La directora de Políticas Estudiantiles del Ministerio de Educación, Emilia Lunge, dialogó con Radio Up y explicó cómo se activó el protocolo institucional tras el incidente ocurrido en la EPET N.º 1, donde un estudiante de 17 años resultó herido de bala.
Según detalló, desde las primeras horas posteriores al hecho se desplegó un operativo de contención que involucró a equipos de salud, autoridades escolares y acompañamiento a las familias.
“Efectivamente desde ayer, primeras horas de la tarde, estamos trabajando en la contención, que es una distinta de la que se da durante todo el año, que tiene que ver con una contención en situación de crisis cuando un hecho ocurre como el que ocurrió ayer”, señaló la funcionaria.
Activación inmediata del protocolo

Lunge explicó que el primer paso fue garantizar la atención médica del adolescente y activar el acompañamiento psicológico tanto para él como para su entorno.
“Ayer lo que se hace es llamar a Salud Pública para poder hacer la atención del estudiante, que inmediatamente fue atendido por el hospital Ramón Madariaga”, indicó.
La funcionaria precisó que el trabajo no se limita a la atención física. “El equipo de salud mental ya está trabajando con él y su familia”, agregó.
En paralelo, se inició el contacto con quienes presenciaron la situación. “En ese mismo momento nos pasaron los datos de los estudiantes que fueron testigos directos para comunicarnos con los padres de los chicos y ofrecer la primera barrera de contención y atención psicológica, no solo de los estudiantes sino de los padres también”, explicó.
Según indicó, ese acompañamiento también busca brindar herramientas a las familias para afrontar el impacto emocional. “Los padres también necesitan herramientas para poder hablar con sus hijos”, remarcó.
Seguimiento de casos y trabajo con las escuelas

La directora señaló que el protocolo se viene aplicando de manera sistemática en las instituciones educativas.
“El protocolo viene funcionando. Hay escuelas en las que ya tenemos estudiantes por los cuales se activó el protocolo el año pasado”, afirmó.
En ese sentido, explicó que el sistema educativo trabaja de manera coordinada con el área de salud. “Educación no puede hacer atención individual. La atención clínica la hace Salud”, aclaró.
También detalló que el monitoreo incluye el seguimiento de tratamientos en curso. “Salud nos manda el reporte de los estudiantes que van o que no adhieren al tratamiento para poder trabajar con la escuela y ayudar a que el chico vaya al tratamiento”, sostuvo.
Durante el año pasado, el sistema registró numerosos episodios vinculados a crisis emocionales entre estudiantes. “El año pasado se activaron 369 casos de intentos de crisis por situaciones suicidas”, informó.
Trabajo institucional tras el hecho

Durante la jornada posterior al incidente, las autoridades educativas mantuvieron reuniones con el equipo directivo y docente de la escuela.
“Hoy temprano lo que se hizo fue el trabajo institucional con directivos y docentes para ver si ayer se les pasó algún caso o si hoy alguna otra persona estuvo desbordada y requiera atención inmediata”, explicó Lunge.
También se atendieron consultas espontáneas de familias. “Se atendió la demanda espontánea de padres, que es natural ante un hecho así, porque necesitan contención y respuestas sobre los caminos a seguir”, indicó.
Uno de los puntos que generó debate fue la continuidad de la jornada escolar tras el hecho. Lunge explicó que el protocolo contempla diferentes escenarios. “Cuando ocurre un hecho de suicidio concretado automáticamente se suspenden las clases, porque hay un duelo institucional”, explicó.
Sin embargo, en esta situación el contexto era diferente. “Era todo muy confuso. Entre que se lastimó y que se lo llevó al hospital, pedir masivamente que se retiren 600 estudiantes es irresponsable”, sostuvo.
La funcionaria agregó que el objetivo fue actuar de manera gradual y cuidada. “Largar a todos los chicos a la calle ante un hecho así y suspender de manera abrupta las clases no es recomendable”, afirmó.
En cambio, se buscó preservar la privacidad de la situación mientras se contactaba a las familias. “Se trató de resguardar la privacidad del estudiante y su familia, contener a los testigos directos y comunicarse con los padres para que los vayan retirando”, explicó.
Una escuela en situación de duelo
Lunge recordó que la institución ya atravesaba un proceso de acompañamiento tras un caso ocurrido el año pasado. “Para nosotros esta es una escuela en situación de duelo”, afirmó.
Explicó que, tras un hecho de estas características, el trabajo institucional se prolonga durante un año completo. “El primer mes es más intenso, la primera semana incluso todos los días; después se trabaja una vez por semana y luego una vez por mes”, detalló.
El objetivo es reconstruir espacios de escucha y acompañamiento dentro de la comunidad educativa. “Durante un año entero se sostiene el trabajo para poder regenerar los espacios de escucha”, indicó.
Las actividades que se realizan dependen de cada contexto escolar. “Puede ser que se tenga que abordar convivencia escolar, salud digital, consumos problemáticos o distintas situaciones que surjan en los talleres”, explicó.
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Comunicación institucional y prioridad sanitaria
Lunge también explicó que la prioridad inmediata tras el incidente fue garantizar la atención médica del estudiante.
“Nosotros ya estábamos en la escuela media hora después de que había sucedido, claramente esperando que Salud actúe primero, porque primero estaba la salud del estudiante”, afirmó.
En ese contexto, las instituciones trabajaron para brindar información a las familias lo antes posible. “Muy rápido trabajaron las escuelas para poder informar a las familias y llevar tranquilidad sobre lo que estaba ocurriendo”, concluyó.
Santino volvió a dar negativo en su lucha contra la leucemiahttps://t.co/bW0mIyzWH4 pic.twitter.com/8we4iqZshl
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