En Misiones, la relación de las iglesias evangélicas con la política se ha ido profundizando al igual que en Argentina o en Latinoamérica. El debate regresó, con la incorporación en la lista de candidatos a diputados provinciales de la renovación, del concejal Horacio Martínez; o la llegada del pastor Roberto Padilla como ministro de Prevención de Adicciones de Misiones.
La tierra colorada llegó a tener al pastor de Alem, Pablo Juan Tschirsch, como vicegobernador; y a Pablo Hulet de Aristóbulo del Valle como legislador provincial. Sin embargo, hoy en el país y salvo los sectores de izquierda, todos los partidos políticos han sumado dirigentes y candidatos evangélicos en las listas.
Una investigadora del CONICET viene relevando el paso a la política de los evangélicos, no solo en Argentina, sino en países vecinos como Brasil donde Lula y Bolsonaro incorporaron a pastores en el Gabinete o en el cargo de vicepresidente de la Nación.
Pilar García Bossio es socióloga, con una beca postdoctoral en la Universidad Católica Argentina UCA). En entrevista exclusiva con el programa "El país de la libertad" de Radio Up, contó detalles históricos y realizó una evaluación del presente de la relación entre dirigentes evangélicos y el poder, las áreas de interés y el vínculo con el Gobierno de Javier Milei.
De 1950 al punto de inflexión de 2001
Lo primero que aclaró García Bossio es que la incursión en política de los dirigentes evangélicos en Argentina no es reciente: "Los evangélicos no son un fenómeno nuevo en la política Argentina", aseguró. Habrá que remontarse a la década de 1950 para comenzar a ver su participación en la vida pública del Estado.
"En Argentina hay iglesias que nosotros hoy llamamos las antiguas, históricas, metodistas, luteranas, anglicanas, están presentes en el territorio desde hace muchísimo tiempo y, de alguna manera, estos evangélicos han formado parte de algún tipo de organización política desde bastante temprano. Pero eran un número muy pequeño de la población porque había también una cierta prohibición para la diversidad religiosa de expandirse en sus creencias. Es decir, podían practicar su fe pero dentro de su comunidad", repasó en la línea histórica.
Luego, se produjo la llegada de las iglesias evangélicas pentecostales "que vienen algunas de Estados Unidos, otras de otros países alejados. Por ejemplo, en la Patagonia, hay bastante influencia de iglesias chilenas que tienen una forma más directa de interpretación de la Biblia y con el rol que el Espíritu Santo que da forma a lo que ellos piensan su fe", explicó la investigadora de CONICET.
La crisis de 2001, un empuje a la participación política
Hay dos federaciones fuertes que congregan a las representaciones provinciales del credo: la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) nacida en 1957; y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la Argentina (ACIERA) fundada en 1892, que hoy cuenta con 415 afiliados y representa a más de 15.000 congregaciones.
Con el correr de los años, el Gobierno de Fernando de la Rúa terminó en 2001 en una de las peores crisis políticas y económicas que tuvo el país. Lo siguieron cinco presidentes hasta la elección parlamentaria de Eduardo Duhalde como primer mandatario.
Ese momento fue una oportunidad para los evangélicos en Argentina. Según Pilar García Bossio, "a partir de 2001, sobre todo, coincide un poco una situación de crisis social con la necesidad de muchas de estas iglesias en empezar a pensar la necesidad de participar en política. Hubo como un cambio teológico de decir, bueno, nos alejamos del mundo a tenemos que cristianizar el mundo".
Sin embargo, confirmó que "en general, en Argentina no han funcionado los intentos de armar partidos políticos evangélicos, pero sí ha empezado a haber una militancia más activa en otros espacios políticos". Un ejemplo de ello fue la conformación de partidos como NOS (de Cynthia Hotton y Juan José Gómez Centurión). Hotton además de senadora nacional (MC) de Juntos por el Cambios, sigue siendo funcionaria del gobierno porteño en el Consejo Social de la CABA.
Desde el parlamento hasta áreas ejecutivas con énfasis en lo social
Pilar García Bossio, en base a su tesis académica, explico en Radio Up que la participación en política de los dirigentes evangélicos es transversal a todos los partidos, con excepción de los de izquierda. Hay una fuerte llegada a las listas parlamentarias: "Hay diputados evangélicos en distintos partidos políticos y hay cada vez más", sostuvo.
"En Argentina, por lo menos por ahora, no podemos asociar a las iglesias evangélicas solamente a una posición política más cercana a las derechas, como pasa en Estados Unidos", indicó. Destacó la relación del gobierno de Javier Milei con este sector religioso, cuando el Ministerio de Capital Humano le delegó el reparto frustrado de mercaderías, sin apelar a Cáritas de la iglesia católica. Sin embargo, finalmente, debió acudir a la última mencionada para las entregas en las provincias, por la presencia territorial.
García Bossio sumó al Brasil, al aclarar que "hubo una especie de asociación entre evangélicos y (Jair) Bolsonaro pero también Lula da Silva ha contado con participación evangélica y su vicepresidente de las primeros años de gobierno fue evangélico", ejemplificó en referencia a José Alencar, empresario evangélico y líder del Partido Liberal.
En la entrevista, la investigadora de CONICET concluyó en que la política les dio a los evangélicos el manejo de acciones sociales o de atención a problemáticas de salud: "hay algunas áreas específicas en prevención de adicciones, en cárceles, donde los evangélicos vienen trabajando hace mucho tiempo en una línea que no era necesariamente política. Pero es que hoy, eso se capitaliza políticamente porque tienen gente trabajando ahí y tienen ciertas estrategias exitosas en la recuperación y la rehabilitación, donde Estados tienden a reducir la cantidad de dinero que gastan en acción social y en prevención de adicciones", indicó García Bossio.
Te dejamos la entrevista completa:
https://soundcloud.com/radioup-671297760/pilar-garcia-bossio


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