La publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2026 por parte del INDEC aparece como uno de los datos económicos más relevantes del inicio del año. El organismo difundirá el indicador a las 16, en un contexto marcado por la renuncia de Marco Lavagna, la postergación de la nueva metodología de medición y expectativas moderadas sobre la evolución de los precios en la Argentina.
El dato llega luego de un cierre de 2025 con una inflación mensual del 2,8% en diciembre, dentro de una tendencia alcista iniciada en junio y profundizada desde septiembre, cuando los registros volvieron a superar el 2% mensual. En ese escenario, las estimaciones privadas coinciden en que enero habría mostrado una leve desaceleración, aunque todavía por encima de ese piso.
Contexto institucional: renuncia, metodología y debate estadístico
La difusión del indicador se realizará utilizando la metodología vigente, en medio de cuestionamientos técnicos y políticos tras la decisión de postergar la implementación de la nueva medición basada en la actualización de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo).
De este modo, el índice continuará elaborándose con la estructura vinculada a la ENGHo 2004/05, pese a que estaba previsto avanzar hacia una base más actualizada. Esta situación generó polémica en ámbitos técnicos, económicos y políticos, en paralelo a la salida de Lavagna del organismo estadístico.
La discusión no es menor, ya que la actualización metodológica implicaría modificar el peso relativo de distintos consumos dentro de la canasta, especialmente en servicios, transporte, tarifas y conectividad.

Qué espera el mercado: desaceleración moderada pero sin romper el piso del 2%
Desde el análisis del mercado, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyectó que la inflación de enero se habría ubicado cerca del 2,4% mensual, consolidando la idea de una desaceleración gradual.
Las proyecciones privadas también estiman que la inflación interanual podría cerrar 2026 cerca del 22,4%, lo que implicaría continuar con un sendero descendente respecto a los niveles registrados en los últimos años.
Sin embargo, los analistas advierten que la baja sería gradual y no abrupta, debido a que todavía existen factores macroeconómicos que presionan sobre los precios.
El anticipo de CABA y las diferencias metodológicas
Como referencia previa al dato nacional, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires registró en enero un aumento del 3,1% mensual, acelerándose frente al 2,7% de diciembre. En términos interanuales, el incremento alcanzó el 31,7%.
El índice porteño suele mostrar variaciones más elevadas porque ya utiliza una fórmula actualizada basada en una encuesta de gastos más reciente, con base 2021, lo que modifica el peso de distintos rubros dentro de la canasta de consumo.
Qué pasó con los precios: alimentos, servicios y regulados
Los análisis privados permiten anticipar la dinámica interna del IPC. El reporte de Equilibra estimó una inflación mensual cercana al 2,2%, con mayores aumentos en:
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Restaurantes y hoteles
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Bienes y servicios varios
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Alimentos y bebidas no alcohólicas
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Salud
La variación interanual estimada rondó el 32%.
Según el análisis, la desaceleración mensual estuvo vinculada a tres factores centrales: menor presión en alimentos no estacionales, desaceleración en precios regulados tras fuertes subas en diciembre y estabilidad del dólar, que moderó el precio de bienes importados.

Alimentos: verduras y carne, los rubros más sensibles
La consultora EcoGo estimó que alimentos y bebidas habría registrado una suba cercana al 2,5% mensual. El incremento estuvo impulsado principalmente por verduras, mientras que la carne mantuvo aumentos cercanos al 3,6% mensual, consolidándose como uno de los componentes más sensibles dentro de la inflación.
En la misma línea, la consultora C&T estimó para el Gran Buenos Aires una inflación mensual del 2,4%, con un IPC interanual cercano al 29,2%. Dentro del índice, alimentos y bebidas lideró las subas con un aumento cercano al 4,1%, impulsado por verduras y carne, que habría aumentado cerca del 5%, aunque mostrando el menor ritmo desde octubre.
Factores macroeconómicos: dólar, demanda de pesos e incertidumbre
La dinámica inflacionaria continúa estrechamente vinculada al comportamiento del tipo de cambio, la demanda de pesos y las expectativas económicas.
Algunos análisis sostienen que la aceleración interanual observada en los últimos meses responde a la caída en la demanda de moneda local por la incertidumbre electoral, lo que impulsó la suba del tipo de cambio y posteriormente el aumento de precios en bienes transables, especialmente alimentos.
También señalan que el traslado de la depreciación del peso a los precios aún no terminó de completarse, aunque debería perder intensidad a medida que más bienes y servicios ya incorporaron ese ajuste.
Qué puede pasar en los próximos meses
Las proyecciones privadas anticipan que la inflación podría continuar desacelerándose si se mantiene la estabilidad cambiaria, se moderan los precios regulados y mejora el clima macroeconómico.
Sin embargo, los economistas coinciden en que el proceso será gradual y dependerá de la evolución de las expectativas, el mercado cambiario y la dinámica del consumo.

Un dato clave para la economía y la política
El IPC de enero representa el primer dato inflacionario oficial de 2026 y funciona como referencia para paritarias, política monetaria, negociaciones salariales, acuerdos de precios y proyecciones macroeconómicas.
Además, se publica en un contexto institucional sensible para el sistema estadístico argentino, atravesado por debates metodológicos y cambios en la conducción del organismo.
La combinación entre desaceleración moderada, debate metodológico y un escenario económico todavía en transición convierte al dato en una referencia clave para interpretar el rumbo económico del país en el inicio del año.
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