En el marco del 50° aniversario del último golpe de Estado en Argentina, el analista político Gustavo Córdoba analizó los resultados de un informe de la consultora Zuban Córdoba, que refleja un fuerte respaldo social a la democracia y a la memoria histórica, aunque también expone señales de preocupación sobre el funcionamiento actual del sistema y la construcción de la opinión pública.
Durante una entrevista radial, Córdoba sintetizó el escenario al señalar que “la sociedad argentina tiene muy internalizado el valor simbólico de la democracia”, junto con una mirada retrospectiva clara sobre la última dictadura, a la que definió como “una organización cuasi criminal, con violaciones sistemáticas de libertades y un plan económico desastroso”.
Consenso sobre la dictadura y la memoria
Según el estudio, el 68,6% de los encuestados respalda una mirada crítica sobre el período, mientras que el 57,1% lo caracteriza como una dictadura cívico-militar que llevó adelante un plan sistemático de desaparición de personas y violación de derechos humanos.
En la misma línea, la memoria continúa siendo un pilar central: un 57,4% considera “muy importante” mantener vivo el recuerdo de lo ocurrido, y un 16,2% lo califica como “algo importante”, lo que evidencia un consenso mayoritario en torno a la importancia de la memoria histórica.
Redes sociales, desinformación y jóvenes
Sin embargo, el informe también detecta nuevos focos de preocupación, especialmente vinculados al impacto de las redes sociales en la formación de la opinión pública.
Córdoba advirtió que la circulación de noticias falsas y el sesgo ideológico en los algoritmos generan climas de opinión basados en información distorsionada. “Hoy nadie tiene la capacidad de distinguir claramente qué es verdad y qué es mentira”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó una brecha generacional, con los menores de 35 años más expuestos a estos fenómenos. “Antes se construía una opinión a partir de múltiples medios; hoy los jóvenes ven una sola realidad condicionada por los algoritmos”, explicó.
Además, cuestionó que gran parte de la dirigencia política no logra comprender el impacto de estas herramientas en la dinámica social y política actual.
Evaluación de la democracia actual
Otro de los puntos centrales del estudio es la percepción sobre el funcionamiento del sistema democrático. Si bien la mayoría lo sigue considerando el mejor modelo, un 48% de los encuestados cree que su desempeño actual es inadecuado, frente a un 42% que lo evalúa de manera positiva.
Córdoba aclaró que este dato no implica un rechazo a la democracia, sino una crítica a su funcionamiento concreto, vinculada a factores como la falta de transparencia, la ausencia de debate público y las dificultades para acceder a la información estatal.
El análisis también muestra diferencias según sectores: los varones jóvenes, en particular votantes del oficialismo, tienden a valorar mejor el funcionamiento actual, mientras que mujeres y adultos mayores expresan mayores niveles de insatisfacción.
Economía y desgaste del gobierno
En la entrevista, Córdoba también vinculó el clima social con la situación económica y el desgaste del gobierno nacional. Señaló que el apoyo político en Argentina está fuertemente condicionado por el desempeño económico, especialmente por la evolución del poder adquisitivo.
“La reelección de un presidente es un plebiscito sobre la economía. Si no se recupera el ingreso, es muy difícil sostener el respaldo social”, afirmó.
En ese contexto, consideró que los episodios políticos recientes tienen impacto, pero no modifican por sí solos el humor social, que depende más del contexto general que de hechos aislados.
Un consenso vigente, pero con desafíos
Finalmente, Córdoba sostuvo que, de cara al 50° aniversario del golpe, el panorama muestra un consenso democrático aún sólido, que probablemente se exprese en las movilizaciones y actividades conmemorativas.
No obstante, advirtió que persisten desafíos importantes para la dirigencia política, especialmente en términos de representación, transparencia y reconstrucción de la confianza social.
“Hay un sector amplio que valora la democracia, pero que no se siente contenido por cómo está funcionando hoy”, concluyó.
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