Desde Kiev, el periodista misionero Jorge Balanda habló en Arriba la Radio (Radio Up) sobre el regreso a Jardín América de un combatiente de la tierra colorada herido en la guerra con Rusia; el homenaje a ocho argentinos caídos en batalla; y la vida de los connacionales en Ucrania. Además, describió la fuerte adhesión al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en medio de la guerra.
Balanda reveló que un misionero que combatió en Ucrania regresó a Misiones tras resultar herido: “Había uno de Jardín América que estuvo en la zona de Sumy. Resultó herido y ya está en su casa. Su compañía no tuvo la misma suerte”.

Ocho argentinos caídos en combate
En Kiev se realizó un homenaje a los soldados que perdieron la vida defendiendo Ucrania. “Hay ocho soldados argentinos muertos en batalla. Una bandera argentina flamea en un espacio especial. También hay colombianos, ecuatorianos y norteamericanos”.
El periodista resaltó la crudeza del conflicto: jóvenes de apenas 27 o 30 años son los que más pierden la vida en la defensa del país.
Además de combatientes, residen en el país alrededor de 120 argentinos. Muchos son parejas de ucranianas y otros deportistas. “En los supermercados se consigue carne argentina, vino y hasta yerba mate. La comunidad está muy bien considerada. Ucrania es una capital europea, con los mejores productos y servicios”, explicó Balanda.

Zelenski como símbolo de unidad
El periodista analizó la figura del presidente ucraniano: “Zelenski encarna el espíritu del pueblo. Puede tener detractores, pero la mirada es unánime: la gente respalda su liderazgo y quiere mirar a Europa, no volver al yugo ruso”.
La política interna, añadió, queda relegada ante la urgencia de la guerra: “La paz solo será posible con garantías reales de seguridad. Nadie quiere repetir el error de haber entregado el arsenal nuclear con Rusia como garante”.

Balanda destacó el temple del pueblo ucraniano: “Es una tragedia. Pero admiro la postura de los jóvenes, de los estudiantes que siguen en la universidad, de las familias que se adaptan a la migración interna. Quieren su futuro en Europa y no bajo la órbita de Putin”.
El periodista misionero, que viajó junto a su esposa, confesó que fue un viaje impulsado por un compromiso moral: “Mis hijos estaban preocupados, no es el mejor momento, pero sentí la obligación de estar aquí, acompañar a la comunidad ucraniana y contar lo que vive este pueblo”.



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