La expresión “farmear aura” se convirtió en una de las nuevas tendencias que circulan entre jóvenes y adolescentes. Surgida de la cultura gamer y popularizada a través de las redes sociales, la frase hace referencia a la idea de acumular carisma, prestigio o reconocimiento.
Pero detrás de una moda que puede parecer pasajera existe un fenómeno social más amplio. Así lo explicó el sociólogo y docente Germán Herrera, quien analizó en Radio UP cómo las nuevas tecnologías están modificando las formas de socialización y construcción de identidad de las generaciones más jóvenes.
De los videojuegos a la vida cotidiana
Herrera explicó que el término surge del inglés: “farm” significa cultivar o acumular y, combinado con “aura”, que refiere al carisma, permite entender la expresión como una forma de acumular prestigio o reconocimiento.
El concepto nació en el ámbito de los videojuegos, pero rápidamente pasó a las redes sociales y luego a los espacios cotidianos de los jóvenes.
Para el sociólogo, esto debe analizarse dentro de un cambio más profundo: la comunidad digital fue ganando terreno frente a los espacios tradicionales de socialización, como la familia, la escuela, los clubes, el barrio y otras instituciones comunitarias.
“Cada vez es más común que veamos chicos más chiquitos, de dos, tres años, con acceso al celular”, señaló Herrera.
El especialista advirtió que esos dispositivos ya no son utilizados solamente para jugar, sino también para consumir redes sociales y contenidos que transmiten mensajes y determinadas formas de interpretar el mundo.
La cultura de la inmediatez
Uno de los puntos centrales del análisis de Herrera fue el impacto de las plataformas de videos cortos como TikTok e Instagram.
El sociólogo definió esta dinámica como “una cultura de la inmediatez”, en la que los contenidos aparecen y desaparecen rápidamente.
“Todo es reemplazable, todo es líquido en el sentido de que pasa muy rápido”, sostuvo.
Según explicó, una persona puede pasar horas viendo fragmentos de pocos segundos en los que se mezclan noticias internacionales, deportes, fenómenos climáticos, memes y tendencias como “farmear aura”.
Para Herrera, esta forma de consumir información genera un bombardeo permanente de contenidos que puede fragmentar la capacidad de entendimiento y comprensión.
El impacto, además, no se limita a los adolescentes. “Nosotros estamos cada vez más acostumbrados al uso de las redes sociales, de la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías”, señaló.
Redes, frustración y ansiedad
Herrera también puso el foco en los mensajes que circulan en las redes vinculados con promesas de éxito rápido e individual.
Como ejemplos mencionó las apuestas online, la monetización de la imagen y otras formas de obtener ingresos a través de las plataformas.
El problema, según explicó, no está en querer progresar, sino en que se transmita sistemáticamente la idea de que existen caminos fáciles para alcanzar el éxito, sin esfuerzo y sin atravesar procesos.
“Cuando eso no ocurre en términos individuales, sobreviene la frustración”, afirmó.
El sociólogo vinculó esa situación con los niveles de ansiedad que atraviesan muchos jóvenes y con una creciente fragmentación de los vínculos sociales.
A su vez, planteó que la problemática debe entenderse de manera amplia, porque la salud mental de los jóvenes está atravesada por múltiples factores y no puede explicarse únicamente por el uso de las redes.
El lado positivo de “farmear aura”
Sin embargo, Herrera aclaró que el fenómeno no debe ser observado exclusivamente desde una perspectiva negativa.
La tendencia también puede generar encuentros presenciales y recuperación de espacios públicos, especialmente cuando los jóvenes se reúnen para participar de estas actividades.
“Hay pibes y pibas que se juntan en una plaza, que conversan, que establecen reglas y normas para realizar una competencia”, destacó.
Para el sociólogo, esa actividad puede convertirse en una excusa para que los jóvenes hablen de otros temas y compartan sus experiencias.
“Hablan de otras cosas, de sus problemas, de sus situaciones particulares, familiares”, explicó.
En este punto, Herrera consideró que existe un aspecto positivo que merece ser observado: una tendencia nacida en el mundo digital puede terminar generando vínculos en el mundo presencial.
Además, recordó que la actual generación de jóvenes atravesó la pandemia, un período marcado por el aislamiento y una mayor dependencia de los espacios digitales.
El rol de las familias
Ante la preocupación de los adultos por las nuevas modas, Herrera sostuvo que el foco no debería estar únicamente en si un adolescente “farmea aura” o participa de otra tendencia.
“Lo que creo que es para preocuparse es que perdamos el contacto”, señaló.
El especialista remarcó la importancia de que las familias mantengan espacios de diálogo y acompañamiento, especialmente durante las etapas de construcción de identidad.
En ese sentido, llamó a los adultos a evitar la descalificación y el enojo frente a las nuevas expresiones juveniles.
“Tratar de entender nosotros desde nuestro lugar sin enojarnos, sin descalificar, sino más bien acompañando y escuchando y vinculándonos”, sostuvo.
Para Herrera, el desafío consiste en evitar que las plataformas digitales ocupen completamente el lugar de los espacios tradicionales de socialización.
“Tenemos que priorizar el vínculo comunitario, el vínculo social, el vínculo humano”, remarcó.
Así, “farmear aura” puede ser mucho más que una moda pasajera: también funciona como una ventana para observar cómo las nuevas generaciones construyen reconocimiento, identidad y vínculos en una sociedad atravesada cada vez más por las redes sociales.



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