El Monitor de Relaciones Insumo-Producto de diciembre de 2025, elaborado por CONINAGRO, vuelve a poner en foco la delicada situación económica de la yerba mate. Aunque el informe muestra una mejora interanual respecto de 2024, el propio análisis advierte que ese rebote no alcanza para hablar de recuperación: la comparación se apoya en un año previo “muy malo” para la actividad y no revierte el deterioro estructural del sector.
Según el relevamiento, en términos reales la yerba mate perdió alrededor del 40% de su poder de compra frente a los principales costos e insumos. Este dato explica por qué, aun con algunos indicadores levemente más favorables, la actividad continúa en una situación crítica, especialmente para pequeños y medianos productores de Misiones y el norte de Corrientes.

Mejora interanual con base baja
CONINAGRO señala que, al comparar diciembre de 2025 con diciembre de 2024, algunas relaciones insumo-producto de la yerba parecen “mejores” a simple vista. Sin embargo, el informe aclara que 2024 fue un año para el olvido, por lo que la mejora interanual resulta engañosa si no se la analiza en perspectiva histórica.
Cuando los números se contrastan con el promedio de los últimos cinco años, la conclusión es contundente: la yerba mate sigue mostrando relaciones poco favorables y no hay señales claras de una recuperación sólida. El 2025, lejos de marcar un punto de inflexión, consolida registros débiles que reflejan el arrastre de la crisis.

Poder de compra: combustible, salarios e insumos
El apartado específico sobre el poder de compra de la yerba mate muestra con claridad dónde se concentran las mayores tensiones del sector:
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Gasoil: en noviembre de 2025 se necesitaron 5 kilos de yerba para pagar un litro de gasoil. Esto implica una mejora del 40% frente a 2024, pero sigue siendo un 34% peor que el promedio de los últimos cinco años.
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Salario del empleado rural: se requieren 2,3 toneladas de yerba para afrontar un salario, una mejora interanual, aunque todavía un 43% por debajo del poder de compra histórico.
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Fosfato diamónico (DAP): hacen falta 4 kilos de yerba para comprar un kilo de fertilizante, con una mejora frente a 2024 pero un deterioro del 36% respecto del promedio quinquenal.
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Glifosato: la relación también mejora interanualmente, aunque continúa desfavorable en la comparación de largo plazo.
Estos datos confirman que la leve mejora de 2025 no compensa el atraso acumulado, especialmente en costos clave como combustible y mano de obra, que pesan de manera decisiva en la rentabilidad del productor.

Contraste con otros sectores
El informe de CONINAGRO también permite comparar la situación de la yerba con otros complejos productivos. Mientras la ganadería atraviesa uno de sus mejores momentos, con precios por encima del promedio histórico y una mejora general del poder de compra, la yerba mate permanece rezagada.
Incluso los granos, con un repunte lento, muestran relaciones más favorables frente a ciertos insumos e inversiones que la actividad yerbatera aún no logra consolidar.

Una crisis que sigue siendo estructural
El Monitor Insumo-Producto de diciembre de 2025 ratifica un diagnóstico que el sector viene sosteniendo desde hace tiempo: la crisis yerbatera no es coyuntural. La mejora interanual no alcanza para revertir la pérdida de poder adquisitivo ni para aliviar una estructura de costos que continúa presionando sobre la producción primaria.
En ese contexto, el informe de CONINAGRO refuerza la necesidad de debatir políticas específicas para la yerba mate, orientadas a recomponer el poder de compra de la hoja verde, sostener a los productores y evitar una profundización de la concentración en la cadena productiva.



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