En Argentina, siete de cada diez embarazos en la adolescencia son no intencionales, un dato que refleja la necesidad de fortalecer la prevención, el acceso a información y el acompañamiento de las familias, las escuelas y la comunidad.
Así lo afirmó Nayla Prokopio, asistente del Programa de Juventudes del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), durante una entrevista en el programa "Arriba la radio", por Radio Up.
La especialista explicó que, detrás de muchos embarazos adolescentes, existen múltiples factores, entre ellos la falta de información oportuna, dificultades para dialogar sobre sexualidad y, en numerosos casos, situaciones de violencia o abuso.
"La realidad es que siete de cada diez embarazos en la adolescencia son no intencionales. Eso nos marca que todavía existen brechas importantes en el acceso a la información y también situaciones de violencia que atraviesan a muchos adolescentes", sostuvo.

La campaña "Decilo como puedas" en Argentina
Prokopio recordó que el UNFPA viene desarrollando desde hace varios años distintas iniciativas para mejorar la comunicación entre adolescentes y adultos responsables.
En ese marco impulsan la campaña "Decilo como puedas", cuyo objetivo principal es derribar el miedo a hablar sobre sexualidad, vínculos, consentimiento y cuidados.
"La invitación es simple: cualquier momento cotidiano puede ser una oportunidad para empezar una conversación. No hace falta esperar el momento perfecto", explicó.
Según indicó, muchas familias postergan esas charlas creyendo que encontrarán una ocasión ideal, pero mientras tanto los adolescentes atraviesan experiencias, dudas y conflictos sin contar con el acompañamiento necesario.
"Cualquier excusa sirve: estar tomando mate, caminando, arreglando un auto o compartiendo una actividad. Lo importante es generar la conversación."
Los adolescentes piden ser escuchados
Uno de los aspectos que más destacó la representante del organismo internacional es que, pese al enorme acceso a información que brinda Internet, las nuevas generaciones manifiestan sentirse solas.
"Vivimos en una época con muchísimas pantallas y mucha información, pero nada reemplaza una conversación con una persona adulta de confianza."
Incluso reveló una situación que se repite en numerosos talleres realizados por el organismo.
"Muchos adolescentes nos dicen: 'Es la primera vez que alguien me pregunta cómo estoy'."
Para Prokopio, esa frase resume uno de los principales desafíos actuales: reconstruir el vínculo entre adultos y adolescentes.
"Muchas veces pensamos que porque son jóvenes están bien o que sus problemas son cosas de chicos, pero necesitan que alguien los escuche, los acompañe y les pregunte qué les pasa."
El mejor momento para hablar es hoy
Consultada sobre cuál es la edad adecuada para comenzar a conversar sobre sexualidad, Prokopio fue contundente. "El momento perfecto es todos los días."
Explicó que las conversaciones deben adaptarse a la edad y al nivel madurativo de cada niño o adolescente, respondiendo siempre a las preguntas que van apareciendo naturalmente.
"No se trata de dar una clase ni de llenar de información, sino de construir una conversación."
También recomendó que, antes de responder una inquietud, los adultos pregunten qué sabe el niño o adolescente sobre el tema y qué motivó su consulta.

Hablar no incentiva las relaciones sexuales
La especialista desmintió una de las creencias más frecuentes entre muchos padres.
"A veces se piensa erróneamente que hablar sobre sexualidad va a incentivar determinadas prácticas. Todos los estudios muestran exactamente lo contrario."
Según explicó, cuando los adolescentes reciben información completa, basada en evidencia y adecuada para su edad, pueden tomar decisiones más libres y responsables.
"Cuanta más información tengan, mayores posibilidades tendrán de postergar decisiones, cuidar sus tiempos y evitar exponerse a situaciones de riesgo."
Embarazos, violencia y consentimiento
Durante la entrevista también fue consultada sobre la relación entre embarazo adolescente e interrupción voluntaria del embarazo.
Si bien aclaró que no dispone de estadísticas que vinculen ambos indicadores, insistió en que el eje debe estar puesto en la prevención.
"La prioridad es que las adolescencias tengan información sobre cómo cuidarse, sobre consentimiento, sobre vínculos saludables y sobre cómo pedir ayuda cuando atraviesan situaciones de violencia o coerción."
Recordó además que existen adolescentes que inician relaciones sexuales de manera voluntaria, pero también otros casos atravesados por abusos y violencia sexual, donde resulta indispensable que puedan identificar esas situaciones y buscar ayuda a tiempo.
El rol clave de las escuelas
Prokopio destacó que las instituciones educativas cumplen un papel fundamental en la prevención de embarazos no intencionales.
"Las escuelas están todos los días con los adolescentes. Son el lugar donde muchas veces aparecen las dudas, las preguntas y también las primeras señales de que algo está pasando."
Consideró que los establecimientos educativos deben brindar contenidos vinculados a la educación sexual, los cuidados, los vínculos y la prevención de las violencias.
"La escuela puede acompañar, escuchar y ofrecer herramientas para que los adolescentes tomen decisiones informadas durante una etapa clave de sus vidas."
Una responsabilidad compartida
Finalmente, la integrante del Fondo de Población de Naciones Unidas remarcó que prevenir el embarazo adolescente no depende únicamente del sistema educativo o de las políticas públicas.
También requiere familias presentes, adultos disponibles para escuchar y espacios donde las adolescencias puedan expresar sus dudas sin miedo a ser juzgadas.
"Lo importante es que los adolescentes sepan que tienen una persona adulta de confianza con quien pueden hablar, preguntar y buscar respuestas juntos."



//



