El circuito Garganta del Diablo de las Cataratas del Iguazú dejará de estar operativo a partir del 3 de agosto, cuando comenzará un complejo operativo para desmontar las pasarelas y ponerlas a resguardo ante la posibilidad de fuertes crecidas del río Iguazú durante los próximos meses.
Pero la principal incógnita todavía no tiene respuesta: ¿hasta cuándo permanecerá cerrado el circuito?
Leopoldo Lucas, presidente del ITUREM Iguazú, explicó en el programa Arriba la radio, por Radio Up, que existe un cronograma preciso para retirar y posteriormente reinstalar la infraestructura, aunque no puede determinarse cuánto durará la etapa intermedia, condicionada por la evolución del fenómeno de El Niño. “Lo que tenemos asegurado es que son 40 días para desarmar y 60 para volver a armar. Lo que no sabemos es ese intermedio”, sintetizó.

Por qué se desmontarán las pasarelas antes de que lleguen las lluvias
La decisión no responde a una crecida actual del río sino a una estrategia preventiva construida a partir de pronósticos climáticos que anticipan importantes precipitaciones desde mediados de septiembre.
Lucas señaló que el trabajo viene siendo coordinado por el Parque Nacional Iguazú y la empresa concesionaria Iguazú Argentina, con participación de la Provincia, el sector turístico y el intercambio de información con Brasil.
Según explicó, los análisis disponibles advierten sobre una corriente cálida de fuerte intensidad en el Pacífico asociada a El Niño. Algunos pronósticos, indicó, incluso hablan de un “super Niño”.
Para Misiones, una de las principales consecuencias esperadas es un período de lluvias y tormentas intensas. El punto crítico se encuentra aguas arriba. Las precipitaciones que se produzcan principalmente en el sur de Brasil alimentan al río Iguazú y pueden provocar incrementos importantes de su caudal antes de llegar a Cataratas.
“Entendiendo que desarmar todo este sistema de pasarelas lleva entre 30 y 40 días”, explicó Lucas, se decidió anticipar el operativo para que, cuando eventualmente se produzcan las crecientes, la infraestructura ya se encuentre resguardada.

El antecedente de 2023 que busca evitar Iguazú
La prevención tiene detrás una experiencia concreta. Lucas recordó lo sucedido en 2023, cuando una fuerte crecida se llevó aproximadamente el 75% de las pasarelas.
La reconstrucción posterior implicó costos económicos, tiempos de trabajo y una prolongada afectación de uno de los principales atractivos turísticos de Cataratas.
El nuevo protocolo intenta evitar que ese escenario vuelva a repetirse. Por eso, aunque las grandes lluvias no están previstas para comienzos de agosto, el desarme debe comenzar anticipadamente. “Cuando llegue esa fecha, ese momento, ya las pasarelas van a estar resguardadas en un espacio dentro del Parque Nacional Iguazú para que no suceda lo que ha pasado en el año 2023”, sostuvo.
¿Cuándo volverá a abrir Garganta del Diablo?
Es la pregunta más difícil de responder. El operativo contempla diferentes etapas. La primera será el desmontaje, estimado en aproximadamente 40 días. Luego llegará un período de espera sujeto exclusivamente al comportamiento del clima.
Lucas explicó que todavía resulta imposible determinar si las lluvias intensas vinculadas al fenómeno se extenderán durante uno, tres o incluso seis meses. Una vez que los especialistas indiquen que el fenómeno terminó y existan condiciones de seguridad, comenzará la etapa de reinstalación de las pasarelas.
Ese proceso requerirá alrededor de 60 días adicionales. Por eso no existe actualmente una fecha cierta para la reapertura de Garganta del Diablo.

El sector privado admite que habrá impacto económico
La decisión también encendió una preocupación dentro de la actividad turística.
Hoteles, agencias, gastronomía, comercios, transportistas, guías y prestadores dependen directa o indirectamente del movimiento que genera Cataratas, y Garganta del Diablo constituye uno de los principales atractivos del destino.
Lucas confirmó que hubo reuniones con representantes privados para explicar el procedimiento y preparar una estrategia conjunta. “El sector está preparado, sabe que evidentemente algún tipo de impacto puede haber, sobre todo en el movimiento económico. Sin duda, siempre impacta”, reconoció.
Pero advirtió que las consecuencias no se limitan a los números de las empresas. “Uno piensa siempre en lo económico, por supuesto, pero a raíz de eso también en lo social, en lo que tiene que ver con el trabajo de toda la gente que vive en Iguazú, en Misiones y en las Tres Fronteras”, planteó.
La estrategia: evitar que se instale la idea de que Cataratas estará cerrada
Uno de los principales desafíos será comunicacional. Desde el sector turístico buscan evitar que la suspensión de Garganta del Diablo se interprete como un cierre general de Cataratas. “El Parque Nacional Iguazú no cierra”, remarcó Lucas.
El presidente del ITUREM aseguró que no existe ninguna previsión de cierre integral y que el área protegida continuará funcionando durante todo el año.
Permanecerán disponibles el Circuito Superior, Circuito Inferior, Sendero Macuco, Sendero Verde, servicios gastronómicos, propuestas náuticas y otros atractivos, además del funcionamiento del Tren Ecológico en los sectores habilitados.
Lucas utilizó una comparación para dimensionar la oferta que continuará disponible: Cataratas posee alrededor de 275 saltos y la indisponibilidad del circuito Garganta afectará directamente el acceso a apenas una parte de ellos. “Cinco no van a estar disponibles; vamos a tener 270 todavía disponibles para que toda la gente pueda disfrutar”, afirmó.

Las crecidas también modifican la experiencia de Cataratas
El ITUREM buscará además transformar una potencial dificultad en una nueva narrativa turística. Lucas señaló que visitar Cataratas durante períodos de alto caudal permite observar un paisaje completamente diferente. “Cambia el color, cambian los sonidos, cambia ese volumen de agua que convierte a las Cataratas en algo maravilloso”, describió.
La estrategia promocional apuntará entonces a mostrar que, pese a la suspensión de Garganta del Diablo, el destino continuará ofreciendo experiencias dentro del Parque Nacional, en Puerto Iguazú, en distintos puntos de Misiones y en la región de las Tres Fronteras.
Seguridad y protocolos en los paseos náuticos
Durante la entrevista, Lucas también se refirió a la preocupación generada después de un reciente episodio ocurrido del lado brasileño relacionado con paseos en gomones.
El titular del ITUREM sostuvo que el impacto se produjo principalmente en términos comunicacionales, debido a que muchos visitantes observan Cataratas como un único destino sin diferenciar inicialmente las operaciones de Argentina y Brasil.
En ese contexto, defendió los procedimientos aplicados del lado argentino. “En nuestras Cataratas del Iguazú es impecable el trabajo que se hace”, aseguró.
Según Lucas, existen múltiples actores involucrados en la evaluación previa a la salida de las excursiones y destacó el historial de seguridad de los servicios que funcionan dentro del Parque Nacional Iguazú.
La prioridad para los próximos meses será, de esta manera, doble: proteger anticipadamente una infraestructura estratégica frente a El Niño y, al mismo tiempo, evitar que la suspensión temporal de Garganta del Diablo provoque una caída mayor de la actividad turística por información incorrecta sobre un supuesto cierre de Cataratas.



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