La psicóloga Gabriela Peralta, integrante del programa de Juego Responsable del Instituto Provincial de Lotería y Casino (IPLyC), alertó en Radio UP que niños de 11 años ya realizan apuestas digitales. La especialista, miembro de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones, explicó que el dato es alarmante, ya que el cerebro adolescente sigue en desarrollo biológico y que cuanto más joven es una persona, más vulnerable resulta para caer en una adicción conductual. “Hoy en día tenemos problemas de apuestas no sólo con los adolescentes, con los niños también”, sostuvo Peralta.
La profesional precisó que el acceso masivo a dispositivos móviles cambió por completo el panorama de las apuestas. Sostuvo que, antes, una persona mayor de edad debía dirigirse a una sala de juego, con límites de tiempo, espacio y dinero. “Hoy en día con el acceso a los dispositivos móviles, la virtualidad, los casinos virtuales, que además la mayoría son ilegales, los adolescentes tienen muchísimo más acceso”, advirtió. Esta situación genera problemas cada vez más tempranos y difíciles de detectar.
Los datos que maneja el programa son contundentes. El año antepasado, el IPLyC realizó una encuesta en colegios secundarios con 4.300 alumnos de entre 12 y 19 años. “Uno de cada tres adolescentes apostó alguna vez, que es un montón, es alarmante”, reveló Peralta. El programa también brinda charlas de prevención en escuelas primarias a partir del quinto grado. “Sabemos que a partir del quinto grado ya apuestan”, confirmó la especialista, y señaló que los propios padres suministran los dispositivos y la carga de los juegos de apuestas a sus hijos.
El rol de los padres y los límites
La psicóloga fue clara sobre la responsabilidad adulta. “Si le vas a dar un dispositivo móvil a un niño o un adolescente, tenés que hacer un seguimiento, tiene que haber control”, afirmó. Existen aplicaciones de controles parentales porque Internet es un mundo desconocido. Peralta explicó que un adolescente no puede apostar en una página legal, ya que se requieren datos biométricos y una serie de trámites para habilitar el usuario. “Las páginas ilegales, que son las que los influencers generalmente difunden, cualquiera se puede crear un usuario”, advirtió.
Los famosos “cajeritos” son los que crean el usuario y a partir de ahí el menor comienza a apostar. “Hay ciertos mitos sobre la ganancia fácil y rápida de dinero, y eso es lo que engancha a los adolescentes”, sostuvo Peralta. Frases como “te vas a hacer millonario con un solo clic” o “te salvo la cena” se leen incluso de los influencers, y eso es lo que más problemas está causando en las redes sociales.
El deporte y la publicidad engañosa
Uno de los datos más reveladores de la encuesta mostró que los adolescentes apuestan principalmente en apuestas deportivas. “Entender que sepas de deporte no te va a asegurar el resultado, eso es fundamental”, explicó Peralta. Muchos jóvenes creen que si conocen un equipo y su rendimiento, van a ganar seguro, pero detrás hay empresas que comercializan con sus intereses. “Saber de deporte y hacer deporte no te va a asegurar el resultado de los juegos de apuestas, que son juegos de azar”, remarcó la psicóloga.
El juego de apuestas existe desde hace cientos de años, pero al ser una actividad con características adictivas, similar al alcohol, no todas las personas desarrollan un problema. “Cuando vos sacás lo legal, fíjate que uno de cada tres adolescentes está apostando”, comparó Peralta. La especialista insistió en que es una actividad para mayores de 18 años, y que no es al azar. “Si a nosotros como adultos nos cuesta poner límites, imagínense a los niños y adolescentes”, reflexionó.
Cómo acceden al dinero y síntomas de alarma
Los adolescentes no tienen ingresos propios, por lo que el dinero para apostar proviene de fuentes cotidianas. “Ese dinero es el que estaba destinado para comprarse el sándwich del recreo, para comprarse los útiles, incluso para el pasaje del colectivo”, detalló Peralta. También existen casos de sustracción o robo de tarjetas de sus tutores. “Los adolescentes dependen de los adultos”, recordó la psicóloga.
Uno de los primeros síntomas de los jugadores patológicos es volver al casino para recuperar lo perdido, especialmente cuando el dinero apostado no era propio, o para duplicar o triplicar las ganancias. “No quiere decir que no ganen, ganan también, pero el tema es que eso que ganan lo vuelven a apostar”, explicó Peralta. La especialista recomendó a las familias la comunicación clara, genuina y constante. “Muchas veces nos encontramos con familias donde cada uno está con su dispositivo y nadie sabe lo que le pasa al que está al lado”, lamentó.
Dónde pedir ayuda
El programa de Juego Responsable se aboca principalmente a la prevención. Ante un caso de posible adicción, realizan la derivación a lugares públicos o privados. La demanda generalmente surge de las escuelas. Además, llevan adelante un concurso provincial de cortometrajes de hasta tres minutos, donde los alumnos deben crear una historia con desenlace sobre la problemática de la adicción a las apuestas.
Para las familias que necesitan ayuda, el IPLyC dispone de una línea de WhatsApp atendida por psicólogas las 24 horas. El número es 3764-683173. También reciben solicitudes de escuelas o instituciones interesadas en recibir charlas de prevención. Actualmente, el programa está dictando una capacitación para el personal penitenciario y para docentes.
La advertencia de Gabriela Peralta es un llamado de atención para padres y docentes. Niños de 11 años apostando en dispositivos móviles, uno de cada tres adolescentes que ya lo hizo alguna vez y una oferta ilegal que crece sin control a través de redes sociales e influencers son el escenario actual. La psicóloga fue contundente la prevención empieza en casa, con límites, diálogo y presencia. Mientras tanto, el IPLyC ofrece una vía de ayuda y capacitación, pero el desafío más urgente está en cada familia.



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