La tradicional libreta de fiado sigue formando parte del día a día de los almacenes argentinos, aunque ya no funciona como décadas atrás. Así lo aseguró el vicepresidente de la Confederación General de Almaceneros de la República Argentina, Fernando Savore, quien explicó que los comerciantes continúan dando crédito a sus clientes más fieles, pero con límites para evitar agravar su situación económica.
"Claro que sí", respondió cuando le consultaron si todavía utiliza la clásica libreta en su negocio, una práctica que, según recordó, heredó de su padre y que durante años fue una herramienta habitual en los almacenes de barrio.
Sin embargo, aclaró que el contexto económico obligó a cambiar la forma de utilizarla.
"No le puedo dar un fiado de 150 mil pesos a un señor que cobra 500 mil por mes. Lo más probable es que no me pueda pagar, no porque no quiera, sino porque no puede", explicó.
Savore sostuvo que hoy el objetivo es ayudar al cliente a atravesar una dificultad puntual, sin comprometer aún más sus ingresos.
"Si un cliente de toda la vida me dice que le faltan tres o cuatro días para cobrar, le doy una mano con 30 o 40 mil pesos. No lo puedo dejar sin mercadería si me está dando de comer todo el año, pero ese es el límite", afirmó.
Para el dirigente, actuar de esa manera también protege la relación entre el comerciante y el consumidor.
"Si le doy más de lo que puede pagar, después termina sin poder cumplir, yo pierdo un cliente y él queda con un problema más. Hay que ser muy cautos", remarcó.

El endeudamiento cambió la forma de comprar
Savore atribuyó esta mayor prudencia al nivel de endeudamiento que arrastran muchas familias, principalmente por el uso de tarjetas de crédito.
Según explicó, las promociones en cuotas impulsaron el consumo durante un tiempo, pero luego muchas personas debieron afrontar pagos que hoy condicionan sus compras cotidianas.
"Mucha gente quedó endeudada. Hoy el que está endeudado hace la compra hormiga, compra lo justo y necesario y se va", señaló.
En ese contexto, reveló que el efectivo perdió protagonismo en los comercios de cercanía.
"De cada diez clientes, ocho pagan con un formato virtual. El dinero físico está en proceso de extinción", sostuvo.
Además, advirtió sobre el nivel de morosidad y recomendó utilizar con responsabilidad las tarjetas de crédito.
"El grado de morosidad que hay en la Argentina es tremendo. Antes de usar la tarjeta hay que pensar si después se va a poder pagar la cuota", expresó.

El huevo, entre los pocos productos que bajó
En cuanto a la evolución de los precios, Savore indicó que son muy pocos los alimentos que mostraron una baja en los últimos meses y destacó el caso del huevo.
"Un maple de 30 huevos llegó a costar 7.000 pesos. Hoy estoy vendiendo dos maples por 9.000", ejemplificó.
Según explicó, se trata de un producto que redujo su valor por cuestiones estacionales y que mantiene una fuerte demanda por su aporte nutricional.
En contraste, señaló que los lácteos continúan acumulando aumentos y que las primeras marcas de gaseosas siguen con precios elevados, aunque cada vez más consumidores optan por alternativas más económicas elaboradas por pymes.
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