Las facturas de energía eléctrica comenzaron a llegar con incrementos que generan fuerte impacto en los hogares de Misiones, en un contexto atravesado por la quita de subsidios nacionales. En una entrevista concedida a Radio Up, Ángel Kuzuka, presidente de la Federación de Cooperativas Eléctricas de Misiones (FECEM), explicó que el fenómeno no responde a un aumento tarifario directo, sino a una reducción en los niveles de subsidio dispuestos por el Estado nacional, lo que modifica sustancialmente el costo final para los usuarios.
De 550 a 150 kW: el cambio que impacta en las boletas
Según detalló el dirigente, la medida surge de una resolución del área de Energía de la Nación, que ya había comenzado a implementarse en diciembre pasado, pero que ahora se hace visible con mayor crudeza en las boletas. Durante los meses de verano —enero y febrero— se había logrado sostener un esquema excepcional de hasta 550 kW subsidiados, atendiendo a las altas temperaturas y el consecuente consumo energético. Sin embargo, con el cambio de período, el límite cayó abruptamente a 150 kW subsidiados en los meses intermedios, lo que genera un salto significativo en el monto a pagar.
En ese sentido, Kuzuka fue claro: “Cuando un usuario consumía entre 500 y 600 kW, antes tenía gran parte de ese consumo con tarifa subsidiada. Hoy, solo 150 kW mantienen ese beneficio y el resto pasa a tarifa plena”. Esto implica que mientras el kilovatio subsidiado ronda los 82 a 85 pesos, el excedente puede ubicarse entre 220 y 230 pesos, provocando un impacto directo en el bolsillo.

“No es responsabilidad de las cooperativas”
El titular de FECEM insistió en un punto clave para evitar confusiones: “Esto no es responsabilidad ni de la empresa provincial ni de las cooperativas. Los subsidios son nacionales, y es el Estado el que define quién los recibe y en qué cantidad”. En esa línea, remarcó que las distribuidoras locales solo aplican los cuadros tarifarios definidos a nivel central.
Un esquema escalonado durante todo el año
La situación, lejos de ser transitoria, forma parte de un esquema escalonado previsto para todo el año. De acuerdo a lo explicado, tras los meses actuales con 150 kW subsidiados, el invierno traerá un alivio parcial con un tope de 350 kW, para luego volver a descender en los períodos intermedios y aumentar nuevamente en verano.
Esta lógica estacional, sin embargo, genera cuestionamientos en provincias como Misiones, donde las altas temperaturas se extienden durante gran parte del año, manteniendo elevado el consumo energético incluso fuera del verano.
Frente a este escenario, desde FECEM ya elevaron pedidos formales a la Secretaría de Energía de la Nación, solicitando una revisión de los topes. “El consumo promedio en nuestra provincia ronda los 300 kW, por lo que pedimos que el subsidio no baje de ese nivel. Pasar de 550 a 150 genera un impacto demasiado brusco”, explicó Kuzuka, quien confirmó que hasta el momento no obtuvieron respuestas oficiales.

Aumenta la morosidad y crecen los cortes
En paralelo, comienza a evidenciarse otro efecto colateral: el crecimiento de la morosidad en el pago del servicio eléctrico. Según datos aportados por el dirigente, la situación se agrava mes a mes. En la Cooperativa de Electricidad de Leandro N. Alem, por ejemplo, los cortes por falta de pago se duplicaron en los últimos seis meses y continúan en aumento.
“Pasamos de 30 cortes mensuales a 60, y este mes llegamos a 90”, precisó, graficando la magnitud del problema.
La combinación entre ingresos estancados y costos en alza configura un escenario complejo. “Ya estamos cerca de que la gente tenga que elegir qué pagar. La luz es un servicio esencial, por lo que probablemente se resignen otros consumos”, advirtió.
A esto se suman otros factores como el aumento del combustible, los costos operativos de las cooperativas y la presión inflacionaria sobre los salarios, lo que tensiona aún más la economía doméstica.
Estrategias de contención y límites del sistema
Desde las entidades prestadoras aseguran que intentan contener la situación mediante planes de financiación y refinanciación de deuda, aunque reconocen que el margen es cada vez más limitado. “Buscamos todas las alternativas para que el socio mantenga el servicio, pero la realidad es que también estamos en una situación difícil”, sostuvo Kuzuka.
En cuanto a la percepción social, el presidente de FECEM consideró que no hay desinformación, sino una toma de conciencia progresiva. “Se informó desde diciembre, pero hasta que la factura no llega, no se dimensiona. Ahora la gente empieza a ver el impacto real”, señaló.
El panorama abre interrogantes hacia adelante. Con una estructura de subsidios en revisión y consumos que no se ajustan fácilmente —especialmente en regiones de clima cálido—, la discusión sobre la equidad en la segmentación energética vuelve a cobrar centralidad. Mientras tanto, en los hogares misioneros crece la preocupación y se instalan debates cotidianos sobre prioridades básicas: pagar servicios, comprar alimentos o sostener el nivel de vida.
Recaudación en Misiones: ATM confirmó que cae en términos reales al ritmo de la inflaciónhttps://t.co/16wFJabrFk pic.twitter.com/HUFGhSwzdJ
— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 30, 2026



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