descendientes aún habitan la zona sur de la provincia. Posteriormente, se sumaron grupos de alemanes, que predominaron en el norte; mientras que los escandinavos y rusos se instalaron en la zona centro, lo que dio origen a una conjugación cultural única en Argentina, con fuerte influencia en las costumbres, credos y gastronomía de la región.

La huella de la inmigración en Misiones no se limita a Oberá y a la Fiesta. La provincia entera se constituye como un mosaico de pueblos inmigrantes, cada uno con su identidad particular:
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Oberá: Entre 1911 y 1912 llegaron familias de Suiza, Francia, Noruega, Suecia y Alemania, junto a contingentes de Brasil y Paraguay. Hoy es la “Capital del Monte” y «Capital Nacional del Inmigrante», ubicada a 97 km de Posadas y a casi 300 de las Cataratas del Iguazú.
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Aristóbulo del Valle: Situada en el centro de Misiones, a 140 km de Posadas, es reconocida como la “Capital de los Saltos y Cascadas”. Allí se instalaron pioneros europeos y sus descendientes alemanes, ucranianos y polacos. Su economía se basa en cultivos de yerba mate, tabaco y té.
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Eldorado: Fundada en 1919 por Julio Adolfo Schwelm, quien colocó el primer mojón sobre la ribera del Paraná para recibir a familias alemanas que llegaban tras la guerra. Más tarde se sumaron inmigrantes de distintos orígenes. Conocida como la “Capital del Trabajo”, se distingue por su artesanía, saltos y cascadas, además de su gastronomía multicultural.
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Montecarlo: Otro punto clave del camino de la inmigración. Allí se establecieron a principios del siglo XX distintos grupos de colonos. Hoy es reconocida como la “Capital Nacional de la Orquídea” y la “Capital Provincial de la Flor”, con una gran fiesta anual cada septiembre.
Los orígenes de la Fiesta Nacional del Inmigrante en Oberá
La primera Fiesta del Inmigrante se realizó el 4 de septiembre de 1980, en coincidencia con este día del inmigrante. Fue organizada gracias al impulso del entonces intendente interventor Norguss Jacob y a la comisión presidida por Teófilo Ángel García.
Ese debut tuvo lugar en el Complejo Deportivo Ian Barney, donde más de 5.000 personas asistieron a desfiles, presentaciones artísticas y la primera elección de reina, que recayó en Raquel Irene Gross, de Leandro N. Alem. Ese año también se presentó el logo oficial diseñado por Alberto Musso, que representa a una golondrina —ave migratoria por excelencia— con una semilla en su pico, símbolo de arraigo en la tierra colorada.

Tal como recuerda Enrique Gualdoni Vigo, la jornada inaugural incluyó un acto en el Centro Cívico con la participación de representantes de todas las colectividades con banderas y trajes típicos, seguido por un festival artístico que reunió a miles de personas.
Eso fue un gran puntapié para que, años después, el evento se trasladara al Parque de las Naciones, un espacio especialmente creado para albergar las distintas manifestaciones culturales. Allí, cada colectividad construyó su casa típica, manteniendo la arquitectura y los materiales de su país de origen, lo que permitió mostrar de manera permanente y organizada la riqueza cultural de Oberá y de Misiones.

A lo largo de los años, la Fiesta fue sumando nuevas propuestas. En 1982 nació la Feria de Artesanías, en 1989 se creó la Feria Comercial Ferinnea (Feria de las Naciones del Noreste Argentino), en 1984 se aprobó el proyecto del Parque de las Naciones, en un predio de 10 hectáreas donadas por la municipalidad, en 1992, un decreto presidencial elevó el evento a la categoría de Fiesta Nacional, con sede permanente en Oberá, en 1997, la Fiesta se mudó definitivamente al Parque de las Naciones, donde cada colectividad construyó su casa típica. Ese mismo año se consolidó la Federación de Colectividades, responsable de la organización de la Fiesta y del mantenimiento del Parque.
La Fiesta hoy: un mosaico cultural en el corazón de Misiones
La Fiesta Nacional del Inmigrante se ha transformado en un evento de nivel internacional que recibe cada año a más de 200.000 visitantes. Durante once días de septiembre, Oberá se convierte en un epicentro de diversidad cultural, donde conviven las tradiciones de más de 15 colectividades junto al Pabellón Argentino.
Participan colectividades como la alemana, suiza, italiana, polaca, rusa, ucraniana, española, japonesa, brasileña, paraguaya, árabe (siria y libanesa), portuguesa, francesa y nórdica (suecos, finlandeses, daneses y noruegos). En ediciones anteriores también estuvieron presentes comunidades armenias, peruanas, yugoslavas y húngaras. Incluso grupos de inmigrantes provenientes del Chaco y del sur de Brasil suelen sumarse a los desfiles.

El programa incluye, desfiles cívicos y culturales, con trajes típicos y música de cada colectividad, espectáculos artísticos en el escenario mayor, con ballets y artistas nacionales e internacionales, feria Comercial y Agroindustrial, que refleja la pujanza de la región, feria Artesanal, con creadores de distintos puntos del país y del exterior, gastronomía típica, con platos de todas las colectividades en sus casas del Parque, elección y coronación de la Reina Nacional del Inmigrante, donde participan descendientes de inmigrantes y elección de la Reina Virtual, en la que cualquier persona del mundo puede votar por internet.
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Misiones, un crisol que sigue creciendo
La historia inmigrante de Misiones no puede entenderse sin reconocer a los primeros habitantes de la región: los pueblos indígenas Mbya Guaraní, guardianes ancestrales de la selva, que fueron anfitriones y partícipes de la llegada de quienes vinieron de otras latitudes. Su cosmovisión, su relación sagrada con la tierra y sus tradiciones culturales se entrelazaron con los aportes de inmigrantes europeos, asiáticos y latinoamericanos, dando origen a una identidad misionera única en el país.

Hoy, cada fiesta, cada receta y cada acento en la provincia son testimonio de esos encuentros y convivencia. La tierra colorada se convierte así en símbolo de diversidad, donde conviven las raíces indígenas con las huellas inmigrantes en una historia que sigue latiendo y renovándose día a día.



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