La presencia de perros de terapia en hospitales podría marcar un antes y un después en la recuperación de personas que atravesaron un accidente cerebrovascular (ACV). Un estudio desarrollado por Mayo Clinic reveló que los pacientes que realizaron rehabilitación junto a animales mostraron mayor compromiso con las actividades terapéuticas, incrementaron su movilidad y participaron con más entusiasmo en el proceso de recuperación.
Durante las sesiones, los pacientes realizaron ejercicios simples como caminar, lanzar una pelota, acariciar o cepillar al perro. Estas actividades no solo estimularon el movimiento, sino que también ayudaron a reducir el estrés, generar confianza y mejorar el estado de ánimo, factores que influyen directamente en la evolución de la rehabilitación.

Los investigadores destacaron que este tipo de terapia resulta especialmente útil para enfrentar desafíos frecuentes tras un ACV, como la desmotivación, la baja energía y el aislamiento. En este contexto, los perros de terapia actúan como un estímulo emocional que favorece la adherencia al tratamiento y potencia los resultados de las sesiones.

Los resultados abren la puerta a incorporar programas de terapia asistida con animales en más hospitales y centros de salud. Además de mejorar la experiencia de los pacientes, la evidencia científica indica que esta estrategia puede convertirse en una herramienta complementaria para optimizar la rehabilitación y favorecer una recuperación más rápida y activa.



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