La confirmación de una mega inversión forestoindustrial en el nordeste argentino reconfigura el mapa productivo de la región. En una entrevista con Radio Up, la ministra de Industria de Corrientes, Mariel Gabur, detalló el alcance del proyecto que se instalará en Ituzaingó y que prevé una inversión cercana a los 2.000 millones de dólares, con impacto directo en el empleo, las exportaciones y la dinámica económica de toda la zona, incluida Misiones.
El anuncio se da en paralelo a un reclamo político transversal que vuelve a tomar fuerza en la región: la implementación del artículo 10 de la ley PyME, impulsado por dirigentes como Luis Pastori y respaldado también por sectores del oficialismo misionero vinculados a Carlos Herrera Ahuad, quienes coinciden en la necesidad de compensar las asimetrías fronterizas frente a países limítrofes mediante herramientas fiscales y políticas públicas.

Una inversión histórica para la forestoindustria
La funcionaria confirmó que se trata de una planta de celulosa kraft de última generación, impulsada por capitales nacionales con fuerte presencia previa en Corrientes. El complejo se instalará en el parque industrial de Ituzaingó, una infraestructura estratégica diseñada por la provincia para atraer inversiones.
“Esta fábrica producirá entre 800.000 y 1 millón de toneladas de celulosa de alta calidad, con un perfil claramente exportador: el 90% de la producción estará destinada al mercado internacional”, explicó Gabur.
El proyecto no es aislado, sino que forma parte de una política de Estado orientada a la industrialización, promovida por el gobernador Juan Pablo Valdés, con el objetivo de agregar valor a la producción primaria de una provincia históricamente agrícola-ganadera.
Impacto en el empleo y efecto derrame regional
Uno de los puntos centrales del anuncio es la generación de empleo. Según estimaciones oficiales, la planta creará:
- 1.000 puestos de trabajo directos
- Hasta 13.000 empleos indirectos durante las etapas de construcción y operación
El pico de ocupación se dará durante la construcción, prevista para iniciar en 2027, mientras que la operación industrial comenzaría entre 2029 y 2030, con una vida útil proyectada superior a los 30 años.
Pero el impacto no se limitará a Corrientes. “Esto va a influir en toda la región, incluida Misiones, por la cercanía geográfica y el entramado productivo”, remarcó la ministra. La cadena de valor incluirá desde aserraderos pequeños hasta servicios logísticos, generando un ecosistema industrial ampliado.
Infraestructura, puertos y ventajas competitivas
La radicación de la planta se apoya en una red de infraestructura estratégica. Entre los puntos destacados, Gabur mencionó:
- El desarrollo del parque industrial de Ituzaingó
- La construcción de un puerto local, próximo a entrar en funcionamiento
- La reactivación del puerto de la capital correntina
Estas obras buscan consolidar un “microclima productivo” que facilite la exportación y reduzca costos logísticos, clave en un contexto donde Argentina enfrenta desafíos de competitividad internacional.
El factor ambiental y los plazos del proyecto
Antes del inicio de obras, el proyecto atravesará una etapa clave: los estudios de impacto ambiental, que demandarán aproximadamente un año. La empresa ya cuenta con la posesión de 188 hectáreas dentro del parque industrial para avanzar con estas evaluaciones.
Gabur destacó que la provincia cuenta con una legislación ambiental alineada con estándares internacionales, lo que fue determinante para la elección del destino de la inversión.
Industria golpeada, pero con expectativas
La ministra reconoció que el contexto actual no es favorable para la industria argentina. “Estamos caros para el mundo y los márgenes son menores”, admitió, en referencia a la nueva etapa económica tras el proceso inflacionario.
Aun así, sostuvo que el sector forestoindustrial continúa activo, exportando y buscando nuevos mercados, mientras las provincias intentan acompañar con políticas de incentivo.
En este sentido, Corrientes ofrece exenciones impositivas de hasta 15 años para industrias radicadas en parques industriales, una herramienta que ha sido clave para atraer inversiones en la última década.
Tapebicuá: una crisis abierta
En contraste con el anuncio, Gabur también se refirió a la crítica situación de la planta de Tapebicuá, vinculada a Celulosa Argentina. Confirmó que la empresa se encuentra en quiebra y que el gobierno provincial trabaja para reactivarla mediante negociaciones judiciales que permitan desvincularla de sus pasivos financieros.
El objetivo es recuperar la actividad y los puestos de trabajo, aunque el proceso aún se encuentra en una etapa compleja.

Asimetrías fronterizas: un reclamo vigente
El desarrollo industrial en la región también vuelve a poner sobre la mesa un viejo reclamo: la necesidad de políticas diferenciadas para zonas de frontera. La referencia al artículo 10 de la ley PyME no es casual, ya que permitiría aplicar beneficios fiscales y medidas de gasto público para equilibrar la competencia con países vecinos.
La coincidencia entre sectores políticos diversos refleja que, más allá de las diferencias, existe un consenso creciente sobre la necesidad de impulsar herramientas estructurales que potencien la competitividad regional.
Un cambio de escala para el NEA
La instalación de esta planta en Ituzaingó no solo representa una inversión histórica, sino también un posible punto de inflexión para la forestoindustria del NEA. Con impacto en exportaciones, empleo e infraestructura, el proyecto podría redefinir el rol de la región en el mercado global de celulosa.
Mientras tanto, el desafío será sostener condiciones macroeconómicas y políticas que permitan que este tipo de iniciativas no sean excepciones, sino parte de un proceso sostenido de desarrollo.
“Misiones necesita un sistema tributario diferencial y el camino más rápido es el artículo 10 de la ley PyME”, sentenció Pastori https://t.co/2r08SjQjKl
— Radio Up 95.5 (@radioup955) April 24, 2026



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