En comunicación con La Última Rosca, programa transmitido por Radio Up, el concejal del PRO Aníbal Ramírez expuso la compleja situación que atraviesa el transporte urbano en Oberá, señalando que los problemas se arrastran desde hace tiempo.
“Lo que se viene reclamando desde hace muchísimo tiempo, desde el año pasado inclusive, tiene que ver con el incumplimiento del contrato que celebró el Ejecutivo Municipal con las empresas de colectivo”, sostuvo.
Sin transporte y sin respuesta: el reclamo que crece en Oberá
Entre los principales reclamos, Ramírez mencionó la reducción de frecuencias y la eliminación de recorridos, lo que impacta directamente en los barrios más alejados: “Tenemos dos frecuencias por la mañana y dos por la tarde, cuando en realidad necesitan por lo menos cuatro o cinco frecuencias”, explicó tras reunirse con vecinas de distintos sectores de la ciudad.
A esto se suma el estado de las unidades y la falta de condiciones adecuadas para personas con discapacidad: “Las unidades totalmente carecen de rampas especiales para la silla de ruedas o para las personas que se mueven con muletas”, denunció.

Otro punto crítico es la modificación de recorridos sin información previa a los usuarios: “Se han cambiado el circuito de las líneas sin informar a los usuarios”, afirmó, y advirtió que incluso la información oficial no coincide con la realidad: “Si entrás en las páginas de la empresa o de movilidad urbana, ves que continúa el circuito anterior con el que no están cumpliendo”.
En este contexto, apuntó directamente al rol del Ejecutivo municipal como órgano de control: “Es el Ejecutivo Municipal el que tiene que controlar el servicio urbano, porque es el órgano de control y es el que celebró el contrato con la empresa”.

Sin embargo, cuestionó la falta de respuestas institucionales: “No nos responden los pedidos de informes”, indicó, y agregó que tampoco obtuvieron contestaciones por parte de la empresa concesionaria. “Al no tener la información lamentablemente no se puede hacer absolutamente nada”.
El edil también puso en duda las declaraciones del intendente en la apertura de sesiones ordinarias: “Decía que el transporte urbano está funcionando de la mejor manera, cosa que no es así”, afirmó.
El impacto del deficiente servicio se refleja especialmente en trabajadores y estudiantes: “Salen a las 21, 22 o 23 horas y la última línea entra a los barrios a las 20 horas, ¿qué hacen? Tienen que caminar o recurrir a otros servicios”, describió.
Además, advirtió sobre posibles presiones en torno al conflicto: “Hay fuertes versiones como una forma de apriete a los usuarios… que si se le exige mucho se va a ir la empresa y vamos a quedar sin servicio”.
Finalmente, en relación a los trabajadores municipales, Ramírez señaló la necesidad de garantizar condiciones de seguridad adecuadas. “He visto obreros trabajando con martillos neumáticos y con sopladores sin ningún elemento de protección personal”, alertó, y subrayó la importancia de políticas de prevención: “Esto termina generando un costo altísimo para el contribuyente”.
La situación del transporte en Oberá continúa generando preocupación entre vecinos y usuarios, mientras crecen los reclamos por soluciones concretas y mayor control sobre el servicio.



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