La plaza 9 de Julio de Posadas fue escenario de una convocatoria inusual y diversa: adolescentes, jóvenes y adultos se reunieron para participar —o simplemente observar— la Primera Juntada de Therians, un encuentro que despertó curiosidad, acompañamiento familiar y, sobre todo, ganas de expresarse sin miedo al qué dirán.
Los therians, también conocidos como teriantropos, son aquellas personas que se identifican interna, espiritual o psicológicamente con animales no humanos, aunque mantienen un cuerpo humano. Bajo ese concepto, la actividad convocó no solo a integrantes de la comunidad, sino también a jóvenes que se acercaron por interés, afinidad estética o por la posibilidad de conocer nuevas personas en un espacio abierto y sin prejuicios.
Entre los asistentes con los que dialogó Radio Up estuvo una joven que aclaró desde el inicio que no se identifica como therian, pero que decidió participar por afinidad y curiosidad. “Nosotros no somos therians, pero a mí me gusta usar estos antifaces por estética”, explicó, mientras lucía una máscara hecha por ella misma. “Es la primera que hice. Tuve que destrozar un peluche, pero bueno”, contó entre risas.

Consultada sobre qué la motivó a acercarse, fue directa: “Quería conocer gente, porque siento que los therians o los furrys, todo ese tema, son personas que tienen la mente tan abierta que te pueden caer muy bien, porque cualquier cosa les gusta”. Y agregó: “Entonces siento que estarían muy bien para ser amigos. Y no tengo amigos todavía therians”.
Entre curiosidad y verguenza se reunieron interesados en la cultura therian
La vergüenza, sin embargo, apareció como una sensación compartida, aunque no paralizante. “Me da vergüenza, pero bueno. Ya vi a algunos therians por ahí, me da vergüenza acercarme, pero bueno”, reconoció, destacando el valor simbólico de animarse a estar, aunque el primer paso cueste.

Otra joven entrevistada se acercó junto a una amiga tras ver la convocatoria en redes sociales. “Vine a ver. A conocerlos”, relató. Según contó, la invitación surgió desde la curiosidad: “Estábamos las dos en casa y vimos en Instagram que se acercaba la juntada de therians a esta fecha. Entonces queríamos ir a ver, por curiosidad. A ver cuántos therians hay”.
Aunque al momento de la entrevista todavía no había intercambiado experiencias con integrantes de la comunidad, expresó su interés por el clima del encuentro y lo que representaba. “Me gusta ir a ver cómo la gente no les da vergüenza andar por así en la calle”, señaló, sintetizando uno de los valores más repetidos durante la jornada.

El intenso calor misionero no frenó la masiva presencia en la plaza -con adolescentes, jóvenes y adultos que acompañaban a hijos, sobrinos o nietos-, lo que dejó en evidencia que el encuentro trascendió a la comunidad therian en sí misma y se convirtió en un espacio de observación, respeto y acompañamiento intergeneracional.
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