La Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa este año la campaña bajo el lema “Lactancia materna para un comienzo de vida sostenible: fortalecer lo que funciona”, con el objetivo de promover entornos que favorezcan y protejan esta práctica. La iniciativa pone el foco en la necesidad de que el acompañamiento no recaiga únicamente en quien amamanta, sino que también involucre a las familias, los equipos de salud y los espacios de trabajo.
La Dra. Valeria Valko explicó que la leche materna constituye la primera protección inmunológica del bebé, ya que aporta anticuerpos que ayudan a prevenir infecciones, alergias y distintas enfermedades durante los primeros meses de vida. "La leche humana no es solo alimento: es la primera vacuna que recibe un bebé. Aporta anticuerpos que lo protegen de infecciones y alergias, reduciendo el riesgo de obesidad y diabetes a futuro", señaló.
Además de los beneficios para los recién nacidos, la especialista indicó que la lactancia también favorece la salud de quien amamanta. "Para quien amamanta, es un factor protector fundamental contra la depresión posparto y ciertos tipos de cáncer. Por esto, la OMS y UNICEF recomiendan la lactancia exclusiva hasta los 6 meses y continuarla, junto a otros alimentos, hasta los dos años o más", sostuvo.
Entre los beneficios respaldados por la evidencia científica, la leche materna contribuye a reducir en un 13% el riesgo de sobrepeso y obesidad infantil, disminuye en un 35% la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y se asocia con una reducción del 19% en el riesgo de leucemia infantil cuando la lactancia se mantiene durante seis meses o más. También se vincula con hasta un 60% menos de riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante y con un mejor desarrollo cognitivo durante la vida.
Cuando la lactancia exclusiva no puede sostenerse por el regreso al trabajo o por motivos médicos, la lactancia mixta representa una alternativa recomendada bajo supervisión pediátrica. En ese sentido, la profesional remarcó que el uso de suplementos debe realizarse sin sentimientos de culpa, priorizando siempre la salud y el bienestar tanto de la madre como del bebé.
La especialista también desmintió algunos de los mitos más frecuentes sobre la lactancia. "La leche nunca es 'aguada' porque se adapta a las necesidades del bebé, el tamaño del pecho no influye en la cantidad de producción y amamantar no debe doler", afirmó. Agregó que, si aparecen grietas o molestias, generalmente se deben a un mal agarre del bebé, por lo que recomendó una correcta posición durante el amamantamiento y destacó que aplicar unas gotas de la propia leche sobre el pezón puede favorecer la recuperación de la piel por sus propiedades antibacterianas.
Finalmente, Valko señaló que uno de los principales desafíos sigue siendo la reincorporación laboral. "Hoy se vuelve indispensable que las empresas implementen lactarios: espacios privados, limpios y con refrigeración para que las trabajadoras puedan extraerse y conservar la leche, garantizando así un derecho de salud pública", concluyó.



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