Eugenio Alberto Marí Thomsen, subsecretario de Reformas Estructurales del Ministerio de Desregulación, visitó Misiones y mantuvo una reunión con el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), donde presentó una propuesta para reordenar y actualizar las resoluciones del organismo, con el objetivo de reducir burocracia y costos para toda la cadena yerbatera.
“Nos reunimos con el director del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Llevamos una propuesta que se trabajó con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y también con el Ministerio de Desregulación, enfocada en un reordenamiento normativo de básicamente todas las resoluciones que tiene el Instituto de la Yerba Mate”, explicó Marí.
Según detalló, la iniciativa apunta principalmente a eliminar burocracia y modernizar procesos que se fueron acumulando durante las décadas de funcionamiento del organismo.

“Apuntando básicamente eliminar burocracia y modernizar algunos procesos, teniendo en cuenta que el Instituto ya lleva varias décadas en funcionamiento y acumula ciertos procesos, registros, obligaciones de informar que tienen los productores, los secaderos y demás”, señaló.
En ese sentido, explicó que también se busca adaptar la normativa a los cambios tecnológicos y a las modificaciones implementadas en otros organismos de control.
“A la luz de ciertos procesos y tecnologías que se han ido actualizando y también procesos que actualizó, por ejemplo, el Senasa, el Instituto de Alimentos, que ahora también ha sido incorporado al Senasa para unificar todo lo que es fiscalización y control de alimentos. Entonces, bueno, en ese marco de modernización, apuntar a actualizar la normativa del INYM y reducir burocracia y aliviar costos sobre toda la cadena, que me parece que es un poquito el objetivo que tenemos todos”, sostuvo.
“Básicamente ayudará a que trabajar en la producción en la Argentina sea cada vez más fácil”, agregó.
La posibilidad de un estampillado digital

Uno de los temas abordados durante la reunión fue el sistema de estampillado. Marí explicó que desde el directorio del INYM surgió la posibilidad de avanzar hacia una digitalización del estampillado, aunque aclaró que se trata de una decisión que corresponde al propio organismo.
“Sobre el estampillado se habló. El directorio ha planteado una posibilidad que creo que es interesante que se ha visto en otros sectores, es empezar a pensar en una digitalización del estampillado”, indicó.
“Fue una charla informal, la realidad es que eso es un procedimiento que lo tiene que revisar el propio instituto”, aclaró.
Desde el Ministerio de Desregulación, sostuvo que existe una postura favorable a modernizar ese mecanismo. “Obviamente nosotros desde la regulación consideramos que sería bueno que eso ocurra, si la realidad es que el estampillado físico y estando en 2026 sería lógico pensar en un estampillado digital”, afirmó.
De todos modos, remarcó que la decisión final está en manos del INYM: “Bueno, eso es algo interno del instituto. Nosotros desde el Gobierno Nacional llevamos una propuesta que involucra modificar ciertas resoluciones del INYM, pero eso es potestad del directorio, analizar la propuesta”.
“Tomarán los cambios que ellos les parezcan adecuados y luego, a través de una resolución del propio INYM, actualizarán lo que ellos consideren”, agregó.
El balance de la desregulación

Al analizar el impacto de las medidas implementadas por el Gobierno nacional, Marí consideró que el balance es positivo, aunque sostuvo que todavía queda trabajo por realizar.
“El balance, obviamente, es prematuro, pero se ha hecho una cantidad de trabajo que, a nuestro entender, venía pendiente, venía siendo relegado y que justamente fue en detrimento del desarrollo de cadenas productivas en Argentina”, afirmó.
El funcionario enumeró entre los objetivos la eliminación de registros, obligaciones y trámites que considera innecesarios.
“Nos referimos a eliminar registros inútiles, a eliminar obligaciones, a eliminar papelerío ineficiente que cargaba sobre las empresas, sobre los productores”, explicó.
“Estamos hablando de 17.000 desregulaciones. Entonces, hay una cantidad de ejemplos que incluyen cadenas entre alimentos, pero también cuestiones de los puertos, cuestiones de la logística”, añadió.
Para Marí, estas medidas apuntan a reducir los costos que enfrentan los sectores productivos. “Todo eso es en favor de bajar costos, el famoso costo argentino, que nos frena el desarrollo y que nos frena muchas veces el aprovechar oportunidades”, sostuvo.
Al mismo tiempo, reconoció que todavía queda una agenda pendiente y que deberán involucrarse los distintos niveles del Estado.
“Obviamente queda un trabajo enorme hacia adelante, tanto del Gobierno Nacional como también de las provincias y municipios, que no podemos ignorar que en un país federal tenemos que todos los niveles de gobierno empezar a tirar para ese lado de bajar la burocracia y bajar los costos”, señaló.
Pese a eso, afirmó: “De vuelta, yo creo que el balance es positivo y creo que empieza a generarse una demanda de los propios sectores productivos de profundizar un poquito esta agenda para sacarse encima de vuelta este papelerío, esta burocracia inútil que va frenando oportunidad”.
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Más desregulación y menos trámites
Consultado sobre si la próxima etapa estará enfocada en ordenar lo realizado o en avanzar con nuevas desregulaciones, Marí planteó que ambas cuestiones pueden complementarse.
“El ordenamiento tiene un componente de desregulación”, sostuvo.
Como ejemplo, mencionó la existencia de tres registros vinculados al INYM. “Hoy el Instituto de Yerba Mate maneja tres registros simultáneos. Entonces, una de las cosas que nosotros propusimos hoy es, tengamos un registro único”, explicó.
“En lugar de tener tres registros en simultáneo, tengamos un registro único. No tripliquemos las cosas. No tripliquemos la burocracia, tripliquemos las estructuras, tripliquemos los sistemas, tripliquemos los costos. Tengamos uno”, afirmó.
También planteó la posibilidad de interoperar los sistemas estatales para evitar que productores e industrias deban presentar la misma información ante distintos organismos.
“Hoy los productores o las industrias, según corresponda, tienen obligaciones de, por ejemplo, estar registrados ante el Senasa. Entonces, bueno, si hay una obligación de estar registrado con el Senasa y al mismo tiempo hay otra obligación de estar registrado con el INYM, ¿no conviene interoperar los sistemas y que entonces los productores y las industrias se registren una sola vez y luego el Estado internamente se comparta la información?”, preguntó.
“Bueno, esas cosas son un poquito las que nosotros vemos que se abren oportunidades de facilitarle la vida a los productores”, agregó.
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