La clausura del Zoo-Bal-Park de Montecarlo abrió un fuerte debate sobre el futuro de los espacios que históricamente funcionaron como zoológicos en Argentina y sobre las condiciones en las que permanecen animales silvestres en cautiverio.
La intervención del Ministerio de Ecología de Misiones se produjo luego de que se viralizaran videos difundidos por Laura Santa Cruz, referente de @despertaranimal.tv, donde se expusieron imágenes de aves y otros animales que generaron preocupación en organizaciones proteccionistas y en gran parte de la sociedad.
A partir de esas denuncias públicas, el organismo provincial inició actuaciones y dispuso el cierre del predio al público mientras avanza una evaluación integral de la situación.
En declaraciones al programa Arriba la Radio, de Radio Up, el subsecretario de Ecología de Misiones, Facundo Ringa, confirmó que el proceso no apunta únicamente a resolver las observaciones detectadas, sino también a redefinir el perfil del espacio bajo una nueva concepción vinculada al bienestar animal.

Un proceso que venía siendo analizado
Ringa explicó que la situación del Zoo-Bal-Park no surgió de manera repentina, sino que forma parte de un trabajo que el Estado provincial venía desarrollando junto al municipio y los responsables del establecimiento. «Venimos trabajando desde hace un tiempo ya con la articulación con el municipio. Venimos trabajando también con los responsables de este espacio», señaló.
Según explicó, el predio atravesó distintas etapas a lo largo de los años y fue modificando su funcionamiento para adecuarse a los cambios normativos vinculados a la protección animal.
«Tengamos en cuenta que ellos vienen con una historia, fue cambiando con el paso del tiempo y se fueron adecuando a las cuestiones técnicas y a los cambios normativos que fueron generándose con los espacios tanto de zoológico como lo que hoy son centros de cría y protección animal», sostuvo.

El predio fue cerrado al público
Una de las primeras medidas adoptadas por Ecología fue la clausura preventiva del lugar. «El lugar está cerrado. Nosotros hemos notificado a los propietarios para que lo cierren», confirmó el funcionario.
Además, advirtió que el cumplimiento de las exigencias formuladas por el Ministerio será monitoreado y que podrían adoptarse nuevas medidas si fuera necesario. «Vamos a seguir haciendo controles y si no se cumplimenta alguna de las solicitudes que hizo el Ministerio, esto tendrá un proceso de análisis y en consecuencia actuaremos respecto a esto», afirmó.
Sin embargo, remarcó que cualquier decisión debe priorizar la situación de los animales y respetar los tiempos técnicos necesarios. «La calidad de vida de los animales es lo principal para nosotros», enfatizó.

“Los zoológicos están prohibidos”
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue la definición que realizó Ringa respecto al estatus actual de los zoológicos en Argentina. «Los zoológicos están prohibidos», afirmó de manera categórica.
Sin embargo, aclaró que muchos establecimientos conservan denominaciones históricas pese a haber iniciado procesos de transformación institucional. «Los zoológicos en la Argentina y en el mundo fueron cambiando y modificando su función», explicó.
En el caso de Montecarlo, señaló que el nombre Zoo-Bal-Park responde a una denominación heredada de otras épocas, pero que ya no debería identificarse con el concepto tradicional de zoológico. «Quedó el nombre zoológico, pero ya no funciona como un zoológico», sostuvo.
Por esa razón, una de las primeras exigencias realizadas por el Ministerio fue justamente avanzar en una modificación de la denominación del predio. «Una de las primeras medidas que le hemos solicitado al lugar es también el cambio de nombre para desarticular esta imagen popular de zoológico», indicó.

Qué pasará con los animales
Respecto al futuro de las especies alojadas en el predio, Ringa explicó que cada caso será evaluado individualmente por equipos técnicos especializados.
Aquellos ejemplares que se encuentren en condiciones adecuadas podrían ser reinsertados en su ambiente natural. «Aquellos animales que nosotros consideremos que, una vez realizados y finalizados los estudios médicos, cumplan con las condiciones para ser liberados, serán liberados», explicó.
En otros casos, podrían requerirse tratamientos veterinarios específicos o traslados a centros especializados. «Probablemente sea modificada la jaula o se retiren del lugar y sean trasladados a otro centro donde se les pueda dar esa atención», señaló.
El funcionario evitó adelantar definiciones concretas sobre especies particulares y remarcó que las decisiones dependerán de informes médicos, veterinarios y ambientales.
Hacia un modelo de ecoparque
Consultado sobre el destino final del predio, Ringa consideró que la tendencia apunta hacia una profunda reconversión institucional. «Probablemente se termine configurando como lo que conocemos que existe en nuestra provincia o en otras provincias, o centros como el Zoológico de Buenos Aires que se reconfiguró a un ecoparque», indicó.
La transformación implicaría una reducción progresiva de animales en cautiverio y una mayor orientación hacia la conservación, rehabilitación y educación ambiental.
El subsecretario aclaró que no existe un cronograma cerrado para concretar esa transición. «No hay un plazo. Esto es una tarea que no tiene plazos», afirmó.
Y concluyó: «Los plazos los vamos a ir poniendo a medida que podamos tener resultados con los estudios de los animales y con las cuestiones de obra que se tengan que hacer».
La clausura del Zoo-Bal-Park marca así el inicio de un proceso que podría redefinir el futuro del histórico predio de Montecarlo y convertirse en un nuevo paso dentro de la transformación que atraviesan los antiguos zoológicos en Argentina, donde la prioridad ya no es la exhibición de animales, sino su bienestar, recuperación y conservación.



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