En los líneos de yerba se mueven las manos curtidas que sostienen una de las producciones económicas e identitarias de Misiones: son las manos de los tareferos que se encargan de la sacrificada cosecha de yerba mate. En 2025, sin embargo, enfrentan la peor crisis de los últimos años, marcada por pagos que no alcanzan, reglas cambiantes del mercado, incumplimientos y una precariedad tremenda.
La injusta realidad salarial: acuerdos firmados pero sin cumplimiento
En el papel, los tareferos cuentan en 2025 con una escala salarial homologada por la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA). Las resoluciones publicadas a mitad de año fijaron aumentos escalonados y sumas complementarias. Según la tabla oficial, la tonelada de hoja verde debería pagarse en torno a los 72 mil pesos. La realidad en los yerbales, sin embargo, es otra: contratistas y la patronal abonan 40 o 50 mil pesos, cuando no menos. De esta manera se observa un incumplimiento de la Ley 26727, del Régimen Nacional Agrario.

Roque Pereyra, presidente de la Asociación Civil de Tareferos de la Zona Centro, lo explica con crudeza: “Hoy a los tareferos nos están estafando. Nos pagan casi la mitad de lo que dice la escala. Y lo más grave es que no hay una autoridad de aplicación que obligue a la patronal yerbatera a cumplir con lo firmado. Hoy nadie paga más de 50 mil pesos la tonelada”.
Mientras los molinos y secaderos promocionan el “oro verde” en ferias internacionales, el jornal diario de quienes arrancan la hoja en el monte se pulveriza frente a una inflación que no cede. La CNTA emite resoluciones, pero su ejecución efectiva en la tierra colorada se vuelve papel mojado.
¿Cuántos son los tareferos? Una cifra esquiva
Responder cuántos tareferos hay en Misiones es un desafío. El registro provincial SITAMI contabiliza miles de trabajadores formales, los programas interzafra benefician a cerca de 8.000 personas, mientras que sindicatos y organizaciones calculan hasta 17.000 hombres y mujeres que se suman a las cuadrillas en los picos de cosecha.
La estacionalidad, la migración hacia Brasil y la informalidad laboral hacen que los números fluctúen como la propia zafra. No es lo mismo contar en julio, cuando hay plena cosecha, que en octubre, cuando muchos ya buscan otras changas.
El Sistema de Información de Tareferos de Misiones es el intento más ambicioso de ordenar ese universo disperso. En 2025, el gobierno provincial intensificó las campañas de inscripción, tanto en municipios como con equipos que recorren chacras. El objetivo es que cada trabajador figure con nombre, DNI y grupo familiar, para garantizar acceso a programas sociales, obra social y pago interzafra.
Pero el registro no alcanza para resolver la precariedad. Como admiten desde el propio Ministerio de Trabajo provincial, el SITAMI es apenas el primer paso de una cadena de políticas que todavía está rengo: de nada sirve registrar si los pagos siguen por debajo de la ley.

Transporte e inspecciones, el riesgo constante en la ruta
Julio y agosto dejaron imágenes repetidas: camiones y camionetas detenidos en la ruta, tareferos arriba de vehículos improvisados, inspectores labrando actas. Los controles oficiales detectaron vehículos sin habilitación, exceso de pasajeros y condiciones indignas de traslado. En algunos casos, se contabilizaron más de 30 personas viajando en camiones abiertos.
Los operativos derivaron en retenciones y multas, pero el problema de fondo sigue intacto. Los grandes productores y contratistas alegan que no hay suficiente transporte habilitado y los trabajadores aceptan el riesgo porque, de lo contrario, "no puedan parar la olla". En paralelo, las inspecciones también detectaron adolescentes trabajando en chacras, recordando que el límite entre “ayuda familiar” y explotación laboral sigue difuso.
Aportes recientes muestran que, aunque el trabajo infantil explícito se redujo, los adolescentes continúan formando parte de las cuadrillas. Cortar gajos, cargar raídos de 30 kilos o caminar largas jornadas no son tareas menores. La Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI) y programas provinciales despliegan campañas de prevención, pero en las realidades de los yerbales las necesidades económicas empujan a que "los chicos colaboren".

La tarea se convierte así en un círculo vicioso: la pobreza obliga a trabajar, y trabajar limita el acceso sostenido a la escuela. La herencia tarefera se transmite de generación en generación.
Cuando la desregulación llega y pega fuerte
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) fue durante años un moderador en la fijación de precios y en el ordenamiento de la cadena, pero la desregulación debilitó ese rol. El Instituto, creado en 2002 para regular precios, fiscalizar la actividad y promover investigaciones, perdió gran parte de sus facultades regulatorias con la Ley Bases de 2024, dejando el mercado sin controles efectivos. A esto se suma la falta de designación de un presidente, lo que mantiene al directorio paralizado y dificulta la articulación de políticas de apoyo y supervisión.
En 2025, la falta de control sobre los valores en origen generó una caída en los precios reales de la hoja verde y, con ella, una reducción de la producción procesada cercana al 20% interanual en el primer semestre.
El impacto se sintió en los bolsillos de los tareferos. Menos precio para el productor, menos margen para el contratista y, al final de la cadena, menos jornal para el trabajador. Pereyra lo resume así: “Siguen sin reconocer al tarefero. Nos tratan como de cuarta categoría, cuando en realidad somos el primer eslabón. Sin nosotros no hay mate en ninguna mesa del mundo”.
Ante los incumplimientos, los tareferos hicieron oír su voz. Durante el invierno hubo cortes de ruta y protestas en diferentes puntos de la provincia. Las consignas fueron claras: respeto a la escala salarial, control estatal sobre la cadena y continuidad de los programas sociales.

La escena no es nueva, desde el histórico tractorazo del 2000, el sector se moviliza cada año. Pero la sensación actual es de mayor cansancio. “En estos dos últimos años fue peor que nunca”, repite Pereyra, aludiendo a la inflación, la desregulación y la falta de respaldo efectivo.
Salud y obra social: coberturas en retirada
Otro frente de conflicto en 2025 es el acceso a la salud. La obra social del sector redujo sedes y presencia territorial, lo que obliga a muchos tareferos a trasladarse decenas de kilómetros para una atención básica. La irregularidad laboral agrava el panorama, porque quienes no están registrados no tienen cobertura.
En las picadas, parajes y colonias, las consultas médicas suelen resolverse con agentes sanitarios itinerantes o con CAPS que no dan abasto. Enfermedades respiratorias, lesiones musculares y problemas crónicos quedan muchas veces sin seguimiento.
Migrar para sobrevivir: el camino a Brasil
Cada fin de zafra, cientos de tareferos —especialmente jóvenes— arman grupos, se organizan a través de redes sociales y cruzan la frontera hacia Brasil. Allí encuentran trabajo en la cosecha de frutas, en la construcción o en otros oficios rurales. Aunque no siempre son condiciones ideales, la paga resulta mejor que la de Misiones.
La migración provoca un doble efecto, por un lado reduce la mano de obra disponible en la provincia y fragmenta aún más a las familias tareferas. Lo que antes era un empleo transitorio en la yerba, hoy se convierte en un trampolín hacia una salida migratoria más estable.
“Miles de tareferos están en Brasil. Muchos no quieren volver, sobre todo los más jóvenes. Al terminar la cosecha, arman cuadrillas y se van. Allá hay de todo: cosecha de frutas, construcción, campo. Allá consiguen lo que acá les niegan. Es lamentable, pero está pasando”, expresa Roque Pereyra.
"La peor situación en 25 años"
Carmelo Rojas, secretario general de UATRE en Misiones, calificó la situación actual de los trabajadores rurales como la más difícil que recuerda en 25 años. En su mirada, la crisis no afecta solo a la yerba mate, sino a todas las economías regionales de la provincia: “Todo en Misiones va mal para los trabajadores rurales. La desregulación, los precios bajos y las políticas del Gobierno Nacional han golpeado con fuerza a los pequeños y medianos productores y, en consecuencia, a quienes dependen del trabajo diario para sobrevivir.”
Rojas enfatiza que los tareferos sufren el impacto directo de la caída de precios y de las medidas de desregulación: “Los trabajadores de la yerba mate han padecido durante esta zafra bajos precios y múltiples precariedades. Todo se traslada en peor medida hacia ellos.”
Según el dirigente, la apertura normativa y la flexibilización de precios son vistas como un ataque deliberado contra los trabajadores y productores más pequeños: “La desregulación de las economías regionales ha traído precariedad, menores ingresos y efectos negativos que se sienten en toda la comunidad. Pero los que más lo padecen son los trabajadores. Los pequeños y medianos productores quedan sometidos a la voluntad de las grandes cadenas, que imponen precios bajos y trasladan la presión a quienes no tienen otra fuente de ingresos.”
Rojas añade que esta situación afecta especialmente a los trabajadores de la zafra: “Hoy prácticamente finalizado, un 90% de los tareferos ha terminado la cosecha. La posibilidad de changa o trabajo extra en la provincia se redujo drásticamente.”

El secretario general de UATRE enfatiza la necesidad de ampliar la ayuda social más allá del interzafra, incluyendo asistencia alimentaria y programas de contención para los trabajadores y sus familias: “Le pedimos al gobernador y a la ministra que profundicen la ayuda, porque la situación actual reduce drásticamente la posibilidad de trabajo y pone a los trabajadores en condiciones de extrema vulnerabilidad.”
Políticas nacionales y contradicciones fiscales
Rojas critica la política nacional hacia las corporaciones frente al trato a los trabajadores rurales: “Mientras el Gobierno Nacional reduce impuestos y retenciones para grandes corporaciones, justificando desequilibrio fiscal, no hay recursos para salud, educación ni aumento a jubilados. Es un combo que atenta contra los trabajadores más despojados.”
También cuestiona el techo a las paritarias, muy por debajo de la inflación: “Desde el año pasado, el techo paritario en el ámbito rural fue apenas de 1%, cuando la inflación acumulada superaba ampliamente ese porcentaje. En términos prácticos, los trabajadores han perdido al menos 30 puntos frente a la inflación.”
La nueva generación de tareferos enfrenta un panorama todavía más complicado: “Muchos jóvenes ingresan solo para hacer changas porque sus padres no pueden sostener alquileres, transporte o estudios. La precariedad se hereda y se profundiza cada año.”
Rojas concluye con un llamado a los legisladores provinciales y nacionales: “Pedimos que se restituyan las facultades del INYM, que se defiendan los intereses de los trabajadores y productores, y que no se acompañen medidas que atenten contra la producción regional y la clase trabajadora. Esta situación requiere reflexión y acción urgente de todos los actores políticos.”
Tareferos y productores frente a un mercado sin control
Hugo Sand, histórico dirigente del sector y presidente de la Asociación de Productores Agrarios de Misiones (APAM), en el abrazo simbólico que se realizó este martes 24 de septiembre frente al INYM, criticó con dureza al gobierno nacional y al presidente Javier Milei por la situación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM): “Pedimos al presidente de la República que cese con el delito. Que nombre de una vez a un presidente del INYM. También pedimos al gobierno de Corrientes que envíe a su representante al directorio del INYM y que se discuta dentro del marco legal vigente, como ordena la ley.”
Según Sand, la falta de conducción del INYM ha provocado un daño económico gravísimo: “En el primer año de gobierno de Milei los productores perdieron alrededor de 200.000 millones de pesos. De los mil millones de kilos cosechados, en lugar de pagarse los 500 pesos solicitados, se abonaron apenas 180. Quedaron en el camino unos 200 pesos por kilo, como mínimo. Y este segundo año hemos perdido exactamente lo mismo.”

Pagos diferidos y descontrol en los precios
El dirigente advirtió sobre los mecanismos de pago impuestos por las grandes empresas: “Los plazos ya no son de contado, sino a 100 o 120 días con cheques que nadie sabe si tienen fondos. Todo esto es consecuencia de la desprolijidad del gobierno nacional que nos genera un daño muy grande.”
En cuanto a los precios actuales de la hoja verde, Sand describió un panorama de informalidad y disparidad: “Son muy dispares, van desde 30 pesos por kilo de hoja verde en planta hasta 160 pesos puestos en secadero, en negro. Nadie controla absolutamente nada. Las empresas con posición dominante en el mercado, como Las Marías, Liebig y algún empresario misionero que concentra más del 50% de la producción, pagan lo que quieren. ¿Y quién los controla? Nadie. Tienen la complicidad del poder político y del poder judicial que mira para otro lado.”
El dirigente destacó además el papel fundamental de las mujeres en la lucha yerbatera: “Tengo una gran esperanza en las mujeres, porque son ellas las que movilizan todo esto, las que defienden a la familia y ven primero las necesidades de sus hijos. Muchos chicos ya dejaron la universidad por la crisis, y son las madres quienes salen a defender el futuro.”
Incertidumbre y desafíos para la yerba
La situación de los tareferos y productores en Misiones no puede separarse del debilitamiento institucional que atraviesa la cadena yerbatera.
En las chacras, la cosecha gruesa cierra con pagos demorados, cheques rechazados y contratos incumplidos, mientras miles de tareferos terminan la zafra sin la seguridad de ingresos justos. La combinación de desregulación, precariedad laboral y acefalía institucional amenaza con agravar la concentración del mercado y reducir la rentabilidad de pequeños y medianos productores, generando un panorama de creciente vulnerabilidad.
Las medidas de visibilización, como el abrazo simbólico a Posadas y las iniciativas locales en distintos municipios, buscan poner el foco en la necesidad de protección para el sector. Mientras tanto, abogados del sector preparan presentaciones judiciales para exigir la restauración de las facultades del INYM y la normalización institucional.
En este contexto, la yerba mate —una de las economías regionales más importantes del país, que involucra directa e indirectamente a más de 50.000 familias en Misiones y Corrientes— enfrenta un año crítico, donde la estabilidad de la producción y el bienestar de los trabajadores dependen no solo del mercado, sino también de la acción política y de la recuperación de instrumentos de regulación que aseguren justicia y equilibrio en toda la cadena.

La producción madre y el olvido del eslabón esencial
El 2025 expone un cuadro contradictorio: una industria que factura millones, exporta yerba mate a todo el mundo y es símbolo cultural argentino, pero que se sostiene en un eslabón primario precarizado.
La propuesta de Roque Pereyra es clara: “El tarefero no es el último, es el primer eslabón. Sin nuestro esfuerzo, no hay yerba en góndola ni mate en la mesa. Reconocerlo es una deuda histórica”.
La solución, coinciden gremios y referentes, pasa por fiscalizar en serio, garantizar que lo homologado en paritarias se cumpla, sostener programas sociales interzafra y recuperar algún tipo de regulación que equilibre la cadena. De lo contrario, la familia tarefera seguirá siendo la que más sufre para que el mate siga circulando en cada ronda, cancha o plaza del país.
La dignidad pendiente
La familia tarefera no pide excusas: pide que el valor que la sociedad reconoce en la mesa -el mate compartido- se traduzca en valor del sacrificado trabajo en los yerbales. En 2025, Misiones mostró señales de intervención (relevamientos, controles y acuerdos), pero la prueba exigente será convertir esos instrumentos en alivio concreto y sostenido. Si la provincia y la Nación coordinan regulación de precios, fiscalización efectiva y asistencia social directa, habrá una oportunidad real de mantener la tradición yerbatera sin que los protagonistas de la tarefa paguen la cuenta más cara.
Hugo Sand, histórico dirigente y referente yerbatero, en el abrazo simbólico en el #INYM para exigir al gobierno nacional la normalización del Instituto y designación de autoridades, debido a la extrema crisis del sector. @JMilei @fedesturze #YerbaMate #Misiones pic.twitter.com/xGhMBwJeUI
— Radio Up 95.5 (@radioup955) September 24, 2025



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