A semanas del inicio de la tercera zafra, el Gobierno de Misiones analiza implementar un precio referencial para la hoja verde y la yerba mate canchada, con el objetivo de ordenar el mercado y dar previsibilidad a los productores. La propuesta será tratada en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y podría estar vigente desde el 1° de abril.
En diálogo con el programa Arriba la Radio, por Radio Up, el subsecretario de Yerba Mate, Ricardo Maciel, explicó que la iniciativa busca establecer un valor técnico de referencia sin llegar a fijar un precio obligatorio.
“Consideramos necesario abordar alguna acción intermedia para que podamos tener, sin llegar a un precio obligatorio, un precio referencial de hoja verde y canchada”, sostuvo el funcionario.
Maciel detalló que el valor se calcularía con una metodología similar a la antigua grilla de costos que se utilizaba para la discusión interna en el INYM.
“Hay que dar un sustento técnico. Después acordaremos con los distintos actores qué valor se estaría aproximando”, explicó.
El subsecretario fue enfático al rechazar que los valores actuales —en torno a los 200 pesos por kilo de hoja verde— representen un precio de mercado.
“De ninguna manera es aceptar que el precio alrededor de los 200 pesos sea un valor de mercado. No es un precio de mercado, es un precio de imposición”, afirmó.
Uno de los ejes centrales de la propuesta es la transparencia en toda la cadena productiva. Según Maciel, el objetivo es que productores, secaderos, industrias y consumidores conozcan cuánto cuesta producir un kilo de yerba mate y cuánto termina costando en góndola.
“Que todos sepan cuánto cuesta producir un kilo de yerba mate y cuánto está en góndola. Muchas veces el consumidor se solidariza con el productor, pero después cuestiona si el paquete supera los 3.000 pesos”, indicó.
El funcionario subrayó que el productor se mueve en un esquema de libre mercado para vender, pero no tiene libertad para definir sus principales costos.
“El productor no decide cuánto se paga un jornal rural, ni el precio del combustible o del fertilizante. Eso lo fija el Estado o el mercado. Entonces queda en una situación de desventaja”, remarcó.
Maciel vinculó la crisis actual de precios con la desregulación del sector.
“La desregulación no debe ser sinónimo de descontrol”, advirtió.
En ese sentido, señaló que hoy no existe un sistema que permita monitorear con precisión cómo se están pagando las operaciones de compra de materia prima, en qué plazos y bajo qué condiciones.
“Se habla de que el mercado paga, pero el mercado es algo abstracto. Detrás de esa expresión se esconden quienes buscan ventaja a costa del productor”, sostuvo.
El subsecretario explicó que, además de impulsar un valor referencial nacional, la Provincia trabaja en el fortalecimiento del Centro de Transacciones de la Yerba Mate, una herramienta que apunta a mejorar la trazabilidad y el seguimiento de las operaciones comerciales.
Según Maciel, existe un consenso intermedio entre productores primarios, cooperativas e incluso sectores de la industria.
“Algunas industrias estaban pagando un valor superior y después tuvieron que bajarlo porque alrededor había competencia hacia abajo. Romper esa competencia descendente ayudaría a emparejar hacia arriba”, analizó.
La intención oficial es que durante marzo se consensúe un valor técnico para que desde abril comience a regir como referencia en las operaciones.
“Por lo menos tener un valor que podamos decir: esto es lo que debería ser la paga para los productores, y no esta dispersión de valores que hoy no sabemos cuál es el precio real”, expresó.
Consultado sobre la actualidad del sector, Maciel fue contundente: “La situación es muy difícil”.
Si bien reconoció que la actividad yerbatera históricamente tuvo tensiones internas, afirmó que la actual crisis de precios está directamente vinculada a la desregulación.
“No hay otro factor que haya impactado tanto”, aseguró.
A ese escenario se suma el contexto de macroeconomía nacional, el acceso restringido al crédito y el peso de las tasas de interés, lo que empuja a muchos pequeños productores a financiarse con los propios compradores de su materia prima.
“¿Cómo vas a imponer condiciones de venta a quien te está facilitando dinero para trabajar? Eso debilita muchísimo al productor”, advirtió.
El funcionario recordó que el año pasado la Provincia destinó más de 20 mil millones de pesos en créditos subsidiados para sostener la actividad, en un intento por paliar la crisis.
Con la nueva zafra a punto de comenzar, el debate sobre el precio referencial se vuelve central para el futuro inmediato del sector yerbatero.
La discusión en el directorio del INYM será determinante para definir si la cadena logra acordar un valor técnico que funcione como guía y permita reducir la actual dispersión de precios.
Mientras tanto, productores, cooperativas e industrias aguardan una definición que podría marcar el rumbo de la próxima campaña.
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