Con el reinicio del ciclo lectivo como punto de partida, el filósofo y educador Eduardo Cazenave volvió a poner sobre la mesa un debate que considera impostergable: la necesidad de transformar el sistema educativo para adaptarlo a los desafíos del presente.
Durante una entrevista en Radio Up, sostuvo que la educación atraviesa una etapa en la que "hacer lo mismo y esperar resultados diferentes ya no es una opción", y remarcó que existe evidencia suficiente para impulsar cambios profundos.
"La educación necesita un cachetazo y un cambio fuerte."
Para Cazenave, uno de los principales obstáculos es la resistencia al cambio, tanto dentro de las instituciones como en la sociedad.
"Los padres y los abuelos dicen 'yo estudié así', pero todo cambió. La pregunta debería ser: ¿cómo no va a ser diferente la escuela?", reflexionó.
Cambiar la forma de enseñar
El educador explicó que las investigaciones en neurociencia muestran que la capacidad de atención de un estudiante ronda apenas los 15 minutos, por lo que cuestionó las clases tradicionales basadas en alumnos sentados durante horas copiando del pizarrón.
"Seguimos con chicos sentados cuatro horas copiando la fecha del pizarrón. Hay que probar otra cosa."
En ese sentido, defendió la necesidad de generar propuestas más dinámicas, con participación activa de los estudiantes y metodologías que despierten curiosidad e interés.
Enseñar a pensar
Otro de los ejes centrales fue el aprendizaje basado en contenidos. Según Cazenave, la prioridad no debe ser transmitir información, sino desarrollar el pensamiento crítico.
"No hay que enseñar qué pensar, sino enseñar a pensar."

También propuso que los alumnos aprendan a formular preguntas, cuestionar ideas, buscar fuentes y construir argumentos propios.
"Un buen docente es el que logra que un alumno le diga 'no estoy de acuerdo' y pueda fundamentarlo", afirmó.
Más autonomía para las escuelas
El filósofo consideró que los equipos directivos y los docentes deben tener mayor libertad para adaptar los proyectos educativos a la realidad de cada comunidad.
Puso como ejemplo la posibilidad de abordar problemáticas locales, como la producción yerbatera en Misiones, integrando contenidos de historia, economía, geografía y ciencias sociales en proyectos interdisciplinarios.
El rol del docente
Cazenave aseguró que la planificación sigue siendo necesaria, pero advirtió que no debe convertirse en una estructura rígida.
"Un buen docente nunca cumple exactamente su planificación, porque pasan cosas y hay que aprovecharlas."
Comparó la enseñanza con un viaje, donde pueden surgir oportunidades inesperadas que enriquecen el aprendizaje mucho más que seguir un cronograma estrictamente.

La motivación del estudiante
El educador sostuvo que muchos alumnos estudian únicamente para aprobar una materia y no para aprender.
"Hay que enseñar para que aprendan; aprobar tiene que ser una consecuencia."
Además, remarcó que despertar el interés de los estudiantes es una responsabilidad compartida entre docentes, directivos, familias y el propio alumno.
La escuela del futuro
En el cierre, Cazenave afirmó que el mayor desafío es formar jóvenes curiosos, capaces de seguir aprendiendo durante toda la vida.
Advirtió que todo el contenido ya está disponible en internet y en la inteligencia artificial, por lo que el verdadero valor agregado de un docente es su capacidad para inspirar, acompañar y generar experiencias de aprendizaje significativas.
"Lo único que tenemos para darles a nuestros alumnos somos nosotros mismos. Todo lo demás ya está en internet."
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