La historia de Juliana, una joven de 22 años de Apóstoles, expone las dificultades cotidianas que atraviesan las personas con discapacidad auditiva cuando el sistema de salud no responde a tiempo. Diagnosticada desde la infancia con hipoacusia bilateral severa, hoy necesita con urgencia un audífono para continuar estudiando y desenvolverse con autonomía. Ante la falta de cobertura y los altos costos, su familia inició una campaña solidaria para reunir los fondos necesarios.
“Juliana nació con la audición limitada. Lo descubrimos a los 4 años cuando empezó a costarle hablar. Después de muchos estudios nos confirmaron la hipoacusia bilateral severa”, relató su madre, María Rosa, en diálogo con Radio Up.
Una infancia atravesada por tratamientos y esfuerzo
Desde el diagnóstico, la familia puso en marcha todo lo necesario para que Juliana pudiera desarrollarse. “Usó audífonos permanentes en los dos oídos. Fue a fonoaudióloga, psicopedagoga, psicóloga, maestra especial. Hicimos todo desde muy chica”, explicó.
Gracias a ese acompañamiento, Juliana logró completar la escuela primaria y secundaria, y hoy cursa una carrera terciaria en Apóstoles. “Ella tiene muchas ganas de estudiar, de trabajar, de salir adelante”, destacó su madre.

El problema: un audífono roto y sin obra social
La situación se volvió crítica cuando uno de los audífonos dejó de funcionar y la familia ya no contaba con obra social. “Su papá falleció y ahí quedó sin cobertura. Tiene Incluir Salud, pero el trámite es muy tedioso. Con mi otra hija llevo más de seis meses esperando y todavía no hay respuestas”, señaló María Rosa.
La familia está compuesta por dos hijas hipoacúsicas, lo que agrava aún más el panorama. “Juliana lo necesita más, porque no escucha los agudos. En eso es cero. Sin audífonos no puede interpretar lo que le dicen”, explicó.

Un costo inaccesible para una familia sola
El valor del dispositivo es uno de los principales obstáculos. “Un audífono como el que ella usa cuesta entre 900 mil y un millón de pesos”, detalló su madre. Se trata de equipos importados, con precios atados al dólar y variaciones constantes. “Por eso el valor cambia todo el tiempo. Para nosotros es imposible cubrirlo”, reconoció.
La familia vive sola, sostenida por pensiones mínimas. “Quedé viuda y me quedó una pensión. Ella también tiene una pensión, pero es mínima. No alcanza para cubrir lo básico, mucho menos un audífono”, explicó la mamá.
Rifas, trenzas y solidaridad
Frente a la urgencia, decidieron no quedarse de brazos cruzados. “Empezamos hace un mes o mes y medio. A ella se le ocurrió hacer rifas. Juliana hace trencitas y empezó con ese emprendimiento”, contó su madre.
Amigas, familiares y vecinos se fueron sumando con premios, sorteos y colaboraciones. “No queremos avasallar a nadie. Sabemos que la situación está difícil para todos, pero con un poquito de cada uno se puede llegar”, expresó.

“Sin audífono no puedo estudiar”
Juliana también tomó la palabra y explicó lo que significa para ella vivir sin el dispositivo. “Sin aparatos yo no puedo salir. Me acostumbré desde chica a usarlos. Ahora tengo el oído tapado con una curita, me lastima y me cuesta muchísimo”, relató.
La falta del audífono impacta directamente en su vida cotidiana y académica. “El mes que viene empieza la facu y lo necesito sí o sí”, afirmó. Actualmente estudia Analista Administrativo Contable, una carrera que espera terminar en un año.
Sueños, trabajo y ganas de salir adelante
Además de estudiar, Juliana busca generar ingresos con su emprendimiento. “Empecé a hacer trencitas. Aprendí mirando videos y con ayuda de mi hermana. A muchas chicas les gusta y de a poco se va sumando gente”, contó.
También relató experiencias laborales previas como niñera y empleada, aunque reconoció que la falta de audífonos limita el acceso al trabajo. “Me gusta aprender, me gusta hacer cosas. Quiero estudiar, trabajar, viajar”, expresó.
Discapacidad, discriminación y falta de inclusión
La madre de Juliana también habló de las barreras sociales que enfrentan sus hijas. “Hay mucha discriminación. En la escuela no, siempre la incluyeron, pero en otros ámbitos sí”, señaló.
Relató situaciones dolorosas en espacios educativos y laborales. “Cuando preguntan ‘¿qué?’ o ‘¿cómo?’ a veces reciben respuestas hirientes. Eso lastima y termina dejando a la persona de lado”, lamentó.

Un pedido a la comunidad
La campaña solidaria busca algo más que reunir dinero. “Queremos que la gente conozca la historia y sepa lo difícil que es para ellas encajar. La voluntad la tienen, las ganas también”, sostuvo su madre.
Juliana lo resumió con una frase simple y contundente: “Yo quiero estudiar, quiero trabajar, pero sin audífono no puedo”. La familia espera que la solidaridad de la comunidad permita que Juliana recupere la audición necesaria para seguir construyendo su futuro.
Datos para colaborar
- Alias: julianaarojassss
- CVU: 0000003100036651097443
- CUIL: 27-44950666-4
- Titular: Juliana Itati Rojas
- 📞 Contacto: 3758 511234



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