Tres investigaciones presentadas en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS), realizado en Barcelona, encendieron una nueva alerta sobre el consumo de nicotina entre adolescentes y jóvenes. Aunque el cigarrillo tradicional pierde presencia, el vapeo avanza y aparece a edades cada vez más tempranas.
Uno de los estudios, realizado en Austria sobre más de 15.000 personas, mostró que el tabaquismo cayó del 24,2% al 16,3% entre 2012 y 2024. Sin embargo, el uso de productos alternativos de nicotina, principalmente cigarrillos electrónicos, aumentó hasta alcanzar el 17,2%.
El mismo trabajo detectó un dato especialmente preocupante: la edad de inicio del consumo pasó de alrededor de los 20 años en las generaciones nacidas en la década de 1930 a los 15 años entre quienes nacieron en los 2000.

Cada vez más adolescentes empiezan directamente con el vapeo
La tendencia también fue observada en Irlanda. Un estudio sobre 5.265 adolescentes de 15 y 16 años encontró que el vapeo aumentó del 10,1% en 2015 al 15,7% en 2024, mientras que el tabaquismo bajó moderadamente.
Pero el dato que más llamó la atención fue otro: en 2015, el 50,2% de los adolescentes que vapeaban nunca había fumado cigarrillos. En 2024, esa proporción llegó al 76,2%.
Esto significa que, para una cantidad cada vez mayor de jóvenes, el cigarrillo electrónico no aparece como una alternativa al tabaco tradicional, sino como la primera vía de ingreso al consumo de nicotina.

El consumo también crece durante la adultez joven
Una tercera investigación siguió a 3.380 jóvenes entre los 13 y los 25 años y encontró que tanto el vapeo como el tabaquismo aumentaban durante la transición hacia la adultez.
A los 25 años, el uso actual de cigarrillos electrónicos alcanzó el 38%, mientras que el tabaquismo llegó al 25%. Los investigadores observaron, además, que quienes nunca habían vapeado tenían una menor probabilidad de convertirse en fumadores.
Los resultados se suman a investigaciones previas que relacionaron el vapeo en adolescentes con tos, sibilancias, bronquitis, episodios de asma y dependencia a la nicotina, además de posibles efectos sobre la capacidad física y la salud cardiovascular.

Una alerta que va más allá del cigarrillo
Frente a este escenario, los investigadores plantearon la necesidad de que las políticas de prevención no se concentren únicamente en el cigarrillo convencional.
La recomendación es abordar el consumo de todas las formas de nicotina, incluidos vapeadores, tabaco calentado, shisha y bolsitas de nicotina, especialmente entre niños, adolescentes y adultos jóvenes.

La caída del tabaquismo, advierten los especialistas, no necesariamente significa que haya menos exposición a la nicotina: el consumo está cambiando de formato y comienza cada vez más temprano.



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