El posdoctor en Economía Darío Díaz analizó la reciente intervención del Gobierno de Javier Milei en el mercado de cambios, al considerar que “es un recálculo por cuestiones electorales”. En diálogo con Arriba la radio por Radio Up, remarcó que la decisión rompe con el esquema de flotación entre bandas que se había anunciado tras el acuerdo con el FMI.
“Al mercado no le gustó para nada este cambio, porque si hay algo en finanzas y política monetaria es tener y cumplir con un plan”, subrayó el especialista.

De la flotación con bandas a la intervención directa
Díaz recordó que en 2024 se había abandonado el sistema de crawling peg para establecer un régimen de flotación administrada con bandas de intervención. “El Banco Central iba a salir a comprar reservas en el piso y a vender en el techo. Se esperaba volatilidad, pero siempre dentro de ese esquema”, explicó.
La preocupación del Ejecutivo, según el economista, radica en que el dólar alcanzara el techo de la banda y desatara un shock psicológico de expectativas devaluatorias. “El problema es que había muy poca oferta de dólares y una demanda muy fuerte por dolarización de carteras en un contexto electoral”, indicó.

El peso de las elecciones
Díaz vinculó la decisión con el calendario político: “Sabemos que se vienen dos elecciones importantes para el gobierno, una en Buenos Aires y después la nacional”. Para él, la prioridad oficial es evitar turbulencias hasta esos comicios.
“El objetivo principal es sostener el dólar a toda costa hasta las elecciones. Hacen una apuesta electoral y después veremos”, sentenció.

Recursos limitados del Tesoro
El analista destacó que la intervención actual se financia con los dólares que el Tesoro acumuló gracias al superávit fiscal. “Todos calculamos que aproximadamente tiene unos 1.700 millones de dólares para poder intervenir, pero eso es a muy corto plazo”, advirtió.
Y agregó: “En solo siete meses los argentinos compraron más de 10.000 millones de dólares. Ese poder de fuego del Tesoro alcanza para dos meses con toda la furia”.

El viraje oficial, sostuvo Díaz, erosiona la credibilidad. “Cuando se hace un anuncio de política monetaria se espera que se cumpla. Este cambio genera incertidumbre y preocupación sobre qué pasará después de las elecciones”, remarcó.
Al concluir, dejó una advertencia: “Estas medidas pueden frenar un shock de corto plazo, pero profundizan la desconfianza y obligan a preguntarnos qué ocurrirá con el dólar después de octubre”.



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