El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inició este domingo su campaña por la reelección con un acto en Vila Euclides, São Bernardo do Campo, donde planteó la necesidad de incrementar la inversión en defensa y fortalecer la industria militar brasileña para evitar posibles intervenciones extranjeras y proteger la soberanía nacional. El mandatario, de 80 años, encabezó la actividad junto a los partidos que integran su alianza electoral y ratificó a Geraldo Alckmin como candidato a vicepresidente.
Durante el acto, Lula sostuvo que Brasil debe contar con mayores capacidades para responder ante eventuales amenazas externas. “Quiero estar preparado para que nadie invada este país para llevarse al presidente, como han invadido. Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra”, afirmó.
El planteo fue interpretado en el escenario político como una referencia a la operación militar estadounidense realizada en Caracas para capturar a Nicolás Maduro. En ese contexto, el mandatario defendió un cambio de enfoque dentro del espacio progresista y pidió otorgar mayor importancia a la política de defensa.
“Quiero estar preparado para que nadie se atreva a tomarnos por tontos. ¿Está claro? Por eso es importante saber que necesitamos invertir en la defensa”, señaló ante los militantes de los partidos aliados.
Lula también cuestionó las limitaciones tecnológicas de la industria militar brasileña y puso como ejemplo la producción de drones. “¿Cómo es posible que un país del tamaño de Brasil no tenga una fábrica de drones?”, planteó. Además, vinculó la política de defensa con la protección de los recursos minerales estratégicos frente a los intereses de otras potencias.
El acto reunió a representantes del PSB, PSOL, PDT, PCdoB, Partido Verde y Rede, fuerzas que acompañan la candidatura presidencial. En paralelo, Lula utilizó la jornada para reivindicar su extensa trayectoria electoral y compararla con la carrera internacional de Pelé.
“Pelé, la gran estrella del fútbol del siglo XX, considerado el atleta del siglo, solo jugó en cuatro Mundiales. Lo que no saben es que este Mundial mío es el séptimo”, expresó.
El dirigente del Partido de los Trabajadores gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó a la Presidencia en 2023. Su objetivo en las elecciones de octubre es obtener un nuevo mandato que le permita permanecer al frente del Gobierno hasta 2030.
La estrategia electoral también incluyó un mensaje dirigido al electorado femenino. Durante la jornada se difundieron propuestas relacionadas con guarderías, atención sanitaria, microcréditos y prevención de la violencia de género. Lula cedió parte del protagonismo a la primera dama, Janja da Silva, y cuestionó a quienes ejercen violencia contra las mujeres.
“Mi Gobierno y el Partido de los Trabajadores deben tener el valor de decir alto y claro: no pasa nada por perder votos. El tipo tendrá que elegir: o maltrata a las mujeres o vota por mí. Si maltrata a las mujeres, no tiene por qué votar por mí”, afirmó.
El presidente también defendió las atribuciones constitucionales del Poder Ejecutivo frente a iniciativas impulsadas por el Congreso que, según planteó, avanzan sobre competencias vinculadas con la creación de universidades y la designación de integrantes del Supremo Tribunal Federal.
La principal disputa electoral tendrá a Lula frente al senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Según el último sondeo de Datafolha citado por la Agencia Noticias Argentinas, Lula reúne 40% de intención de voto frente al 32% de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta.
Para una eventual segunda vuelta, la misma medición proyecta 48% para Lula y 43% para Flávio Bolsonaro. La oposición buscará centrar su campaña en la desaceleración de la economía, las altas tasas de interés, el déficit fiscal y las investigaciones judiciales relacionadas con el entorno familiar del mandatario.



//



