Jorge Brito repasó su trayectoria al frente de Banco Macro y su experiencia como presidente de River Plate, dos etapas que, según explicó, estuvieron atravesadas por la necesidad de pensar las instituciones con una mirada de largo plazo y con especial atención al crecimiento económico.
Durante su paso por la presidencia de River, Brito sostuvo que uno de los principales desafíos fue mantener el nivel deportivo alcanzado durante los años anteriores y, al mismo tiempo, llevar al club a un nuevo escenario institucional.
“Por un lado era intentar continuar con el momento deportivo que estábamos teniendo, pero paralelamente ver cómo podíamos hacer para poner el club institucionalmente en otro lugar”, explicó.
En ese sentido, remarcó que uno de los ejes centrales fue un ambicioso plan de infraestructura, que incluyó la remodelación del estadio Monumental sin interrumpir la localía del equipo, además del incremento de su capacidad y la mejora de sus instalaciones.
Brito señaló que uno de los mayores desafíos no estaba solamente en la magnitud de la obra, sino en cómo financiarla sin recurrir a un endeudamiento que consideraba inconveniente para una sociedad civil.
“Todos saben que en Argentina los clubes en sociedades civiles no nos parecía lo mejor entrar en endeudamiento para poder financiar esta infraestructura. Entonces nos trazamos un objetivo: aumentar los ingresos para poder financiar esto con rentabilidad”, sostuvo.
El crecimiento de los ingresos de River
El dirigente explicó que uno de los cambios estructurales durante su gestión fue la modificación del modelo de socios y abonados. Según detalló, el club pasó de unos 80.000 a 350.000 socios, mientras se implementó un esquema que permitió administrar de otra manera la disponibilidad de localidades del estadio.
Según Brito, ese proceso modificó sustancialmente la matriz de ingresos de la institución y permitió que River registrara resultados positivos de entre 40 y 60 millones de dólares durante los últimos cuatro años de su gestión.
A ese crecimiento económico se sumaron los resultados deportivos y las ventas de futbolistas. Entre ellas mencionó las operaciones de Enzo Fernández, Julián Álvarez y Franco Mastantuono, además de otras transferencias que permitieron fortalecer las finanzas del club.
En particular, recordó la negociación por Enzo Fernández y la decisión de River de conservar una parte de los derechos económicos del futbolista ante el interés del Benfica por adquirir la totalidad del pase.
“Los del Benfica querían comprarme el 100% porque creían que se iba a vender. Hicimos una negociación durísima y logramos retener el 25%”, recordó.
Brito destacó que esa decisión terminó siendo relevante para las finanzas de la institución y puso el foco en una cuestión que considera central para la administración de un club: no utilizar permanentemente los ingresos por venta de jugadores para financiar nuevas incorporaciones, sino también destinarlos a infraestructura.
“Para todos el fútbol es lo más importante, pero si nosotros vendemos jugadores de fútbol para comprar otros y no pensamos en infraestructura, que es lo que es para siempre, ocurre de esa manera en ingresos”, planteó.
En esa línea, sostuvo que la intención durante su gestión fue mirar a River más allá del mandato de un presidente.
“Hemos tratado de mirar el club en perspectiva en el largo plazo. Eso creo que es tal vez lo que nos ha sabido diferenciar de otros clubes, de poder mirar a River en perspectiva a largo plazo porque no lo miramos solamente desde el mandato de un presidente”, afirmó.
“Ser dirigente de fútbol uno arriesga muchísimo”
Consultado sobre la dimensión que tiene administrar instituciones como River o Boca, Brito relativizó su tamaño económico frente a otras organizaciones, aunque destacó el enorme impacto social que generan.
“No, no, son muy pequeños, incluso son más pequeños que un municipio. Lo que sí es inmenso es el impacto que tiene en la sociedad cualquier cambio que uno hace”, consideró.
También habló sobre la exposición permanente a las críticas y las exigencias que implica conducir un club de fútbol.
“Estás constantemente en los medios, estás constantemente en la boca de todos opinando de lo que está bien y lo que está mal”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que los dirigentes suelen recibir poco reconocimiento cuando las cosas funcionan y una fuerte presión cuando los resultados deportivos no acompañan.
Como ejemplo mencionó a Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, y aseguró que incluso uno de los dirigentes más importantes de la historia del fútbol atravesó momentos de fuerte cuestionamiento.
“Eso te pone en perspectiva que ser dirigente de fútbol uno arriesga muchísimo”, afirmó.
De la crisis del Banco Macro a la expansión regional
Brito también reconstruyó los comienzos de su vínculo con Banco Macro y el proceso que atravesó la entidad durante la crisis financiera argentina de fines de los 90.
Recordó que en aquel momento Banco Macro era un banco mayorista, dentro de un sistema financiero que contaba con una gran cantidad de entidades. La crisis obligó a modificar el modelo de negocios y abrió, al mismo tiempo, oportunidades para avanzar en una expansión regional.
En ese contexto, explicó que varias provincias debieron vender sus bancos provinciales y mencionó a Misiones entre ellas.
Según relató, esa situación representó una oportunidad para Banco Macro, que inició un proceso de expansión que incluyó la llegada a distintas provincias.
“Quedó un banco muy chiquito, con algún patrimonio. Por suerte siempre Banco Macro tuvo niveles de apalancamiento bajo y eso nos permitió un plan de expansión regional”, explicó.
La expansión comenzó con operaciones en provincias como Salta y Jujuy, para luego continuar con la incorporación del Banco de Tucumán.
Brito recordó que comenzó a trabajar en el banco en 1997 y que dos años después empezó a viajar regularmente a Salta para involucrarse en ese proceso.
La relación con su padre y sus primeros años
Al recordar sus comienzos, Brito contó que a los 17 años tenía una certeza: no quería trabajar con su padre.
Sin embargo, terminó incorporándose al banco familiar y construyó allí buena parte de su trayectoria profesional.
“Lo único que tenía claro en mi vida era que no quería trabajar con mi viejo”, recordó.
Con el paso de los años, su mirada sobre aquella relación cambió. Brito definió a su padre como un gran amigo, un gran padre y el mejor jefe que tuvo.
“Mi viejo fue un gran amigo, fue el mejor padre, fue el mejor jefe que tuve”, afirmó.
También recordó que muchas situaciones que no comprendía durante su juventud comenzó a interpretarlas de otra manera con el paso del tiempo y, especialmente, después de la muerte de su padre.
Brito evocó aquel momento y el último saludo que tuvo con él durante la pandemia, antes de su fallecimiento el 20 de noviembre de 2023, una experiencia que, según explicó, marcó profundamente su vida personal.
Su recorrido entre el sector financiero y el fútbol aparece así atravesado por una misma idea: la necesidad de construir instituciones con una mirada que exceda los tiempos de una gestión y permita sostener los resultados en el largo plazo.



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