El Merendero Patoti continúa funcionando en el barrio pese al contexto económico adverso que atraviesa el país. Así lo confirmó Mirian Benitez, su responsable, en diálogo con Radio Up, donde detalló que actualmente asisten a unos 25 comensales, en su mayoría niños y adolescentes de los barrios 43 y Santa Catalina, además de personas en situación de calle.
Cuando falta el trabajo, la merienda sostiene: la lucha del Merendero Patoti
“El merendero Patoti sigue sus funciones. Justamente en la semana se retiró la mercadería”, explicó. Sin embargo, aclaró que la entrega no se realiza con la regularidad habitual: “en diciembre recibimos, después en enero también, pero no justamente en fecha. Siempre era los cinco de cada mes, pero ahora se alargó un poco; el 16 se entregó”.

Más demanda y recursos limitados
Según relató Miriam, la situación social impacta de lleno en el funcionamiento del espacio: “cuesta un montón porque uno también tiene que poner las cosas que faltan: la luz, el aceite, pero se sigue”, sostuvo.
En cuanto a la demanda, afirmó que el número de asistentes aumentó en los últimos meses. “Sí, aumenta. Uno mismo ve la situación de mucha gente que anda por la calle. Ven el cartel y preguntan si sobra algo, si hay algo. Se ve muchísima necesidad”, remarcó.
El merendero abre sus puertas los lunes, miércoles y viernes y brinda exclusivamente merienda.

Consultada sobre las perspectivas a corto plazo, fue contundente: “en la forma que vamos no creo que pueda mejorar en los próximos meses. No sabría decirte cuándo va a mejorar, porque lamentablemente a todo el mundo le cuesta”.
La referente barrial también advirtió sobre la pérdida de empleo entre jóvenes y adultos del barrio: “tengo chicos que tenían vacaciones por dos semanas y fueron despedidos. Son padres de familia, de 26, 28 años. No hay trabajo para ellos”, lamentó.
Además, describió un cambio visible en la dinámica cotidiana del barrio: “Antes veías a una persona revisando un contenedor. Ahora, cada 20 minutos vienen personas a revisar, rescatan lo que pueden de la verdulería. Te da impotencia ver tanta gente así”.

El Merendero Patoti depende de la provisión de mercadería gestionada a través de la provincia y movimientos sociales, aunque cada responsable debe retirar los alimentos del depósito correspondiente.
Mientras tanto, la solidaridad y el esfuerzo comunitario siguen siendo claves para sostener la merienda de decenas de chicos en un contexto que, según Miriam, “está cada vez más complicado”.



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