En la antesala de las fiestas, cuando los preparativos familiares reavivan la pregunta sobre precios, oferta y tradición, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Afines de la República Argentina (Ciccra), repasó el presente del sector y las perspectivas para los próximos meses.
Repasó en La Última Rosca por Radio Up que “en los años 70 los argentinos consumíamos más de 60 kilos de carne vacuna, pero apenas 8 kilos de pollo”. El escenario actual es completamente distinto: el consumo de carne bovina ronda los 49 kilos por habitante al año, prácticamente idéntico al del pollo —48 kilos—, mientras que el cerdo pasó de ser casi exclusivo de embutidos a superar los 20 kilos per cápita. Para Schiariti, el cambio se explica por precios relativos, mejoras genéticas y mayor productividad en aves y porcinos: “Los hábitos de consumo cambiaron porque los precios relativos son más bajos respecto de la carne vacuna”, afirmó.
A su vez, explicó por qué la proteína animal en su conjunto creció: “En los años 70 consumíamos 70 o 75 kilos de proteína animal y hoy consumimos 120”.

Exportaciones: oportunidades, no récords
Consultado por el panorama externo, Schiariti descartó proyecciones optimistas desmedidas: “Como récord de exportación creo que no. Hay una buena oportunidad de que ingresen más dólares por la misma exportación”, agregó.
El factor clave, explicó, es la ampliación de la cuota de Estados Unidos: Argentina podrá vender hasta 80.000 toneladas con aranceles bajos, lo que volverá más rentable enviar cortes equivalentes a los que hoy se exportan a Europa bajo la cuota 481. “Vamos a vender la misma cantidad de carne preparada en feedlot a mejores precios”, sintetizó.
Menor oferta y aumentos estacionales
El dirigente también anticipó que la carne vacuna registrará un ajuste antes de fin de año. “Seguramente la carne va a aumentar en los próximos días”, adelantó, y estimó una suba de entre 8% y 10%. En su análisis influyen factores climáticos —sequías e inundaciones que afectaron la alimentación del rodeo— y también la dinámica productiva: “Hemos perdido en tres años alrededor del 3% del stock animal y en 2023 casi 500.000 terneros”.

A eso se suman cuestiones estacionales: hacia fin de año los corrales de engorde están más vacíos y la demanda aumenta por las fiestas. En un mercado que describió como “muy transparente”, con miles de productores, frigoríficos y carnicerías, la regla es simple: si hay menos oferta, el precio sube.
Una mesa más diversa
Schiariti subrayó que la aceptación del pollo en las ciudades también consolidó nuevos hábitos: “Cuando las diferencias de precios empezaron a distanciar, las familias empezaron a consumir más pollo… y los chicos se acostumbraron”. Las razones prácticas también influyen: cocinar pollo en un departamento resulta más sencillo que hacer un bife a la plancha.
De cara a las fiestas, sugirió que quienes puedan adelantar compras lo hagan: “Si pueden, compren ahora… sería una buena medida, sobre todo para cortes demandados”.

Sobre el cierre, volvió sobre otro punto que considera central: la percepción social hacia el campo. “La gente de las ciudades tiene la mala costumbre de abrir la heladera y no recordar que todo lo que hay adentro proviene del campo”, señaló. “Un productor necesita una 4x4 para llegar a su campo con estos tiempos de lluvia; no es un lujo, es una herramienta de trabajo”.
¿Habrá asado en las Fiestas?: carnicerías cierran el año con menos ventas y aumentos semanales https://t.co/9jJTlAzD2f
— Radio Up 95.5 (@radioup955) November 28, 2025



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