Un sismo de magnitud 6,4 sacudió este lunes el occidente de Cuba y fue percibido en amplias zonas del país, incluida la capital, La Habana. El fenómeno tuvo su epicentro en las cercanías de la provincia de Pinar del Río, a unos 104 kilómetros de Mantua, y se produjo a una profundidad estimada de 10 kilómetros, de acuerdo con datos difundidos por el Servicio Geológico de Estados Unidos.
El movimiento sísmico provocó alarma entre la población y motivó la evacuación preventiva de diversos edificios, especialmente en zonas urbanas donde el temblor se sintió con mayor intensidad. Hasta el momento, las autoridades no informaron víctimas fatales ni heridos, mientras continúan las tareas de monitoreo para evaluar posibles daños.
El temblor se sintió con fuerza en La Habana

En la capital cubana, numerosos residentes reportaron haber percibido claramente el movimiento. Entre ellos, la economista Carmel Delgado relató los momentos posteriores al sismo.
“Al principio solo sentí mareo; no se me ocurrió que fuera un terremoto, nunca había experimentado algo así”, contó. Luego agregó: “Pero en cuanto nos dimos cuenta de lo que podía ser, salimos rápidamente”.
Periodistas y cronistas locales también describieron la situación vivida en edificios de gran altura, donde la oscilación fue particularmente notoria. En sectores como Nuevo Vedado, trabajadores y habitantes de inmuebles elevados señalaron que las estructuras se movieron en distintas direcciones, generando preocupación y obligando a evacuar temporalmente los espacios.
Pese a la magnitud del fenómeno, los reportes preliminares indican que no se registraron víctimas ni daños materiales significativos. Los equipos de emergencia permanecen desplegados en las zonas afectadas para verificar el estado de las infraestructuras y descartar riesgos posteriores.
Las autoridades cubanas mantienen el seguimiento de la situación mientras continúan recopilando información sobre el impacto total del evento.
México también registró actividad sísmica

De manera paralela, México reportó dos movimientos sísmicos de menor intensidad durante la jornada.
El primero ocurrió a las 10:05 horas y alcanzó una magnitud de 4,2, con epicentro a 14 kilómetros de Ticul, en el estado de Yucatán, y una profundidad de cinco kilómetros.
Horas más tarde, alrededor de la 1 de la tarde, se produjo un segundo temblor, también de magnitud 4,2, en el mar, a unos 11 kilómetros de las costas de Cancún, en Quintana Roo.
Este último movimiento generó desalojos preventivos en centros comerciales, edificios gubernamentales y otros espacios públicos del principal destino turístico mexicano.
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Habitantes del sur de Cancún reportaron leves vibraciones, movimiento de muebles y oscilaciones visibles en recipientes con agua. Como medida preventiva, personal de Protección Civil y fuerzas de seguridad desplegaron operativos para inspeccionar estructuras y garantizar la seguridad de la población.
Al igual que en Cuba, las autoridades mexicanas confirmaron un saldo blanco, sin personas lesionadas ni daños materiales relevantes.
Los eventos registrados durante la jornada se enmarcan en la dinámica geológica habitual del Caribe, una región caracterizada por la interacción de diversas placas tectónicas que generan movimientos sísmicos de distinta intensidad.
Mientras continúan las evaluaciones oficiales, los organismos especializados mantienen la vigilancia sobre la actividad sísmica para detectar posibles réplicas y actualizar la información sobre las consecuencias del fenómeno en ambos países.
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