La imagen del presidente Javier Milei continúa mostrando un escenario complejo para el Gobierno nacional. Según el último relevamiento de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, realizado durante la última semana y presentado en el estudio "Domingo de Datos: Manosfera y Política", el mandatario registra una aprobación del 34% y una desaprobación del 65%, cifras que prácticamente no variaron respecto de marzo.
El análisis fue desarrollado por el politólogo Facundo Londero, integrante de la consultora, durante una entrevista en el programa Arriba la Radio, que se emite por Radio Up, donde explicó que el oficialismo logró consolidar un núcleo duro de apoyo, aunque no consigue ampliar su base electoral. "Su nivel de aprobación está en un 34% y un 65% de los argentinos desaprueba la gestión del presidente. Son números muy similares a los que teníamos en marzo", explicó Londero.
Para el consultor, el dato más relevante no es únicamente la magnitud de la desaprobación, sino la estabilidad del escenario político, donde el oficialismo mantiene un respaldo firme, aunque insuficiente para romper el techo electoral que hoy exhibe.

La economía sigue siendo el principal problema para el Gobierno
Londero sostuvo que el principal elemento que condiciona la evaluación de la administración nacional continúa siendo la economía.
Según explicó, la situación económica se transformó en el eje que organiza la percepción social sobre el Gobierno y atraviesa prácticamente todas las valoraciones realizadas por los encuestados. "La situación económica es el principal eje cualificador que puntúa negativamente la gestión nacional", afirmó.
En ese contexto, señaló que el oficialismo no logró incorporar nuevos sectores de apoyo y que el respaldo permanece concentrado en un electorado con fuerte identificación ideológica.

Un núcleo duro consolidado, pero sin crecimiento
El especialista explicó que La Libertad Avanza parece haber dejado de buscar consensos amplios para concentrarse en fortalecer a su electorado más fiel.
Según indicó, ese segmento representa aproximadamente entre el 30% y el 31% del electorado, porcentaje que coincide con la aprobación que hoy registra el Presidente. "Se radicalizó y se generó un núcleo duro mucho más fuerte, que ronda entre un 30 y un 31%", sostuvo.
Para Londero, la comunicación presidencial está dirigida principalmente hacia ese sector, más que hacia el conjunto de la sociedad. En consecuencia, consideró que la estrategia oficial busca consolidar ese respaldo antes que ampliar la base de apoyo político.

La comunicación presidencial también comienza a generar desgaste
Otro de los aspectos señalados por el analista fue el impacto que tiene el estilo comunicacional del Presidente.
Londero sostuvo que las formas elegidas por Milei para intervenir en la discusión pública comenzaron a producir un efecto negativo fuera de su electorado más convencido. En ese sentido, mencionó que los enfrentamientos permanentes con distintos dirigentes internacionales y episodios políticos recientes terminaron afectando la percepción pública.
Entre ellos citó el denominado "caso Adorni", al que consideró un episodio que también repercutió sobre la valoración de la gestión. "La forma de comunicar ya hace varios meses genera negatividad en una parte importante de la sociedad", explicó.

La pelea con Lula tampoco mejoró la imagen presidencial
Durante la entrevista, Londero también fue consultado sobre el conflicto diplomático generado entre Javier Milei y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
A su juicio, la confrontación no produjo beneficios políticos para el Gobierno argentino. Por el contrario, sostuvo que la mayoría de la ciudadanía no comparte ese tipo de enfrentamientos. "Para los argentinos no tiene ningún sentido esa pelea con Brasil", aseguró.
El consultor explicó que, incluso en las comunidades digitales, la reacción fue mayoritariamente favorable al mandatario brasileño.
Brasil conserva una imagen positiva entre los argentinos
Londero recordó que Brasil continúa ocupando un lugar central en la percepción de la sociedad argentina, tanto por razones económicas como culturales. Remarcó que el vecino país sigue siendo identificado como el principal socio comercial de Argentina y que mantiene una valoración positiva entre la población.
Por ese motivo, consideró que los conflictos diplomáticos impulsados desde la Casa Rosada generan más costos que beneficios políticos. "Brasil representa mucho para el imaginario argentino. Es nuestro principal socio comercial y un país con buena valoración social", indicó.

Los conflictos internacionales fortalecen solo al votante más fiel
El integrante de Zuban Córdoba y Asociados interpretó que las confrontaciones públicas con mandatarios extranjeros forman parte del estilo político del Presidente. Sin embargo, aclaró que esas acciones solamente encuentran respaldo en el sector más ideologizado del oficialismo.
Recordó que las tensiones no comenzaron con Brasil, sino que anteriormente también se produjeron con Colombia, México, Chile y China.
A su entender, ese tipo de episodios consolidan al electorado libertario más duro, pero generan rechazo en sectores moderados. "Solamente acompaña esos discursos un núcleo mucho más pequeño y duro que festeja todo lo que dice el Presidente", afirmó.
Una aprobación estancada y un desafío hacia adelante
Los resultados del relevamiento reflejan, según Londero, un escenario de fuerte estabilidad política: el oficialismo conserva un núcleo duro sólido, pero no consigue ampliar su respaldo más allá de ese segmento.
Mientras la economía continúa siendo la principal preocupación de la ciudadanía y el estilo confrontativo del Presidente comienza a mostrar signos de desgaste fuera de su base electoral, el Gobierno enfrenta el desafío de revertir una desaprobación que alcanza al 65% de los argentinos.
Para el analista, el dato más significativo es que, varios meses después de la medición anterior, el escenario permanece prácticamente inalterable: un oficialismo competitivo desde lo electoral gracias a su base consolidada, pero con dificultades para recuperar aprobación entre quienes hoy mantienen una visión crítica de la gestión.



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