En la previa de la final del Mundial, el padre Fabián Szyszkowski dialogó con el programa Realidad Mixta de Radio Up y dejó un mensaje que fue más allá del resultado deportivo. Durante la entrevista, destacó que el fútbol tiene la capacidad de unir a los argentinos, fortalecer los vínculos y despertar sentimientos que muchas veces trascienden la cancha: “El fútbol es una pasión de multitudes y por lo tanto mueve muchos corazones, mueve muchas familias, pueblos y ciudades enteras”, afirmó.

Fe, fútbol y unidad: la reflexión del padre Szyszkowski
En ese sentido, sostuvo que el Mundial logra dejar de lado las diferencias y generar un clima de encuentro entre las personas: “No hay brechas, no hay divisiones, sino que es una alegría”, expresó, y recordó una frase que le compartió un fiel: “Hoy me decía uno: ‘Padre, es el único día que no me molestan las motos’. Hasta eso nos hace más tolerantes”.

Durante la entrevista, Szyszkowski también destacó el liderazgo del entrenador Lionel Scaloni y consideró que gran parte del éxito del seleccionado argentino se explica por la forma en que conduce al grupo: “Una de las cosas que me gustó mucho fue la capacidad de liderazgo de Scaloni, que no hay un jefe, hay un líder”, señaló. Además, agregó que “el verdadero líder es capaz de escuchar, capaz de reconocer cuando está algo mal, la capacidad de cambiar, de adaptarse y de escuchar a los jugadores”.
En esa misma línea, remarcó que la Selección es un ejemplo de trabajo colectivo: “No hay nadie arriba de otro, sino que son un verdadero equipo donde todos juntos empujan para el mismo lado”, afirmó.

Consultado sobre las declaraciones del entrenador español Luis de la Fuente, quien había manifestado que sería injusto pedirle a Dios que ayudara a España y no a Argentina, el sacerdote respondió que “primero que todo no tenemos que endiosar el fútbol” y recordó que “todos para Dios somos hijos”.
Asimismo, explicó que la fe no reemplaza el esfuerzo personal: “Tiene que ver el propio mérito y el trabajo que hace cada uno”, sostuvo. En ese sentido, agregó: “Si nosotros no ponemos nuestro empeño, ni Dios puede hacer nada. Si nosotros no queremos cambiar, si nosotros no queremos mejorar, si le bajamos la cortina a Dios, él no puede potenciar”.
Respecto al fervor religioso que despertó el Mundial, Szyszkowski consideró que muchas personas volvieron a expresar públicamente su fe y llamó a no perder esa actitud una vez finalizado el torneo: “No pierdan esa fe, no pierdan esa esperanza”, manifestó, al tiempo que invitó a los fieles a participar de la misa y rezar por la Selección Argentina.
“Estaría bueno ir a misa y rezar, ¿por qué no?, por la Selección. En el fondo es rezar para que se haga la voluntad de Dios”, expresó.
Finalmente, el sacerdote aseguró que el gran desafío será mantener viva esa fe cuando pase la euforia del Mundial. Para explicarlo utilizó una comparación: “Si tomás una brasa y la apartás del fuego, lo más probable es que se apague. Pero si se mantiene unida, sigue encendida y radiando calor”.
Antes de despedirse, dejó un deseo para todo el país: “Las alegrías siempre vienen de Dios y le pedimos a Dios que esta alegría sea permanente, ganando el Mundial y que sea permanente también manteniendo la fe y la confianza en Dios que siempre responde a sus hijos”.



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