¿Cuánto tiene que llover para que una precipitación pueda considerarse extraordinaria en Misiones? La respuesta no está solamente en observar lo que cayó durante una tormenta. Para saberlo es necesario mirar hacia atrás y comparar ese episodio con décadas de información. Eso es precisamente lo que permite hacer la Estación Agrometeorológica de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Cerro Azul del INTA, que en septiembre de 2026 cumplió 60 años de actividad y conserva una extensa memoria del clima misionero.
Dentro de esa historia aparece un número que sobresale: 449,3 milímetros de precipitación acumulados durante agosto de 1972, en momentos en que se desarrollaba un fenómeno de El Niño fuerte. Más de medio siglo después, la dimensión de aquel registro puede comprenderse mejor mediante una comparación: en agosto de 2026 cayeron 149,7 milímetros en Cerro Azul.
Es decir, aquel agosto de 1972 acumuló prácticamente tres veces la cantidad de lluvia registrada durante el mismo mes de este año. La magíster Silvia Albarracín, coordinadora de la Estación de Agrometeorología de la EEA Cerro Azul del INTA, repasó algunos de estos registros durante una entrevista en el programa Arriba la radio, por Radio Up. “En el año 1972, en el mes de agosto, tenemos 449,3 milímetros de lluvia mensual, que la verdad que es un montón. Es un montonazo”, dimensionó.

60 años que permiten saber cuándo una lluvia es excepcional
¿Qué diferencia existe entre saber cuánto llovió ayer y conocer cuánto llueve habitualmente durante una determinada época del año?
La diferencia está en la historia. Un registro individual permite establecer qué ocurrió en un momento determinado. Una serie construida durante décadas permite comparar ese dato y determinar si se encuentra dentro de los parámetros habituales o si, por el contrario, constituye una anomalía o un evento extremo.
“Un dato meteorológico aislado nos dice qué ocurrió un día determinado; una serie de 60 años nos permite saber si ese dato es normal, excepcional o incluso récord”, explicó Albarracín.
Desde su puesta en funcionamiento, la estación de Cerro Azul recopila información siguiendo normas de observación de la Organización Meteorológica Mundial.
En diálogo con Radio Up, la especialista destacó particularmente la continuidad del trabajo. “Son 60 años de datos diarios, continuos. La verdad que es sumamente importante tener esta base de datos”, sostuvo. Esa información permite comparar las condiciones actuales con las registradas décadas atrás y analizar sequías, excesos hídricos, heladas, olas de calor y variaciones en la distribución de las precipitaciones.

El récord diario: 247,5 milímetros en apenas 24 horas
El registro de agosto de 1972 corresponde al acumulado mensual. Pero la serie histórica permite identificar también otro episodio extraordinario y mucho más reciente. El 2 de mayo de 2024, Cerro Azul registró 247,5 milímetros de precipitación en una jornada.
Se trata de la mayor precipitación diaria registrada en Cerro Azul durante el período 1967-2025.
La diferencia es relevante: los 449,3 milímetros de 1972 corresponden a todo un mes, mientras que en mayo de 2024 más de la mitad de aquel volumen histórico cayó en solamente un día. “Ese tipo de afirmación solamente es posible porque hubo personas tomando, conservando y sistematizando los datos durante décadas”, remarcó Albarracín.
El episodio ocurrió durante El Niño 2023-2024, período en el que las lluvias contribuyeron inicialmente a recuperar arroyos, vertientes y reservas de agua que habían sufrido los efectos de años anteriores más secos. Pero abril y mayo de 2024 mostraron la otra cara de un período excesivamente húmedo: precipitaciones muy superiores a las habituales y eventos diarios que superaron los 100 milímetros, hasta alcanzar aquel máximo de 247,5 milímetros.

El Niño de 1997-1998 dejó más de 3.000 milímetros
Los 60 años de información también permiten poner bajo perspectiva el actual escenario de El Niño en Misiones. Para Cerro Azul, la precipitación media de las campañas comprendidas entre septiembre y agosto durante los 59 años completos entre 1967 y 2025 fue de aproximadamente 2.003 milímetros.
Cuando se observan campañas correspondientes a episodios de El Niño aparecen valores superiores. Durante El Niño 1991-1992 se acumularon 2.132,8 milímetros.
En 1997-1998, considerado por Albarracín como el episodio más intenso de El Niño registrado en Misiones dentro de los analizados, se alcanzaron 3.022,6 milímetros. Y durante 2015-2016 se registraron 2.562,6 milímetros. "El más fuerte de los Niños fue el del año 97-98. Fue el más intenso en Misiones”, explicó la especialista durante Arriba la radio.
Sin embargo, el mayor valor anual de toda la serie no corresponde a esos episodios: en 2014 la precipitación anual alcanzó los 3.034,6 milímetros, el máximo registrado por la Estación Agrometeorológica.
Los números que muestran los extremos de lluvia en Cerro Azul
Los registros permiten dimensionar algunos de los episodios más significativos:
- Agosto de 1972: 449,3 milímetros acumulados durante el mes.
- Agosto de 2026: 149,7 milímetros.
- 2 de mayo de 2024: 247,5 milímetros en una jornada, récord diario del período 1967-2025.
- El Niño 1991-1992: 2.132,8 milímetros durante la campaña.
- El Niño 1997-1998: 3.022,6 milímetros.
- El Niño 2015-2016: 2.562,6 milímetros.
- 2014: 3.034,6 milímetros anuales, máximo de la serie histórica.
- Promedio de las campañas 1967-2025: aproximadamente 2.003 milímetros.
Los antecedentes no permiten afirmar cuánto lloverá durante los próximos meses. Sí permiten conocer hasta dónde llegaron anteriormente las precipitaciones bajo determinadas condiciones climáticas. "Podemos saber esa cantidad de lluvia que puede precipitar en la provincia de Misiones y tomar recaudos, establecer medidas de prevención para minimizar todos los efectos negativos del aumento de las precipitaciones”, explicó Albarracín en Radio Up.
¿El sector productivo ya atravesó lo peor de El Niño?
En este punto, Albarracín sostuvo que los mayores efectos todavía no se manifestaron de manera generalizada sobre el sector agropecuario. “En realidad, el aumento de precipitaciones hasta ahora no fue tan intenso”, indicó.
La especialista explicó además que existe una marcada variabilidad en la distribución de las lluvias dentro de Misiones. En episodios recientes, mientras las zonas Sur y Centro tuvieron menores precipitaciones, el Norte provincial recibió acumulados superiores y también sufrió fenómenos meteorológicos severos.
“Las precipitaciones son muy variables en la provincia de Misiones”, señaló.
Por eso, al analizar hasta ahora las consecuencias para las actividades productivas, sostuvo: “Creo yo que todavía no hubo efectos negativos tan importantes en la parte agropecuaria, salvo por el tornado, obviamente”.
Mucha lluvia también puede convertirse en un problema
Para el campo, además, no alcanza con conocer cuántos milímetros pueden caer.
Importa cuándo llueve, durante cuánto tiempo, con qué intensidad, cuál es la reserva de agua disponible en el suelo y cuáles fueron las consecuencias productivas cuando anteriormente se presentaron escenarios similares. “Para el productor no interesa solamente saber cuánto va a llover, sino cuándo, con qué intensidad, cómo está la reserva de agua del suelo y qué ocurrió en situaciones similares del pasado”, explicó Albarracín.
Un período más húmedo puede resultar beneficioso después de una sequía porque permite recuperar reservas de agua, arroyos y vertientes.
Pero cuando las precipitaciones se vuelven excesivas aparecen otros riesgos: saturación de los suelos, anegamientos, erosión hídrica, lavado de nutrientes, dificultades para ingresar con maquinaria a los lotes y mayores problemas sanitarios en los cultivos.
Por eso, la información meteorológica se transforma en una herramienta de planificación productiva.
Heladas, evaporación y lluvias: qué consultan los productores
Las necesidades cambian según cada momento del año. Albarracín contó en Arriba la radio, por Radio Up, que actualmente reciben numerosas consultas relacionadas con los milímetros de precipitaciones y las heladas que pueden afectar a determinados cultivos. En invierno crece el interés por conocer la ocurrencia y la intensidad de las heladas, mientras que durante el verano aparecen consultas relacionadas con la evaporación y los sistemas de riego. “Esta estación es muy solicitada durante toda la época del año”, resumió.
También aclaró que las heladas durante agosto y septiembre, aunque pueden generar preocupación por sus consecuencias productivas, cuentan con antecedentes. “Tuvimos heladas en otros años anteriores en la época de agosto-septiembre. Es frecuente”, señaló.
Una vez más, son los registros históricos los que permiten establecer la diferencia entre una situación excepcional y otra que ya forma parte del comportamiento climático conocido de Misiones.
De las anotaciones manuales a sensores y estaciones automáticas
La forma de medir también cambió profundamente durante estas seis décadas. Cerro Azul continúa funcionando como estación meteorológica convencional, característica que permite mantener métodos estandarizados y preservar la homogeneidad de una serie histórica especialmente valiosa.
Actualmente se registran variables como temperatura del aire y del suelo, humedad, precipitaciones, viento, heliofanía y evaporación, además de realizarse el balance hídrico.
Durante los primeros años, gran parte del trabajo dependía directamente de los observadores, quienes debían efectuar lecturas en horarios determinados, reemplazar las fajas de los instrumentos registradores, anotar los valores y posteriormente realizar los cálculos.
Hoy ese trabajo se complementa con sensores electrónicos, estaciones meteorológicas automáticas y sistemas digitales. La red del INTA combina estaciones convencionales, automáticas y auxiliares, mientras herramientas como SIGA permiten centralizar, controlar, consultar y descargar información meteorológica actual e histórica. “La meteorología cambió muchísimo en estos 60 años, pero más que decir que lo viejo fue reemplazado por lo nuevo, yo remarcaría que las nuevas tecnologías complementaron y potenciaron la observación tradicional”, sostuvo Albarracín.
Las bases de datos permiten ahora calcular evapotranspiración y balances hídricos, estudiar anomalías, construir índices de sequía como el SPI, analizar extremos y tendencias estadísticas y comparar información proveniente de distintas estaciones de Misiones.
Las personas detrás de 60 años de datos
La tecnología, sin embargo, explica solamente una parte de esta historia. Para poder afirmar en 2026 que agosto de 1972 tuvo 449,3 milímetros, que el 2 de mayo de 2024 cayeron 247,5 milímetros en una jornada o que 2014 fue el año más lluvioso de la serie, alguien tuvo que medir, registrar, controlar y conservar esos datos.
Albarracín destacó especialmente ese trabajo. Hugo Galeano fue quien instaló la estación convencional principal en Cerro Azul. Posteriormente continuaron las tareas José Olinuk, Marta Farinola, Antonio Cardozo y Lucas Morel. Albarracín se incorporó al área hace aproximadamente dos años.
“Ellos en realidad hicieron el trabajo más importante”, expresó durante la entrevista. A esa historia se suman observadores de las estaciones termopluviométricas auxiliares y la colaboración de productores, cooperativas y empresas distribuidos en el territorio.
Una memoria climática para anticiparse
El verdadero valor de aquellos 449,3 milímetros de agosto de 1972 aparece entonces cuando el número deja de ser observado de manera aislada. Puede compararse con los 149,7 milímetros de agosto de 2026, con los 247,5 milímetros que cayeron solamente el 2 de mayo de 2024, con los más de 3.000 milímetros del intenso El Niño 1997-1998 o con los 3.034,6 milímetros que convirtieron a 2014 en el año con mayor precipitación de la serie.
Eso es lo que construyeron seis décadas de observaciones: una memoria climática de Misiones. Una memoria que no permite adivinar exactamente qué ocurrirá mañana, pero sí saber qué ocurrió cuando la provincia enfrentó condiciones semejantes.
Y en un escenario de creciente variabilidad climática, esa diferencia puede ser determinante para pasar de observar el tiempo a anticipar riesgos, planificar la producción y tomar decisiones basadas en información.



//



