El filósofo y educador Eduardo Cazenave sostuvo que el juego ocupa un lugar central en el desarrollo emocional, psicológico y educativo de los niños, aunque advirtió que en la actualidad esa práctica se encuentra cada vez más desplazada por el uso de pantallas y dispositivos electrónicos.
En su habitual participación en Radio Up, explicó que el problema no pasa únicamente por hacer las clases más entretenidas, sino por recuperar el juego como una experiencia esencial de la infancia, tanto dentro de la escuela como en el hogar.
"Los chicos hoy no juegan", afirmó. En ese sentido, recordó que generaciones anteriores crecieron jugando en la calle, con amigos, hermanos o primos, mientras que actualmente gran parte del tiempo libre está ocupado por celulares, tablets o videojuegos.

Cazenave destacó que el Nivel Inicial representa el mejor ejemplo de cómo el juego puede integrarse al aprendizaje, ya que los niños "aprenden jugando y juegan aprendiendo", sin diferenciar una actividad de la otra. Sin embargo, cuestionó que al ingresar a la primaria esa lógica desaparece rápidamente.
"El asombro natural del niño la escuela tradicional muchas veces lo termina apagando en la primaria", sostuvo.
El educador también explicó que el juego cumple una función simbólica muy importante para el desarrollo emocional. A través de él, los niños expresan miedos, enojos, frustraciones o celos que muchas veces no pueden manifestar con palabras.
Además, diferenció el juego libre de los juegos competitivos o los deportes. Si bien remarcó que el deporte enseña valores como el respeto por las reglas, la disciplina y la tolerancia a la frustración, señaló que el juego sin competencia también resulta indispensable porque favorece la creatividad, la imaginación y la construcción de la personalidad.
El exceso de pantallas
Consultado sobre el uso de dispositivos electrónicos, aclaró que no propone eliminarlos, sino encontrar un equilibrio.
"No soy de erradicar las pantallas. Yo las uso un montón. El tema es ubicarlas y jugar más", expresó.

Por ello, recomendó que los adultos recuperen el hábito de jugar con sus hijos, ya sea mediante juegos de mesa, dibujos, canciones, Tutti Frutti o actividades sencillas que fortalezcan el vínculo familiar.
Asimismo, consideró que permitir que los chicos se aburran también forma parte del aprendizaje, ya que ese momento impulsa la imaginación y la búsqueda de nuevas formas de entretenimiento.
"Si cada vez que estoy aburrido necesito un estímulo externo para salir de ese estado, estoy aprendiendo un mecanismo que más adelante puede transformarse en una dependencia", advirtió.
Compartir tiempo con los adolescentes
Respecto de la adolescencia, señaló que el vínculo cambia, pero no pierde importancia. Explicó que en esa etapa muchas veces resulta más efectivo compartir actividades que intentar mantener largas conversaciones cara a cara.

Ir a caminar, asistir a un partido, andar en bicicleta o realizar cualquier experienia compartida genera momentos de calidad que fortalecen la relación entre adultos y adolescentes.
Finalmente, Cazenave sostuvo que el juego debe volver a ocupar un lugar prioritario tanto en la familia como en la escuela.
"Jugar es fundamental para la salud emocional, psíquica, psicológica y también para el aprendizaje. Necesitamos volver a poner el juego en un lugar importante", concluyó.



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