Lo que comenzó como un traslado sanitario urgente desde Posadas hacia Buenos Aires terminó convirtiéndose en uno de esos casos que incluso quienes trabajan habitualmente en situaciones médicas complejas tienen dificultades para explicar. El protagonista es Lautaro Javier Gutiérrez Fortte, “Lauti”, un niño misionero que fue derivado con un diagnóstico de tumor cerebral y que, después de llegar a Buenos Aires, protagonizó una evolución que su propio médico aeroevacuador calificó como un posible “milagro”.
El pediatra y médico aeroevacuador Francisco “Fran” Zamprogno relató la historia en una entrevista con el programa Arriba la radio, por Radio Up. Fue él quien tuvo a su cargo el último traslado de Lauti desde Posadas hasta Buenos Aires, donde debía continuar su atención debido a la gravedad y urgencia del cuadro.
A diferencia de otros vuelos sanitarios en los que debe ingresar hasta la terapia intensiva para recibir a pacientes críticos, Lauti se encontraba clínicamente en condiciones de ser llevado directamente hasta el aeropuerto. “Era una urgencia porque Lauti tenía un diagnóstico de un tumor en la cabeza. Es grave, es urgente, pero él estaba en condiciones de volar”, explicó Zamprogno. Por esa razón, el niño fue acercado al aeropuerto de Posadas y desde allí comenzó el traslado aéreo hacia Buenos Aires.
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La resonancia confirmó inicialmente el diagnóstico
El traslado no respondía solamente a una sospecha. Según explicó el profesional, una vez que Lauti ingresó al Hospital Gutiérrez se realizó una nueva resonancia que volvió a mostrar la patología.
El cuadro requería una respuesta rápida porque, de acuerdo con Zamprogno, existía el riesgo de que comenzara a generarse presión intracraneal y aumentara la complejidad de la situación. “Cuando yo lo dejé en el Hospital Gutiérrez le hicieron una nueva resonancia en la cual se confirma la patología”, relató. La decisión médica fue entonces avanzar con una cirugía urgente.
Hasta ese momento, todo parecía seguir el recorrido esperado frente a un diagnóstico de semejante gravedad: estudios, confirmación mediante imágenes y posterior ingreso al quirófano. Pero allí ocurrió lo inesperado.

“Cuando fueron a abrir no encontraron nada”
Zamprogno contó que, una vez iniciada la intervención quirúrgica, los profesionales no encontraron aquello que las imágenes habían mostrado previamente.
“Lo mandan a quirófano para sacarle el tumor, para poder operarlo, y aparentemente ocurrió un milagro, que eso lo estamos tratando de descifrar, o sea, terminar de definir”, relató el pediatra. Y agregó: “Cuando fueron a abrir no encontraron nada, solamente un coágulo”.
Los médicos aspiraron ese coágulo y completaron el procedimiento quirúrgico. A partir de allí comenzó una recuperación que, según la información que Zamprogno recibió directamente de la madre del niño, evolucionaba favorablemente.
La prudencia médica, sin embargo, sigue siendo indispensable. El propio aeroevacuador aclaró durante la entrevista que se estaban realizando nuevos estudios y controles para determinar definitivamente qué ocurrió y confirmar el cuadro.
Lauti comenzó a recuperar la movilidad
El caso presenta otro dato alentador. Cuando Zamprogno fue a buscarlo a Posadas, Lauti tenía comprometida la movilidad de uno de sus miembros superiores.
El pediatra recordó que el niño prácticamente no podía mover el lado izquierdo y había perdido fuerza. Después de la intervención, comenzó a recuperar tanto la movilidad como la sensibilidad. “Está recuperando toda esa movilidad, esa sensibilidad de todo ese lado izquierdo”, contó.
La evolución llevó al profesional a pronunciar una frase que resume la dimensión emocional que adquirió la historia: “Si Dios quiere y todo sale bien, estamos frente a un milagro”.
Zamprogno explicó por qué utiliza esa expresión: “El diagnóstico lo tenía, las imágenes estaban”. Al momento de la entrevista, aguardaban nuevos estudios para terminar de confirmar la evolución.
El contacto con la mamá después de que el caso se viralizara
Los médicos aeroevacuadores no siempre conocen qué ocurre con los pacientes después de dejarlos en el centro asistencial de destino. Su tarea concluye habitualmente cuando el paciente queda bajo responsabilidad del equipo médico receptor.
Con Lauti ocurrió algo diferente.
Zamprogno contó que un video relacionado con el traslado se viralizó en redes sociales y allí encontró un comentario de la madre. A partir de ese momento tomó contacto con ella y pudo seguir de cerca la evolución. “Me puse en contacto con ella porque yo no lo podía creer”, recordó.
Ese seguimiento permitió que conociera prácticamente en tiempo real los resultados de la cirugía y la posterior recuperación del niño.
La abuela confirmó en Radio Up: “Es un milagro”
Durante la entrevista en Arriba la radio, además, llegó un mensaje que terminó de poner nombre, apellido y lugar de residencia al protagonista de la historia. “Soy la abuela de Lautaro Javier Gutiérrez Forte, él es de Posadas, Misiones. Bendiciones y nuestro profundo agradecimiento al doc. Es un milagro”, expresó la familiar a través de un mensaje enviado al programa.
Zamprogno confirmó entonces que continuaba en comunicación con la madre y que la familia esperaba los resultados de los últimos controles médicos.
También la madrina de Lauti hizo llegar su agradecimiento al profesional y al Hospital de Pediatría de Posadas, donde el niño había sido atendido antes de concretarse su derivación a Buenos Aires.
La otra cara de los vuelos sanitarios
La historia permitió además conocer cómo funciona un trabajo que habitualmente permanece lejos de la mirada pública. Zamprogno explicó que un médico aeroevacuador puede recibir una convocatoria en cualquier momento y debe evaluar previamente las condiciones clínicas del paciente antes de subirlo a una aeronave.
En cuadros críticos, el equipo médico llega directamente hasta la terapia intensiva, recibe al niño, lo conecta a sus propios equipos y se responsabiliza por mantenerlo estable durante el traslado.
En otros casos, como ocurrió con Lauti, las condiciones clínicas permiten que el paciente llegue directamente al aeropuerto.
Para Zamprogno existe una regla que está por encima de la urgencia de despegar: ningún vuelo justifica aumentar el riesgo para la vida del paciente. Si un niño no tolera el traslado desde la terapia hasta la ambulancia o desde allí hacia el aeropuerto, la operación se suspende hasta estabilizarlo. “Vamos a hacer todo lo posible para poder trasladarlo, pero nunca se va a poner en riesgo la vida de ese chico, jamás”, aseguró.
El último viaje de Lauti desde Posadas fue, en principio, uno más dentro de esa compleja cadena sanitaria. Sin embargo, lo ocurrido después en Buenos Aires transformó el traslado en una de las historias que Zamprogno difícilmente olvide.
Había un diagnóstico. Había imágenes. Había una cirugía urgente programada. Y, cuando los médicos ingresaron al quirófano, el tumor que esperaban encontrar no estaba.
Por eso, mientras aguarda junto con la familia las evaluaciones definitivas, Zamprogno mantiene la cautela profesional, aunque reconoce que la palabra que inevitablemente aparece alrededor de Lauti es otra: “milagro”.



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