El fenómeno El Niño continuará durante los próximos meses y podría alcanzar una intensidad “muy fuerte”, según las proyecciones de organismos meteorológicos internacionales, mientras que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estima una probabilidad del 100% de continuidad durante la primavera. En Argentina, especialistas advierten que esta situación puede favorecer precipitaciones abundantes, inundaciones, anegamientos y crecidas de los grandes ríos, especialmente en el Litoral, como consecuencia de las alteraciones que el fenómeno produce sobre los patrones de circulación atmosférica.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipó un fortalecimiento de El Niño, mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó que sus efectos podrían dejar hasta 16 millones de personas en América Latina en situación de inseguridad alimentaria.
En este contexto, Carla Gulizia, presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, explicó a Noticias Argentinas cuáles podrían ser los principales efectos del fenómeno en el territorio nacional y remarcó la necesidad de mejorar los mecanismos de prevención.
“Los eventos extremos cada vez son más frecuentes y más intensos”, señaló la especialista al referirse al escenario actual y a la influencia adicional que genera el cambio climático.
Gulizia explicó que El Niño forma parte del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un patrón natural asociado con las variaciones de temperatura del océano Pacífico ecuatorial. El fenómeno presenta una fase fría, denominada La Niña; una fase neutral; y una fase cálida, conocida como El Niño.
Durante El Niño, el Pacífico ecuatorial registra temperaturas superiores a las habituales, lo que genera interacciones con la atmósfera y modifica los patrones de circulación a escala global. Estas alteraciones pueden provocar más precipitaciones en algunas regiones y condiciones más secas en otras.
“En condiciones más húmedas, como ocurre en nuestro caso con el fenómeno El Niño, también tenemos riesgo de inundaciones y de crecidas de los grandes ríos”, explicó Gulizia.
En Argentina, el Litoral es una de las regiones con mayor exposición, debido a su ubicación dentro de la cuenca del Plata. El escenario también genera preocupación por la evolución de los ríos Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú, que integran el sistema hídrico de la región.
La especialista también señaló que pueden registrarse efectos en el centro y norte del país, aunque con señales menos marcadas que en el Litoral. En la Pampa Húmeda, las lluvias intensas podrían provocar anegamientos con consecuencias sobre la actividad agropecuaria.
En Cuyo, el comportamiento es diferente. Las condiciones asociadas a El Niño pueden favorecer mayores nevadas en los Andes centrales durante el invierno, lo que posteriormente puede traducirse en mayores caudales durante el verano, debido al aporte de agua generado por las precipitaciones cordilleranas.
La meteoróloga destacó además los avances registrados en los últimos años para anticipar el comportamiento del fenómeno. Entre ellos mencionó el desarrollo de modelos numéricos de mayor resolución, capaces de representar con mayor precisión las interacciones entre el océano y la atmósfera.
También remarcó que actualmente existe un mayor conocimiento sobre la diversidad de los episodios de El Niño, ya que no todos presentan las mismas características ni generan los mismos impactos.
Sin embargo, Gulizia sostuvo que el desafío no se limita a mejorar los pronósticos. También consideró necesario fortalecer el sistema que permite transformar esa información en acciones concretas ante situaciones de riesgo.
“El primero tiene que ver con la información que se les brinda a los tomadores de decisión, a las defensas civiles y con cómo se maneja integralmente toda la comunicación”, explicó.
En ese sentido, destacó la importancia de que las alertas emitidas por los organismos oficiales lleguen de manera coordinada a las autoridades y comunidades que pueden verse afectadas.
“El sistema de alerta temprana es fundamental”, afirmó Gulizia, quien planteó la necesidad de fortalecer los recursos humanos, la infraestructura, la tecnología y la coordinación entre las instituciones.
La combinación de un posible El Niño de fuerte intensidad con un contexto de mayor frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos asociados al cambio climático plantea un escenario que requiere anticipación, especialmente en las zonas expuestas a lluvias intensas, inundaciones y crecidas de los principales ríos del país.



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