La economía argentina registró un crecimiento del 4,4% en 2025, según informó el INDEC, en línea con lo anticipado por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Si bien el dato consolidó una recuperación respecto de los años previos y llevó al Producto Bruto Interno (PBI) a un nivel récord en términos reales, también dejó señales de alerta hacia el cierre del año.
De acuerdo con las estadísticas oficiales, el país alcanzó un PBI estimado en u$s680.663 millones, el valor más alto desde el inicio de la serie en 2004. Sin embargo, al considerar el crecimiento poblacional, el PBI per cápita aún se ubica un 9% por debajo del pico registrado en 2011, lo que evidencia una recuperación desigual.

El crecimiento estuvo impulsado principalmente por el consumo privado, que aumentó 7,9% y representó el 74,4% del total de la economía. También se destacó la inversión, con una suba del 16,4%, aunque por debajo de otros períodos de mayor dinamismo. A su vez, las exportaciones crecieron 7,6%, mientras que el gasto público mostró una variación marginal del 0,2%.
Desde el lado de la oferta, la mayor expansión se dio en la intermediación financiera, que se disparó un 24,7%. Le siguieron el comercio (+3,6%) y el sector agropecuario (+6,2%), además de avances en actividades inmobiliarias y en petróleo y minería.
No obstante, hacia el final del año la economía comenzó a perder impulso. En el último trimestre de 2025, el PBI creció 2,1% interanual, marcando la segunda desaceleración consecutiva. En términos desestacionalizados, la suba fue de apenas 0,6% respecto del trimestre previo, mientras que la serie tendencia-ciclo mostró una variación nula, lo que sugiere un posible escenario de estancamiento.

Además, los sectores con mayor peso en la actividad, como la industria y el comercio, registraron caídas interanuales del -5% y -2,2%, respectivamente, reflejando un desempeño dispar dentro del entramado productivo.
Uno de los puntos más preocupantes es que, por primera vez, el crecimiento económico no se tradujo en una mejora del empleo. La heterogeneidad sectorial y el avance de actividades menos intensivas en mano de obra generaron un fenómeno inédito: aumento del PBI junto a una suba del desempleo.
En ese contexto, un informe del Banco Provincia advirtió que la caída del poder adquisitivo y la destrucción de puestos de trabajo en sectores clave como la industria y la construcción —los más afectados durante la gestión de Javier Milei— no lograron ser compensadas por las áreas en expansión.
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Incluso algunos de los sectores “ganadores”, como el financiero y el energético, mostraron pérdidas netas de empleo, en parte debido a procesos de reconversión estructural que, si bien mejoran la productividad, implican la desaparición de puestos de trabajo tradicionales.
El desempeño de 2025 deja así un escenario complejo: una economía que crece en términos agregados, pero con desigualdades internas y sin derrame hacia el mercado laboral, lo que plantea interrogantes sobre la sustentabilidad del actual esquema económico.
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