Mientras el Mundial concentra la atención de millones de personas, el filósofo y educador Eduardo Cazenave consideró que las escuelas deberían aprovechar ese interés para enseñar habilidades fundamentales para la vida. En diálogo con Radio Up, sostuvo que la Selección Argentina se convirtió en un ejemplo de liderazgo, trabajo en equipo, perseverancia e inteligencia emocional, valores que muchas veces no forman parte de los contenidos tradicionales.
Cazenave planteó que el deporte debe entenderse como una herramienta educativa y coincidió con la postura del entrenador Lionel Scaloni de no mezclar el fútbol con cuestiones políticas. "Es un partido de fútbol. Vamos a jugar al fútbol", recordó sobre las declaraciones del técnico argentino.

Para el educador, una de las principales enseñanzas del equipo nacional es que los grandes resultados son consecuencia de procesos sostenidos en el tiempo. En ese sentido, destacó el ciclo de Scaloni al frente de la Selección y remarcó que el éxito no responde a la casualidad, sino a años de trabajo, planificación y constancia.
Otro de los aspectos que resaltó fue la capacidad del equipo para no rendirse ante la adversidad, recordando partidos en los que Argentina logró revertir situaciones desfavorables. Según explicó, la confianza en el proceso permite sostener el esfuerzo incluso cuando los resultados todavía no aparecen.
También hizo hincapié en el liderazgo de Lionel Messi, al que definió como un ejemplo de conducción moderna. Señaló que el capitán no busca protagonismo individual, sino que entiende cuándo delegar responsabilidades en sus compañeros. "El liderazgo tiene que ser sistémico y rotativo", afirmó, al explicar que un buen líder también sabe dejar que otros conduzcan cuando la situación lo requiere.
En la misma línea, destacó que el plantel muestra una fuerte cultura colectiva. Valoró que los jugadores acepten las decisiones del entrenador sin conflictos públicos, acompañen desde el banco cuando no les toca jugar y prioricen el objetivo común por encima de las aspiraciones personales.
Cazenave también celebró el cambio cultural respecto de las emociones en el deporte. Consideró que ver a futbolistas como Messi o Scaloni emocionarse y llorar públicamente transmite un mensaje positivo, especialmente para los más jóvenes. "Está bueno poder ver tipos grandes conectados con sus emociones", expresó, al señalar que durante mucho tiempo a los varones se les enseñó que debían ocultar lo que sentían.

Además, sostuvo que los desacuerdos dentro de un equipo deben resolverse puertas adentro y advirtió que las diferencias públicas debilitan el funcionamiento colectivo. En ese sentido, puso como ejemplo las recientes declaraciones cruzadas dentro de la selección inglesa y remarcó que un equipo sólido debate internamente, pero una vez tomada una decisión actúa unido.
Finalmente, el educador señaló que la mayor enseñanza de la Selección es la búsqueda del bien común. Citando a Aristóteles, explicó que el bien común no es simplemente la suma de los intereses individuales, sino un objetivo compartido que permite construir identidad y sentido de pertenencia.
"El Mundial también deja muchísimas señales para la vida", concluyó Cazenave, convencido de que el fútbol puede convertirse en una poderosa herramienta para formar personas además de deportistas.



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